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Carlos Bonafont: “La orto-k sigue siendo una de las armas más interesantes para la reducción y control de la miopía”

Carlos Bonafont Delgado, director técnico de Centre Òptic Bonafont.
Carlos Bonafont Delgado, director técnico de Centre Òptic Bonafont.

Esta entrevista forma parte del «Cuaderno de la Óptica, Salud Visual y Audiología«, que está centrado en la miopía.

Carlos Bonafont, director técnico de Centre Òptic Bonafont, cree que la incidencia de la miopía en la sociedad se ha incrementado debido a la crisis sanitaria provocada por la covid. De hecho, opina que se adelantarán las previsiones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), según las cuales, la miopía será una una pandemia a mitad de siglo.

Pregunta:  Usted tiene una gran experiencia en tratar la salud visual de los niños. Después de la pandemia de la covid-19 y hablando en términos generales ¿cuál es el estado de la salud visual de la población infantil?

Respuesta: El primer año de pandemia tuvo consecuencias importantes a nivel visual en toda la población, pero, sobre todo, en la infantil, debido a las medidas adoptadas en el confinamiento. Hablamos de niños en plena etapa de crecimiento que en vez de haber estado realizando actividades variadas incluyendo las habituales en exteriores, han restringido su actividad visual a entornos muy cercanos y utilizando repetidamente dispositivos digitales como tabletas, ordenadores y móviles.

Este cambio de actividad en niños que tienen predisposición a la miopía ha resultado nefasto para su evolución visual.

En el caso de los premiopes, no han podido disfrutar de las horas recomendables al aire libre y sus retinas no han podido nutrirse de neurotransmisores inhibidores del crecimiento ocular propiciados por la exposición a la luz natural. Todo esto, añadido a un aumento de demanda visual en distancias cortas, ha facilitado la aparición de los primeros síntomas de valores miópicos y su establecimiento.

Por otro lado, muchos de aquellos cuya integridad visual estaba mermada por disfunciones acomodativas o binoculares también han sufrido ese aumento de actividad visual con las pantallas conduciéndolos a estados astenópicos como dolores de cabeza, visión doble, visión borrosa o mareos.

“la terapia visual es únicamente una pequeña parte de todo el programa preventivo”

P. ¿Cuál ha sido el peor caso que se ha encontrado en su óptica en los dos últimos años?

R. No podría destacar ninguno en concreto. Lo que sí está claro es que la forma de trabajar, las horas dedicadas a entornos próximos y la falta de compensación con actividades en exteriores nos ha llevado a una exacerbación de las molestias visuales de forma generalizada en toda la población.

P. ¿Qué grado de aceptación va teniendo la terapia visual entre las familias, como un medio para frenar la progresión de la miopía?

R. Los padres suelen ser generalmente muy receptivos a cualquier solución o tratamiento que nos permita controlar mejor los aumentos de la miopía. Nosotros, como ópticos optometristas, tenemos la labor de informar de todas las opciones disponibles, las normas de higiene visual preventivas, así como explicar las posibles consecuencias de un mal uso del sistema visual tanto a nivel funcional como las posibles implicaciones en la salud ocular. La terapia visual es únicamente una pequeña parte de todo el programa preventivo.

P. ¿Cuándo es recomendable utilizar la terapia visual y cuánto tiempo puede durar el tratamiento?

R. Si nos referimos al tema de la miopía, la terapia visual es efectiva en aquellos casos en donde los desajustes funcionales como los desequilibrios binoculares y acomodativos, o los factores posturales o perceptivos pueden implicar una mayor carga sobre el sistema visual y pueda esto desencadenar un disparo en la tendencia miópica. Si todos esos parámetros se encuentran en valores normales nos centraremos más en el tipo y modo de prescripción.

La duración nunca está estipulada y varía dependiendo del estado inicial de esos desajustes funcionales y de la capacidad de reacción y mejora en cada caso.

P. ¿Qué le parece la orto-k? ¿Dispensa estos servicios?

R. Por supuesto, la ortoqueratología u orto-k, hoy por hoy sigue siendo una de las armas más interesantes para la reducción y control de la miopía, ya que ofrece muchas ventajas que otros sistemas no permiten. Nosotros comenzamos a hacer los primeros casos hace unos 30 años. Por entonces, poco se sabía de esta técnica y los resultados eran muy limitados. Años más tarde, con los nuevos diseños de lentes, se empezaron a conseguir mejores logros.

“La implementación de la orto-k es más compleja que en un caso de lentes convencionales”

P. Bajo su punto de vista, ¿cuáles son los pros y contras de la orto-k?

R. Sus ventajas son claras. Permite al usuario prescindir de llevar gafas o lentes de contacto durante el día, es un sistema cómodo de porte, fácil de manipular y seguro, es reversible en el caso de que algo no funcione, puede efectuarse en casos de corneas delgadas que imposibilitan una cirugía, se pueden adaptar a cualquier edad.

Con relación a los inconvenientes, podemos destacar que su implementación es más compleja que en un caso de lentes convencionales y hay que tener la instrucción y práctica necesaria para realizar la técnica con solvencia. También obliga a seguir rígidamente las normas básicas de higiene debido a que con el uso nocturno no somos tan conscientes si tenemos alguna complicación o molestia.

P. ¿Es verdad que ya se está aplicando la orto-k en la población adulta?

R. Efectivamente, hoy en día es una propuesta más para la corrección de los defectos ópticos, no solo para miopías si no también en hipermetropías y astigmatismo. Suele ser muy bien aceptada para todas aquellas personas que quieren prescindir de corrección óptica durante el día, por su comodidad y libertad de movimientos. En la época que estamos viviendo, el uso de las gafas con la mascarilla es incómodo y la opción de la ortoqueratología es realmente ventajosa en este sentido.

P. Terapia visual, orto-k, gafas graduadas…. ¿Qué otros métodos se están utilizando para frenar la progresión de la miopía?

R. Actualmente están apareciendo en el mercado productos destinados a tal fin que se basan en la técnica del desenfoque periférico. Esta consiste en realizar una corrección modificada en la periferia del campo visual. Con este concepto existen lentes de contacto blandas y lentes para gafas especiales con diseños distintos de varias patentes. También existen terapias basadas en la instilación de colirios con dosis muy bajas de atropina (0,01%). Diversos estudios avalan estos procedimientos con resultados esperanzadores, aunque también hay que considerar que al tratarse de un fármaco no está exento de posibles efectos adversos y, por ejemplo, está contraindicado en niños con problemas cardiacos.

“El teletrabajo y las actividades de ocio han cambiado en tiempo y concepto, modificando nuestro objetivo visual”

P. Antes de la covid-19, la OMS aseguró que, en 2050, la mitad de la población mundial será miope. Con todo loque ha pasado en los dos últimos años (confinamientos-teletrabajo, clases online, etc.), ¿cree que las previsiones de la OMS se adelantarán?

R. No solo lo creo, estoy convencido de ello. Todo este episodio interminable de la covid ha llegado de improvisto y lo ha cambiado todo en nuestras vidas. El teletrabajo y las actividades de ocio han cambiado en tiempo y concepto, modificando nuestro objetivo visual. Esto ha sido en ocasiones desastroso para las personas genéticamente predispuestas a la miopía.

P. Como óptico-optometrista ¿cómo debe actuar el sector -y aquí incluyo a la empresa- para combatir la pandemia de la miopía?

R. Aquí, sobre todo, se requiere mucha, mucha información, ya que la normalización de esta situación, que espero que esté llegando a su última fase, está dejando enquistadas algunas conductas que ya estaban estructurándose hace unos años, pero que con la llegada de la pandemia se han acrecentado de forma alarmante. Por ejemplo, la utilización prolongada de videojuegos, sobre todo en dispositivos de pequeño formato como móviles o tabletas o el visionado de series con los móviles a distancias inferiores a los 35 cm, implican grandes esfuerzos para el sistema visual que intentará mitigarlos mediante la creación de un valor miópico.

Dada la importancia de las consecuencias de todas estas condiciones en la salud visual, tenemos que esforzarnos en realizar una labor educativa para intentar corregir estos malos hábitos o reconducirlos de forma saludable.