Una de cada tres lentes vendidas en España ya es progresiva

La evolución demográfica juega a favor de las lentes progresivas. España se encuentra entre los países más envejecidos de Europa y la generación del «baby boom» continúa entrando en edades en las que la presbicia se convierte en una necesidad visual inevitable

FOTO: Eugene Lagunov (Unsplash)

Por Modaengafas - 09/06/2026

El mercado español de lentes oftálmicas mantiene una estructura que combina tradición y transformación. Según los datos del último Libro Blanco de la Visión elaborado por Fedao, las lentes monofocales representaron el 63,05% de las ventas en 2025, mientras que las progresivas alcanzaron una cuota del 36,68%. Las bifocales, por su parte, quedaron reducidas a un testimonial 0,27%.

La fotografía del mercado refleja una realidad aparentemente paradójica. Por un lado, España es una sociedad cada vez más envejecida, con un número creciente de personas afectadas por presbicia, lo que debería impulsar la demanda de lentes progresivas. Por otro, las monofocales continúan siendo, con diferencia, el producto más vendido en las ópticas españolas.

La explicación se encuentra en la amplitud de usuarios que requieren correcciones visuales para miopía, hipermetropía o astigmatismo, especialmente entre jóvenes y adultos en edad laboral. El avance de la miopía en la población mantiene una sólida base de demanda para las lentes monofocales, que siguen siendo la opción más sencilla y económica para millones de usuarios.

Cuadro elaborado en base a los datos del Libro Blanco de la visión editado por Fedao.

Sin embargo, detrás del liderazgo de las monofocales se observa una tendencia de fondo que está redefiniendo el sector. Más de una de cada tres lentes vendidas en España ya son progresivas, un porcentaje que habría parecido impensable hace apenas unas décadas. El dato confirma la creciente aceptación de esta tecnología entre los présbitas y refleja los avances realizados por los fabricantes en términos de personalización, adaptación y confort visual.

La evolución demográfica juega a favor de las lentes progresivas. España se encuentra entre los países más envejecidos de Europa y la generación del «baby boom» continúa entrando en edades en las que la presbicia se convierte en una necesidad visual inevitable.

Demografía y visión: una transformación que redefine el negocio óptico en España

Para las ópticas, este segmento representa además una importante fuente de valor añadido. Aunque las progresivas no lideran el mercado en volumen, sí tienen un peso significativamente mayor en facturación debido a su mayor precio medio y a la creciente demanda de soluciones premium, tratamientos específicos y diseños personalizados.

En este contexto, el crecimiento de las progresivas no solo responde a una necesidad clínica, sino también a una evolución en el comportamiento del consumidor, cada vez más dispuesto a invertir en calidad visual y comodidad.

El adiós definitivo a las bifocales

Si hay un dato que evidencia la transformación tecnológica del sector es el desplome de las bifocales. Con apenas un 0,27% de las ventas, este producto ha pasado de ser durante décadas la solución estándar para la presbicia a convertirse en una categoría prácticamente residual.

La desaparición progresiva de las bifocales ilustra uno de los mayores cambios vividos por la industria óptica en los últimos años. Las progresivas han conseguido sustituirlas casi por completo gracias a una experiencia visual más natural y a una estética más atractiva para el usuario.

Hoy las bifocales sobreviven principalmente en casos muy concretos o entre usuarios que llevan décadas utilizando este tipo de lente y prefieren mantener sus hábitos visuales.

Una radiografía del sector

Los datos de Fedao muestran un mercado que evoluciona de forma gradual pero constante. Las monofocales siguen siendo el gran volumen de negocio de las ópticas españolas, impulsadas por la elevada prevalencia de defectos refractivos. Sin embargo, las progresivas continúan ganando protagonismo al calor del envejecimiento de la población y de la creciente sofisticación tecnológica de la oferta.

La combinación de ambos segmentos define actualmente el equilibrio del mercado óptico español: una amplia base de usuarios que demanda soluciones monofocales y una creciente población présbita que impulsa el desarrollo de productos de mayor valor añadido.

Más que una lucha entre categorías, los datos reflejan la convivencia de dos grandes motores del sector. Uno responde a las necesidades visuales de una población cada vez más miope; el otro, a las exigencias de una sociedad cada vez más longeva. Y ambos seguirán marcando la evolución del negocio óptico en los próximos años.

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