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Jaoquim Grau: “Si nuestra incorporación al ámbito hospitalario ha sido un éxito, también lo será en la Atención Primaria”

Jaoquim Grau, presidente del Coelegio Oficial de Ópticos-Optometristas de Cataluña, destaca el papel de los profesionales del sector como guardianes de la salud visual de la profesión

ópticos catalanes

Joaquim Grau, presidente del Colegio Oficial de Ópticos-Optometristas de Cataluña. FOTO: Xavi Llobet

Por Jaime Cevallos - 08/05/2026

Esta entrevista forma parte del Dossier dossier “Ópticos-optometristas: a las puertas del Sistema Nacional de Salud”

Pregunta: ¿Qué ha significado la aprobación del Plan VEO en Cataluña?
Respuesta: El Plan VEO representa una política sanitaria y social que contribuye a reducir las desigualdades en salud visual entre los menores de 16 años. Muchas familias no renovaban las gafas o las lentes de contacto con la frecuencia necesaria, y en población infantil la graduación puede variar en poco tiempo. Esto hacía que alrededor del 20% de los niños no actualizaran sus sistemas de corrección cuando era necesario, con consecuencias como peor visión, menor eficacia visual y, en muchos casos, un rendimiento escolar inferior.
Con el Plan VEO, esta situación tiende a corregirse y los pacientes pueden mantener una adecuada compensación visual. Desde el punto de vista profesional, el plan ha reunido a más del 70% de los establecimientos sanitarios de Cataluña y supone más del 15% de las prestaciones de corrección a nivel estatal.

P. ¿Cree que iniciativas como esta refuerzan el papel del óptico-optometrista como profesional sanitario de proximidad?
R. Considero que la población ya identifica el establecimiento de óptica como el lugar al que acudir ante un problema visual. Allí no solo se resuelve la situación del paciente, sino que también se ofrecen consejos, recomendaciones y, cuando procede, derivaciones a otros profesionales sanitarios.
El Plan VEO incorpora un elemento clave: por primera vez se vincula la tarjeta sanitaria de un usuario con la óptica. Esto supone un reconocimiento explícito al papel que las ópticas han desempeñado durante años como garantes de la salud visual en la atención primaria y comunitaria.

P. ¿Por qué los ópticos-optometristas deben formar parte de la Atención Primaria en el Sistema Nacional de Salud?
R. En Cataluña ya formamos parte de la sanidad pública en el ámbito hospitalario. Durante la pandemia, y ante el incremento de las listas de espera, se impulsó un cambio estratégico que permitió que el óptico-optometrista atendiera también desde la atención primaria, con resultados positivos.
Si nuestra incorporación al ámbito hospitalario ha sido un éxito, también lo será en la atención primaria. Nuestra formación está orientada precisamente al control, cribado y resolución de casos visuales. Esto ya se ha demostrado en varios CAP de Cataluña, donde la intervención del óptico-optometrista ha permitido reducir tratamientos innecesarios, mejorar los resultados y favorecer la detección precoz de patologías.

P. ¿Qué supone para la sociedad y para la profesión la propuesta de Ley de Salud Visual presentada en el Congreso?
R. Para la profesión supone un avance significativo. Somos pioneros en solicitar una ley que refuerce y mejore la salud visual de la población. Esta propuesta reconoce la importancia de que los ópticos-optometristas formemos parte de la atención primaria, con el objetivo de mejorar el sistema sanitario, reducir listas de espera y aliviar cargas asistenciales.
En última instancia, los principales beneficiados serán los ciudadanos.

P. ¿Cuál es la importancia del papel del óptico-optometrista ante la consideración de la miopía como pandemia del siglo XXI por la OMS?
R. Nuestro papel será esencial. La primera información sobre prevención y tratamiento se ofrece en las ópticas: hábitos de lectura, uso de pantallas, videojuegos o tiempo en visión cercana. Además, se aplican tratamientos complementarios al oftalmológico, como lentes oftálmicas o lentes de contacto de control de miopía, según las necesidades de cada paciente.
La función principal será controlar la progresión de la miopía para evitar la aparición de miopías altas asociadas a posibles patologías futuras.

P. ¿Qué impacto tiene la labor del óptico-optometrista en la calidad de vida de las personas mayores?
R. Acompañar a las personas mayores en su salud visual es fundamental. Una mala agudeza visual afecta a todas sus actividades diarias. El óptico-optometrista comunitario desempeña un papel clave: los controles en los establecimientos sanitarios serán cada vez más completos para la prevención y el cribado de patologías visuales.
Por ello es importante que los gabinetes de optometría estén bien equipados. Además, por nuestra proximidad con la población, podemos impulsar campañas de detección de problemas visuales relacionados con la edad.

P. ¿Qué significa para usted ser óptico-optometrista?
R. He dedicado toda mi vida a esta profesión y el balance siempre ha sido positivo. Muchas personas creen que ver bien es algo natural, cuando no siempre es así. La satisfacción de un paciente tras recibir unas nuevas gafas o lentes de contacto es una de las mejores experiencias profesionales.
Analizar, comprobar y mejorar el sistema visual de las personas —y con ello su calidad de vida— es enormemente gratificante.

P. ¿Qué le diría a un joven que esté pensando en estudiar óptica y optometría?
R. Le diría que la vocación es fundamental, porque trabajará en un ámbito que afecta a las personas de forma constante: su salud visual. También es esencial la formación, ya que la profesión evoluciona rápidamente y surgen continuamente nuevas posibilidades de tratamiento y de dispensación.

P. ¿Por qué existe desconocimiento sobre el contenido real de la carrera y sus salidas profesionales?
R. Es una cuestión que muchos profesionales nos planteamos. Conocemos bien la profesión, pero no siempre la explicamos en nuestro entorno. La realidad es que ofrece múltiples salidas en distintos ámbitos.
Creo que falta transmitir a la sociedad qué es realmente la óptica y la optometría: se da por hecho que resolvemos problemas visuales, pero no siempre se es consciente de que detrás de unas gafas hay estudios universitarios orientados no solo a mejorar la visión, sino también a evaluar la salud visual.

P. ¿Cuál es el nivel de formación de los ópticos-optometristas en la actualidad?
R. El nivel de formación es muy alto. Los profesionales salen bien preparados y muchos continúan especializándose mediante másteres. A nivel europeo también estamos en una posición destacada.
Quizá sería conveniente valorar un sistema de recertificación, ya que la profesión avanza con gran rapidez.

P. ¿Cómo será la profesión del óptico en una década y qué papel tendrá en la sociedad?
R. El objetivo seguirá siendo el mismo: garantizar la mejor eficacia y calidad visual. Sin embargo, la forma de trabajar será distinta. La inteligencia artificial facilitará nuestro trabajo, aumentará la productividad y permitirá resolver casos de manera más rápida y eficaz.
También tendrá un impacto social, ya que el seguimiento de los pacientes será más constante, con controles periódicos para la miopía y la prevención de patologías.
Será imprescindible una sólida formación, especialmente en IA, así como invertir en equipos de imagen y plataformas seguras. La ventaja es que podremos ofrecer una mayor variedad de servicios en nuestras ópticas.

Etiquetas: Joaquim Grau
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Jaime Cevallos
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