La Fundación ONCE Baja Visión continúa reforzando su labor de apoyo a las personas con discapacidad visual que no reúnen los requisitos para ser afiliadas a la ONCE, pero que conviven con una pérdida visual que condiciona significativamente su vida cotidiana.
La Fundación ONCE Baja Visión acerca apoyo especializado a personas con discapacidad visual
La fundación ofrece sus servicios a personas con baja visión que acrediten una agudeza visual igual o inferior a 0,3 o un campo visual igual o inferior a 20 grados, siempre que dispongan de un grado de discapacidad reconocido del 33% o superior
FOTO: Getty Images vía Unsplash
Desde hace más de un año, la fundación ofrece sus servicios a personas con baja visión que acrediten una agudeza visual igual o inferior a 0,3 o un campo visual igual o inferior a 20 grados, siempre que dispongan de un grado de discapacidad reconocido del 33% o superior.
La entidad nació con el objetivo de dar respuesta a un colectivo que, pese a presentar importantes limitaciones funcionales derivadas de su visión, quedaba fuera del ámbito de actuación de la ONCE y, en muchos casos, carecía de una red específica de apoyo.
A través de la fundación, los beneficiarios pueden acceder a información, orientación y recursos destinados a favorecer su autonomía personal, su inclusión social y una mejor calidad de vida.
La iniciativa también pretende aumentar el conocimiento sobre la baja visión, una condición que no puede corregirse completamente mediante gafas, lentes de contacto, tratamiento médico o cirugía, pero que puede compensarse con ayudas visuales, rehabilitación y adaptación del entorno.
Para los profesionales de la óptica y la optometría, la existencia de la Fundación ONCE Baja Visión constituye además un recurso al que derivar pacientes que, tras la evaluación clínica, presentan una limitación visual permanente y cumplen los requisitos establecidos.
La baja visión representa uno de los grandes retos de la salud visual asociados al envejecimiento de la población y a patologías como la degeneración macular asociada a la edad, el glaucoma, la retinopatía diabética o determinadas enfermedades hereditarias de la retina. En este contexto, la coordinación entre oftalmólogos, ópticos-optometristas, especialistas en rehabilitación visual y entidades de apoyo resulta esencial para mejorar la autonomía y la calidad de vida de estos pacientes.
La información sobre los requisitos y los servicios de la entidad está disponible en la Fundación ONCE Baja Visión.
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