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Mark’ennovy gana músculo en su lucha contra la luz azul con las lentes de contacto Indigo

Mark’ennovy - customización de lentes de contacto
Sede de Mark’ennovy en Madrid.

Mark’ennovy amplía su gama de producto. La compañía ha introducido en el mercado las lentes de contacto Indigo de uso diario, que combinan un filtro UV Clase 1 y un bloqueo selectivo de la luz azul-violeta.

Se trata de la quinta lente que la compañía fabrica con filtro UV y bloqueo de luz azul. Antes de Indigo, Mark’ennovy lanzó Blu:gen y Blu:kidz (lentes torneadas con rango extendido), Blu:ssentials (también torneada, pero con menos rango de parámetros) y Jade (una moldeada esférica mensual).

Indigo protege los ojos de los usuarios dentro como fuera de casa de las radiaciones UVB, UVA y azul-violeta, que emiten el sol, la iluminación LED artificial y los dispositivos digitales. La nueva lente de contacto se fabrica con una tecnología de microprecisión patentada por Mark’ennovy tanto para graduaciones miópicas como hipermetrópicas.

Con este lanzamiento, Mark’ennovy ha emitido una información para usuarios, en la que explica que la radiación ultravioleta (UV) es una luz invisible de alta energía con longitudes de onda entre los 100 y los 380 nm. Se sitúa justo por debajo del espectro visible y se divide en tres tipos: los dos primeros (UVA y UVB) son los que conocemos normalmente como luz UV; de ellos, el UVA es el que más puede afectar a nuestros ojos.

mucha exposición a la luz azul puede dañar las células fotosensibles de la retina.

“El UVC casi nunca llega al suelo al ser absorbido por la capa de ozono. Si exponemos demasiado nuestros ojos a esta radiación, esta puede provocar una quemadura, lo que se conoce como fotoqueratitis o ceguera de la nieve, o facilitar la formación de cataratas y de crecimientos oculares anormales. De todas formas, la radiación ultravioleta tiene, recibida con moderación, efectos beneficios como la síntesis de las cantidades adecuadas de vitamina D”, ha señalado Mark’ennovy.

Al lado de la radiación UVA, se encuentra la luz azul-violeta o violeta, que tiene las longitudes de onda cortas (de 380 a 465 nm) y la energía más alta. Prácticamente toda la luz azul-violeta atraviesa la córnea y el cristalino y alcanza la retina, lo que puede llegar a ser preocupante porque algunos estudios de laboratorios han demostrado que mucha exposición a la luz azul puede dañar las células fotosensibles de la retina. Hace falta todavía mucha investigación para determinar cuánta luz azul natural y artificial es “demasiada luz azul” para la retina. Además, la luz azul-violeta es la que más se dispersa de todo el espectro visible y produce una disminución de la sensibilidad al contraste, aumenta el deslumbramiento y, por lo tanto, complica la capacidad de enfoque: todo ello puede contribuir al estrés visual digital.

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