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Los ópticos alertan: hoy más que nunca se debe revisar la salud visual de los niños para evitar el fracaso escolar en tiempos de pandemia

La miopía es una de las pandemias del siglo XXI. FOTO: Unsplush

El Colegio de Ópticos Optometristas de Castilla y León (Coocyl) ha lanzado una señal de alarma a la sociedad, en el sentido de que hoy más que nunca las familias deben llevar a sus hijos a la óptica antes de iniciar el año lectivo.

“En muchos casos, las malas notas o el desinterés de los más pequeños no son consecuencia de su apatía, sino de algún defecto visual que les impide seguir el ritmo de las clases, atender la pizarra, leer con rapidez y capacidad de comprensión o estudiar cómodamente”, ha explicado Ana Belén Cisneros, secretaria general de Coocyl.

En este contexto, Cisneros ha remarcado que la salud visual es este año más relevante que nunca para afrontar sin problemas añadidos un curso académico especial, que no solo arrastra materias pendientes del anterior, sino también algunos problemas visuales no resueltos por el aumento de la formación online desde marzo y el uso continuado de dispositivos electrónicos.

La salud visual es más relevante que nunca para afrontar sin problemas añadidos un curso académico en tiempos de pandemia

Inmaculada Aparicio, decana del Coocyl, ha pedido a los padres que sean previsores, porque “en ocasiones se puede evitar un sobreesfuerzo simplemente con una buena ergonomía visual” y, para ello, el profesional de la visión, su óptico-optometrista, realizará un examen visual que establecerá las necesidades visuales del niño, “fundamental para su correcto desarrollo visual y su futuro desarrollo educativo».

En la actualidad, se calcula que entre el 5 y el 10% de los preescolares y el 25% de los escolares presenta alteraciones visuales como miopía, hipermetropía, estrabismo, etc., siendo la miopía un problema que va en aumento entre los estudiantes, y al menos el 10% de los niños padece ambliopía, el conocido como “ojo vago”, pero más de la mitad de los padres lo desconoce y no busca tratamiento.

Por todo esto, Aparicio y Cisneros creen que es conveniente que los ópticos realicen una valoración previa al inicio del curso académico que permita verificar si existe algún problema visual que pueda influir sobre el rendimiento del niño y, por tanto, también sobre su seguridad a la hora de afrontar el proceso de aprendizaje.