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De Federòptics Roure al Gimnasio de la Visión: la historia de una familia de Mollerussa

Federópticos Roure y el Gimnasio de la Visión están en dos locales contiguos.

Federòptics Roure y el Gimnasio de la Visión (Gimnàs de la Visió) son parte medular de la historia de una familia -la familia Roure-, que ha levantado una de las ópticas más emblemáticas de Mollerussa (Cataluña), un pueblo de apenas 15.000 habitantes. Sí, se trata de una óptica que cuenta con una plantilla de 10 personas y que factura, anualmente, 1,1 millones de euros.

Como toda historia, la de los Roure tiene un principio. Y ese principio está en la abuela Dolors, que regentaba una joyería en la Plaza Mayor de Mollerussa, uno de los negocios emblemáticos del pueblo.

Al negocio se incorporó su hijo, Manuel Roure Arnaldo, que, de manera paralela a su trabajo en la joyería, estudiaba óptica y optometría en la Escuela Daza Valdés. Cuando obtuvo el diploma, en 1971, abrió la óptica que hoy funciona bajo el rótulo de Federòptics Roure.

Manuel Roure Arnaldo abrió la óptica -que hoy es Federòptics Roure- hace 50 años

Para que los lectores tengan una clara visión de la situación, la joyería y la óptica estaban en dos locales contiguos, separados tan solo por dos puertas de entrada a un edificio que pertenece a la familia.

UN PASO HACIA LA SALUD VISUAL

Desde el principio, Manuel Roure le dio prioridad a la salud visual, siendo una de las principales características de su establecimiento. De hecho, recibió el Premio Honorífico en el IV Congreso Siodec en 2015, en reconocimiento a su labor en la optometría.

Núria, su hija, heredó ese amor por la optometría (ya dicen que de casta le viene al galgo); desde muy joven trabajó en la óptica en la que, en una pequeña sala, se dispensaban servicios relacionados con entrenamientos y terapias visuales.

Quince niños acuden cada día al Gimnasio de la Visión.

En 2017, cuando Núria ya había relevado a su padre en la dirección de la óptica, puso en marcha el Gimnasio de la Visión, justamente en el local donde funcionó la joyería de la abuela Dolors. Desde entonces, un promedio de 15 niños acude a ese lugar cada día.

“La salud visual es nuestro fuerte… hemos logrado, en tres o cuatro sesiones, que niños que estaban en riesgo de fracasar en los estudios recuperen el amor por la escuela”.

En el gimnasio no solo se atiende a niños; también se realiza entrenamiento visual para adultos

Pero en el gimnasio no solo se atiende a niños; también se realiza entrenamiento visual para personas adultas, sobre todo, aquellas que tienen problemas de visión tras haber sufrido un ictus. En 2018, el Gimnasio de la Visión recibió el Premio a la Innovación Comercial por la Welcome Talent Society.

A cargo del Gimnasio de la Visión está Núria Baldrich Roure, sobrina de Manuel Roure, una óptico-optometrista de amplia experiencia -especializada en terapias visuales en Estados Unidos- y que diseña entrenamientos personalizados para cada paciente. Es la forma de abordar los problemas específicos de las personas.

Para Núria Roure, el futuro de la óptica pasa por la dispensación de servicios; las ventas tienen que ser la consecuencia de un trabajo previo realizado por el óptico-optometrista con el paciente, no de las rebajas permanentes de precios.