Tampones, compresas y otros productos de higiene íntima femenina tendrán un IVA reducido del 4%, en lugar del 10% actual. Esa es la determinación que ha tomado el Gobierno, a instancias del Ministerio de Igualdad.

La decisión se celebra, pero, en los tiempos que corren, una resolución del mismo tipo se podría aplicar con las gafas graduadas y las lentes de contacto, teniendo en cuenta que la miopía está considerada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una de las pandemias del siglo XXI.

En la actualidad, las gafas graduadas y lentillas tienen un IVA del 10% y abaratarlas serviría -en parte- para ayudar a acceder a ellas. No se trata de un asunto baladí, porque la mala visión no conduce solo al fracaso de un individuo como tal, sino al de toda una sociedad, que se ve arrastrada por el cúmulo de circunstancias que enfrentan sus ciudadanos.

Las gafas graduadas y lentillas tienen un IVA del 10% y abaratarlas serviría -en parte- para ayudar a acceder a ellas

Datos de Visión y Vida revelan que uno de cada tres casos de fracaso escolar se debe a un problema de visión. Es decir, el 33,3% de los abandonos de los estudios tienen una relación directa con un problema de vista.

El asunto puede ser más grave, si se considera que el 20% de los niños de entre cinco y siete años ya es miope, una tasa que alcanza al 62,5% de la población de universitarios de España. Y, para colmo de males, el 59% de las familias -los datos siguen siendo de Visión y Vida- no revisa el estado de la visión de sus hijos.

El asunto es que, si la miopía es una pandemia, se debería poner al alcance de todos los ciudadanos los medios para frenarla. Un parte podría ser con la aplicación de un IVA del 4% a las gafas graduadas y lentillas, además de las campañas de salud visual (en la actualidad, la mayor parte de ellas son hechas por iniciativa del propio sector y sus instituciones) impulsadas por las comunidades autónomas y el Gobierno.

En fin, la política a veces necesita una buena visión.