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Carlos Bonafont: “La introducción del óptico-optometrista en los centros públicos de salud reduciría las listas de espera”

Entrevista a Carlos Bonafont, óptico optometrista.
Carlos Bonafont.

Carlos Bonafont Delgato, director técnico del Centro Óptico Bonafont, en Cornellá de Llobregat (Barcelona), es un experto en salud visual infantil y uno de los más destacados miembros del Colegio Oficial de Ópticos-Optometristas de Cataluña. Bonafont habla sin tapujos del papel del óptico-optometrista en la sociedad y de cómo los profesionales del sector deben emprender los nuevos retos como, por ejemplo, ayudar a frenar la miopía, una de las pandemias del siglo XXI,

Pregunta:¿Cuál es el estado de salud (valga la redundancia) de la salud visual infantil?

Respuesta: En la actualidad existe mucha más conciencia de la importancia de realizar controles a edad temprana y aunque distamos de los protocolos que se practican en otros países, creo que estamos en el camino correcto. Gracias a las distintas campañas promovidas por el Colegio de Ópticos Optometristas o asociaciones como Visión y Vida por ejemplo, se consigue llegar al público con un mensaje claro: La visión es clave para el aprendizaje y el rendimiento escolar.

P.:¿Cuál es el principal factor que hace que la mitad de los niños con problemas de salud visual no llevan gafas?

R.: Primero hay que considerar que no todos los problemas visuales se resuelven con el uso de lentes correctoras, dicho esto también es obvio que hay un considerable tanto por ciento de la población que no tiene una cultura de prevención y únicamente acuden al profesional cuando hay quejas o signos evidentes, cuando realmente sabemos que gran parte de los fracasos escolares están ocasionados por una mala visión.

P.:¿Cree que los factores económicos influyen en las familias para que no lleven a sus hijos al óptico optometrista?

R.: En absoluto pienso que sea un factor predominante.

“Todas la personas sin excepción deberían tener derecho a la protección de su integridad visual recibiendo ayudas en los casos que estén justificadas”

P. Bajo su criterio, ¿cree que la sanidad debería costear el suministro de gafas para las personas que las necesiten?

R.: Todas la personas sin excepción deberían tener derecho a la protección de su integridad visual recibiendo ayudas en los casos que estén justificadas. Los niños y niñas son más sensibles a desarrollar disfunciones visuales que pueden dificultar el proceso de aprendizaje y por tanto pueden influir en su futuro. Visto que las estadísticas auguran un aumento progresivo de la miopía en la población, y que este hecho podría revertir en un profundo gasto en la seguridad social por los posibles problemas de salud al cabo de los años, sería lógico sufragar los gastos para implementar una acción preventiva desde la infancia. En este aspecto el óptico optometrista es una pieza clave.  

P.: ¿Cree que el óptico-optometrista debe formar parte integral de la sanidad pública?

R.: Indudablemente, la situación actual nos demuestra que las listas de espera frente a la demanda de atención visual están muy por encima de lo deseable y la introducción del óptico optometrista en los centros públicos de salud resolvería en gran medida esta situación.

P.: ¿Qué opina del orto-k como tratamiento para combatir la miopía infantil?

R.: El tiempo ha ido confirmando que la ortoqueratología es eficaz como sistema de corrección y terapia refractiva cuando todo el proceso se realiza adecuadamente en manos de un profesional cualificado. En el caso de la infancia presumiblemente podríamos pensar en un mayor riesgo, sin embargo la práctica nos enseña que la simple implicación de los padres muchas veces mejoran los pronósticos y reducen las incidencias, por debajo incluso de otros grupos de edad.

“La ortoqueratología es eficaz como sistema de corrección y terapia refractiva cuando todo el proceso se realiza adecuadamente en manos de un profesional”

P.: A largo plazo, ¿cuáles son los efectos que el orto-k tiene en las personas?

R.: Las lentes ortoqueratológicas son muy poco invasivas, prácticamente igual que otros tipos de lentes de contacto. Estamos evidenciando que muchas de las miopías que probablemente tenían un origen funcional a lo largo del tiempo, mediante la orto-k, van reduciendo el valor refractivo que se demuestra con un cambio en la potencia de las lentes en las reposiciones. En otros casos los usuarios permanecen con los mismos parámetros hasta que tal vez, con la llegada de la presbicia, deciden abandonar su uso.

P.: La miopía es una de las pandemias del siglo XXI. ¿Qué se debe hacer para combatirla?

R.: Por encima de todo, tenemos que invertir esfuerzos en ofrecer la máxima información a la población mediante campañas que sean efectivas y lleguen a sensibilizar de forma clara. Los avances tecnológicos son demasiado atractivos para la población juvenil e infantil y luchar contra esto es una tarea realmente ardua. Deberíamos ser hábiles y no ir en contra de este escenario sino que más bien sería más adecuado educar para cambiar las conductas. Hablemos de pasar más tiempo al aire libre, utilizar los dispositivos móviles para lo necesario, no para ver series o películas y menos en ambientes oscuros.