Este artículo forma parte del Cuaderno de Audiología 2026 editado por Modaengafas.
Rosa Albadalejo: “La audiología será cada vez más personalizada, preventiva y estrechamente conectada con la salud cerebral”
Logopeda, audióloga y directiora general de la Clínica Clic, Rosa Albadalejo habla sobre la evolución de la profesión y de los audífonos, además de la tecnología auditiva se integra en objetos de consumo
Rosa Albadalejo, logopeda, audióloga y directiora general de la Clínica Clic.
Pregunta: Las ‘gafas auditivas han llegado a España. ¿Dinamizan o ralentizan el mercado de la audiología?
Respuesta: Creo que lo dinamizan. Cada vez que aparece una nueva categoría tecnológica que acerca la audición al gran público se amplía la conversación social sobre la pérdida auditiva. No creo que estos dispositivos sustituyan a los audífonos, pero sí puede ser un primer contacto para muchas personas que todavía no han dado el paso hacia una solución auditiva profesional.
P. Desde siempre se habla del estigma como un freno para el uso de los audífonos. ¿Cree que los nuevos dispositivos pueden ayudar a cambiar esta realidad?
R. Puede ser. Cuando la tecnología auditiva se integra en objetos de consumo —auriculares, gafas, wearables— la narrativa cambia: deja de ser un dispositivo que compensa una pérdida y pasa a ser tecnología que mejora la experiencia auditiva. Ese cambio cultural puede ayudar mucho a reducir y normalizar el estigma. De hecho, mi percepción es que las nuevas generaciones están más preocupadas por su salud y, al mismo tiempo, al ser más tecnológicas, tienen menos prejuicios a la hora de utilizar audífonos.
P. Dígame una cosa en pocas palabras. ¿Cómo la IA ha influido en los nuevos modelos de audífonos?
R. La inteligencia artificial ha permitido que los audífonos entiendan mejor el entorno sonoro. Hoy pueden clasificar escenas acústicas, priorizar voces, reducir ruido de forma adaptativa y aprender de los hábitos del usuario, ofreciendo una experiencia mucho más personalizada y natural.
P. Ahora hay nuevas funcionalidades auditivas en dispositivos de consumo. ¿Pueden ser una amenaza para el sector?
R. Más que una amenaza, creo que son una señal de hacia dónde evoluciona el mercado. El verdadero valor de la audiología no está solo en el dispositivo, sino en el diagnóstico, la adaptación personalizada y el acompañamiento clínico. Los dispositivos de consumo pueden cubrir necesidades leves o iniciales, pero difícilmente sustituyen el proceso clínico completo.
P. Demant y WSA han verticalizado parte de su negocio de audífonos. En el actual contexto: ¿Avizora movimientos de otros fabricantes en la misma dirección?
R. La verticalización responde a una lógica estratégica: controlar mejor la experiencia del paciente y el canal de distribución. Es probable que veamos más movimientos en esa línea, pero el mercado europeo sigue siendo muy diverso y con una fuerte presencia de centros independientes. Creo que coexistirán distintos modelos durante bastante tiempo.
P. La óptica ha acelerado su entrada en la audiología. ¿Hay techo en este movimiento? O, dicho de otra manera, ¿hay cama para tanta gente?
R. La audiología tiene todavía una penetración muy baja en comparación con la prevalencia real de pérdida auditiva. Eso significa que hay margen de crecimiento para muchos actores. La clave no será tanto quién entra, sino quién ofrece una propuesta de valor basada en calidad clínica, especialización y experiencia del paciente.
P. La falta de audioprotesistas se ha convertido en un problema para las empresas. ¿Cómo estimular a los jóvenes para que sigan esta carrera?
R. Primero, dando más visibilidad a la profesión. Mucha gente joven ni siquiera sabe que existe. Y segundo, mostrando que es una disciplina que combina salud, tecnología y relación directa con las personas. Es una profesión con gran impacto en la calidad de vida del paciente y con un futuro muy ligado a la innovación tecnológica.
P. En España ya se han creado dos grados de audiología. ¿Cómo impulsarán estos grados al sector? ¿Puede darse un problema de competencias respecto a los audioprotesistas?
R. Los grados son una gran oportunidad para elevar el nivel científico y clínico del sector, algo que desde mi punto de vista era necesario. La clave estará en definir bien los roles profesionales y fomentar la colaboración entre perfiles. En muchos países la audiología es una disciplina universitaria consolidada y convive con otras figuras técnicas sin conflicto. Creo que cada uno puede tener su lugar perfectamente.
P. Desde tu experiencia clínica, ¿qué papel juega el cerebro en muchos de los problemas auditivos que vemos hoy?
R. Realmente lo plantearía al revés: ¿qué papel juega la pérdida auditiva en las disfunciones cerebrales? La respuesta es que tiene un papel fundamental que ya no podemos seguir ignorando.
La audición no ocurre solo en el oído, ocurre en el cerebro. Gracias al estímulo auditivo continuo mantenemos “activo” el lenguaje, que es el código que utilizamos para realizar funciones ejecutivas, organizar el pensamiento y comprender el mundo. Cuando aparecen problemas auditivos se desencadenan una serie de alteraciones a nivel cortical, pero también subcortical, que pueden acelerar el envejecimiento cerebral.
Y dado que hoy vivimos más años, si no queremos tener una población cerebralmente envejecida, es fundamental detectar y tratar los problemas auditivos desde las primeras fases.
P. ¿Qué errores cometemos cuando abordamos la audición únicamente desde el oído y no desde el sistema completo?
R. El principal error es reducir el problema a una cuestión de “cantidad” de pérdida auditiva. La audición implica percepción, atención, memoria y procesamiento. Si solo tenemos en cuenta el sonido sin considerar cómo el cerebro interpreta esa información, muchas veces no resolveremos la dificultad auditiva real del paciente. Además, la corteza auditiva primaria y, por ende, otras zonas cerebrales que intervienen en la audición seguirán sin activarse en su totalidad.
P. ¿Qué disciplinas considera clave para abordar la salud auditiva de forma realmente integral?
R. La audiología necesita dialogar cada vez más con la neurología, la neuropsicología, la logopedia, la otorrinolaringología y las ciencias cognitivas. La audición es un proceso sensorial y cerebral al mismo tiempo, por lo que requiere una mirada multidisciplinar.
P. ¿Qué debería aprender hoy un profesional de la audición que quiera trabajar desde esta perspectiva más global?
R. Además de la base audiológica clásica, creo que es importante formarse en procesamiento auditivo, cognición, rehabilitación auditiva y nuevas tecnologías. El futuro del sector no será solo adaptar dispositivos, sino acompañar al paciente en todo su proceso de audición y comunicación.
P. ¿Cómo imagina que evolucionará la audiología en los próximos 10–20 años?
R. Creo que la audiología será cada vez más personalizada, preventiva y estrechamente conectada con la salud cerebral. Veremos dispositivos más inteligentes, integrados con otros wearables de salud, y un mayor énfasis en el diagnóstico temprano y en la recuperación o preservación de las funciones cerebrales. Probablemente pasaremos de hablar únicamente de “oír mejor” a hablar de optimizar la comunicación y proteger la salud cognitiva a lo largo de toda la vida. Al menos, hacia ahí me gustaría que avanzara el futuro de la audiología.
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