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Óptica: sin tiendas no hay paraíso

Project Lobster - Expansión
Interior de la óptica de Project Lobster en Barcelona. FOTO: Project Lobster

ANÁLISIS (MODAENGAFAS.COM)

Hubo un día de 2013 en que  una start up llamada Hawkers comenzó a vender gafas de bajo coste a través de Internet. Su éxito inicial fue tal que, a su estela, aparecieron otras empresas, casi todas impulsadas por emprendedores, que la imitaron.

Y aquí hay que hacer un matiz. Hubo empresas que, literalmente, copiaron el modelo Hawkers. Otras, introdujeron alguna variante como, por ejemplo, la venta de gafas graduadas a través del canal online, con  el argumento de que estaban democratizando el negocio de la óptica (Todos queremos ser Amancio Ortega). Pero de un modo u otro, el negocio de aquellos emprendedores siguió pivotando sobre Internet.

Siete años después del nacimiento de Hawkers, lo único que se ha demostrado que, en óptica, el canal online no lo es todo. La venta de gafas de sol a través de Internet en viable, pero no lo es tanto la comercialización de gafas graduadas. Una gafa graduada necesita, de manera obligatoria, un óptico-optometristas. Y si se necesita de un profesional de la salud visual, también se requiere de un gabinete.

En la actualidad, Hawkers está desarrollando su red de tiendas y ya cuenta con 90 establecimientos, de los cuales, el 16% funciona como óptica. Project Lobster, que también nació en el canal online, ya cuenta con tres ópticas y prevé abrir 20 en los próximos dos años. Ahora se ha sabido que Greyhounders, otra óptica que surgió en Internet, ya ha puesto en marcha un punto de venta en Madrid y ha abierto ha abierto una ronda de financiación en la que tiene previsto captar entre 300.000 euros y 500.000 euros con la finalidad de continuar con su expansión.

La realidad es muy tozuda.