Esta entrevista forma parte del Dossier dossier “Ópticos-optometristas: a las puertas del Sistema Nacional de Salud”
Luis Ángel Merino: “La vocación sanitaria de los ópticos-optometristas se ha incrementado y fortalecido”
Luis Ángel Merino, presidente y decano del Colegio de Ópticos-Optometristas de Castilla y León, es un enamorado de la profesión, la cual tiene un amplio futuro por la importancia que tiene para la sociedad
Luis Ángel Merino, presidente y decano del Colegio de Ópticos-Optometristas de Castilla y León.
Pregunta. ¿Qué impacto real está teniendo el Plan VEO en la salud visual de la población infantil y juvenil de Castilla y León?
Respuesta: En unos meses sabremos las cifras absolutas del Plan Veo en la población de Castilla y León, pero llevamos ya unos 6000 expedientes abiertos de menores y el número de ópticas y de optometristas adscritos es de prácticamente el 75 %. Por tanto, dada la acogida y la cantidad de expedientes tramitados, estoy seguro que el resultado será muy positivo. El objetivo era que los menores de 16 años estuvieran más controlados a nivel de salud visual y con equipamientos mejores y más específicos para su problemática y ese objetivo se está cumpliendo.
P. ¿Cuál es la importancia del papel que desempeñan los ópticos-optometristas dentro del Plan VEO?
R. Los menores son los auténticos protagonistas de este proyecto, impulsado por el Ministerio de Sanidad en colaboración con el Consejo General de Ópticos Optometristas y de los diferentes colegios autonómicos y que persigue la universalidad de poder acceder a servicios para el control de su salud visual y a los equipamientos ópticos que pudieran necesitar sin trabas de ningún tipo. Han sido los progenitores de esos menores los que han demostrado la confianza que tienen en los profesionales ópticos-optometristas y en los establecimientos sanitarios de óptica al dejar en sus manos la gran responsabilidad de cuidar de su salud visual.
Los ópticos-optometristas están sobradamente preparados para ejercer la optometría y el control primario en atención visual, solo hay que ver el plan de estudios de los diferentes Grados para constatarlo, Todo nuestro recorrido previo en busca de ese objetivo ha dado sus frutos. Las cifras del Plan Veo también avalan esta realidad.
P. ¿Cómo está el proceso de incorporación de los ópticos-optometristas al sistema de Atención Primaria de la Sanidad Pública en Castilla y León?
R. Estamos avanzando sin prisa pero sin pausa. Tenemos compañeros ya en Zamora, Palencia, Ponferrada, próximamente se cubrirá la bolsa de empleo de Segovia y de Aranda de Duero, y estoy seguro que se seguirá ampliando en el resto de Castilla y León.
Actualmente ya tenemos los datos de la labor desempeñada por los ópticos-optometristas en el SACYL e indican que las listas de espera han mejorado allí donde ya ejercen desde hace un tiempo. Con su labor, se ha logrado alcanzar cifras más asumibles y se ha visto que suplen una carencia en cuanto a los servicios optométricos que antes, o no se cubrían, o se hacía de forma incompleta.
Los ópticos-optometristas somos los profesionales primarios en atención visual, podemos estar en primaria y en especializada, porque en ambos sitios somos útiles y necesarios.
P. ¿Cuáles son los beneficios de la incorporación de los profesionales del sector en la Sanidad Pública?
R. La revisión y atención del paciente de una forma rápida en la Sanidad Pública hace que se eleven los estándares de calidad en el servicio que se presta a nivel de salud visual. Se detectarán antes patologías con el beneficio que supone una derivación a tiempo al oftalmólogo o al profesional que corresponda para establecer un tratamiento rápido. El oftalmólogo podrá indicar, por ejemplo, una cirugía en una fase más incipiente del problema, si ese es el caso, al poder atender antes a esos pacientes.
Pero lo que es aún más importante, el paciente podrá solucionar antes su problema de visión, ya que no podemos olvidar que más del 70% de los problemas visuales son de tipo optométrico.
No cabe duda que la carga asistencial que se liberaría de los servicios de Oftalmología sería muy alta. Algo básico en regiones como Castilla y León donde la edad y la dispersión convierten a ciertas zonas en inhóspitos desiertos sanitarios.
P. ¿Qué aporta la óptica y la optometría al sistema sanitario que a menudo la sociedad desconoce?
R. Ese desconocimiento de la labor dentro del sistema sanitario se da donde el óptico-optometrista no ejerce, pero esa labor es reconocida de una forma mayoritaria en el ejercicio privado de la profesión, lo que nos ha llevado a ser cada vez más imprescindibles en los sistemas de salud autonómicos.
El óptico-optometrista puede aportar su saber, prestando un servicio, dando soluciones que unas veces precisan de otros profesionales sanitarios, otras de productos y algunas veces de terapias optométricas. Esto siempre tranquiliza al paciente, al saber que está en buenas manos y que se le atenderá con la rapidez necesaria.
La barrera del conocimiento se traspasa al poco tiempo de ejercer en los sistemas de salud autonómicos, donde cada vez el número de ópticos-optometristas es más numeroso, y este dato ya está indicando algo.
P. ¿Cómo contribuyen los ópticos-optometristas a la detección precoz de enfermedades o problemas de salud general?
R. Un óptico-optometrista cuando sale del Grado ha estudiado más de 240 horas de Patología y Farmacología ocular, lo que le capacita para detectar anomalías que le hagan sospechar de una patología que, aunque pueda reconocer, deja que sea el profesional correspondiente quien la diagnostique. Puede ser no solo el oftalmólogo, también otros profesionales como médicos de Atención Primaria, endocrinos, neurólogos, etc…Luego su contribución también avala la premisa de que tan importante como curar es el hecho de prevenir y cuidar de la salud del paciente.
P. ¿Considera que la profesión está suficientemente reconocida por la administración y por los ciudadanos?
R. Las administraciones están representadas por personas y son ellas las que reconocen o no. En Castilla y León, nos ha costado mucho que el óptico-optometrista esté en el cuadro de servicios profesionales del Sacyl, y han sido las personas que están actualmente en las instituciones sanitarias las que han comprendido y han tomado medidas para integrarlos.
El caso de los ciudadanos es diferente. Hace tiempo que el óptico-optometrista está muy reconocido, y en la actualidad, cuando alguien quiere revisar su salud visual, elige mayoritariamente un establecimiento sanitario de óptica para realizar sus exámenes.
P. ¿Cómo ha evolucionado la profesión en los últimos años y hacia dónde cree que se dirige?
R. La evolución ha sido rápida y constante. Si hablamos de los últimos 50 años, la vocación sanitaria de los ópticos-optometristas se ha incrementado y fortalecido. Tenemos una formación continua más intensa, aprendemos a utilizar equipamientos de última tecnología que han hecho que nuestra profesión sea más efectiva y se ha incrementado el porcentaje de mujeres que la ejercen, así como el número de pacientes que depositan su confianza en el óptico-optometrista para el control de su salud visual.
Resumiendo, estos años han supuesto un avance considerable en reconocimiento, profesionalización, incremento de dotaciones e implementación de procesos, y aprovechamiento de las nuevas tecnologías.
El futuro puede ser aún más próspero si seguimos haciendo lo mismo: excelencia en el servicio, formación continua, y adaptación a las circunstancias y las tecnologías que han surgido y puedan aparecer con posterioridad. Y, sinceramente, creo que estas nuevas tecnologías pueden ser muy disruptivas para nuestra profesión, pero no debemos temerlas, debemos intégralas como ya lo hemos hecho antes, siempre buscando que ayuden al profesional y en dar el mejor servicio al paciente, no únicamente en la búsqueda del interés económico.
P. ¿Qué mensajes habría que transmitir a los jóvenes para que vean esta profesión como una opción atractiva?
R. Somos una profesión atractiva al tener un trato directo con pacientes. El retorno es también emocional, ya que recibimos continuas muestras de satisfacción al resolver problemas que nos agradecen profundamente.
Contamos con una formación académica de calidad y cada vez más orientada hacia el desarrollo profesional.
Existe una amplitud de salidas profesionales complementarias una vez dentro del mercado laboral, desde gestión comercial, gestión técnica de producto, formadores, etc… Y en general, existe una buena salida profesional al haber demanda de ópticos-optometristas.
Quiero hacer hincapié en que se deberían replantear los horarios laborales que a veces frenan el interés de los jóvenes en la elección del Grado de Óptica y Optometría, lo que también sería un estímulo para los futuros profesionales y se incrementaría la calidad de vida de quienes ejercen esta profesión y los auxiliares que les ayudan.
P. ¿Qué salidas profesionales ofrece hoy la optometría que quizás los estudiantes desconocen?
R. Las más conocidas son trabajar en establecimientos sanitarios de óptica, clínicas privadas de oftalmología y también en los servicios sanitarios públicos.
Pero existen otras salidas como, por ejemplo, el trabajo en laboratorios de lentes de contacto, como directores técnicos, en la cadena de control, investigación y desarrollo de lentes o de productos ópticos. También cabría la posibilidad de trabajar como inspectores sanitarios si se supera la oposición correspondiente, como gerentes en empresas de óptica, tanto distribuidoras como en establecimientos y cadenas de ópticas, como formadores en empresas del sector, en universidades o dando clases en institutos y formación profesional una vez superado el máster de profesorado, como comerciales en diferentes niveles de muchas empresas, etc…
No olvidemos además que alrededor del 20% de nuestros compañeros son empresarios y gestores de negocios propios, y en otras profesiones esa salida profesional no se ve tan clara.
La formación en ciencias permite a sus egresados tener una visión amplia y, por lo tanto, las posibilidades son muy amplias si se opta por vías alternativas a las clásicas y esto mismo ocurre en el Grado de Óptica y Optometría, que es una carrera de Ciencias de la Salud.
P. ¿Qué papel pueden jugar los colegios profesionales y las universidades para despertar vocaciones tempranas?
R. El Consejo General y los Colegios de ópticos optometristas autonómicos estamos continuamente realizando campañas de divulgación para el conocimiento e información en todo lo relativo a la profesión, y como no puede ser de otra forma, también para animar a los jóvenes a realizar los estudios de Óptica y Optometría.
Con el paso de los años se ha evidenciado que el número de ópticos-optometristas colegiados es muy superior al de décadas anteriores y continúa en aumento, aunque a un ritmo más moderado. Al mismo tiempo, la demanda social de estos profesionales no deja de crecer: el incremento de la edad media y de la esperanza de vida, junto con una mayor conciencia sobre la importancia de preservar la salud —incluida la salud visual—, refuerzan la necesidad de contar con más especialistas cualificados.
Hace tiempo iniciamos distintas acciones dirigidas a los jóvenes interesados en formarse en este ámbito, con el objetivo de mostrarles un futuro profesional atractivo, estable y con amplias oportunidades de desarrollo personal y laboral, como el que ofrece la Óptica y la Optometría. Estoy convencido de que estos esfuerzos darán sus frutos.
Aunque pueda parecer una tarea sencilla, aumentar el número de plazas universitarias suele encontrar la resistencia de algunas instituciones, ya que implica una mayor inversión en profesorado y equipamiento. No obstante, seguiremos trabajando para que la oferta formativa se adecúe a la demanda actual y futura de ópticos-optometristas que la sociedad necesita..
P. Si tuviera que convencer a un estudiante indeciso, ¿qué le diría para que eligiera óptica y optometría?
R. Yo soy un enamorado de mi profesión, por lo que esa defensa la he hecho en varias ocasiones. Le diría que formaría parte de una profesión sanitaria, y por lo tanto, con vocación de servicio. Damos soluciones a los pacientes a nivel de salud visual, haciendo que estén más sanos y se sientan mejor.
Ofrecemos productos que solucionan problemas y para que la persona se perciba más atractiva, más cómoda y por lo tanto, más feliz, al ofrecerle monturas, lentes de contacto o gafas de sol que cubren las necesidades que el paciente necesita.
Otra labor del óptico-optometrista es ejercer como cuidadores y mejoradores de la visión, ofreciendo terapia visual ortóptica, rehabilitación visual en los síndromes visuales adquiridos, o soluciones en baja visión que cambian a mejor la vida de los pacientes.
Y también es una profesión que permite un desarrollo personal como empresario, una salida por la que optan en torno a un 20% de los ópticos-optometristas.
Existe la posibilidad de ejercer en campos más específicos como adaptación de lentes especiales, baja visión, terapia visual, en niños y adultos, etc…
Todas estas acciones hacen que tengamos pacientes agradecidos que nos reconocen y nos muestran una satisfacción personal por el trabajo útil y bien hecho.
En resumen, hay muchas formas de ser feliz y la de ser óptico-optometrista es una de ellas.
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