Hay profesores que enseñan. Y hay profesores que, sin proponérselo, terminan formando parte de la vida de sus alumnos. Laura Guisasola Valencia pertenece a esa segunda categoría.
Laura Guisasola: una vida enseñando, una profesión entera puesta en pie
Laura Guisasola ha sido una referencia para la óptica y la optometría catalana y española. Pero, sobre todo, ha sido una maestra. Una de esas personas que contribuyen a construir una profesión desde las aulas, generación tras generación, sin buscar protagonismo
Laura Guisasola se dirige al público durante la Nit de l’Optometria ante la mirada atenta de Joaquim Grau, presidente del Coooc. FOTO: Modaengafas
La noche del 18 de junio, en el marco de la Nit de l’Optometria, el Colegio de Ópticos-Optometristas de Cataluña le concedió el Premio a las Ciencias de la Visión. Fue un reconocimiento a una trayectoria dedicada a la óptica y la optometría, a la docencia y al conocimiento. Un galardón importante. Merecido. Pero quizá no fue el más grande que recibió aquella noche.
Mientras el auditorio escuchaba las palabras de homenaje, la moderadora lanzó una petición sencilla: que se pusieran en pie quienes hubieran sido alumnos de Laura Guisasola.
Entonces ocurrió algo difícil de olvidar.
Uno tras otro, los asistentes comenzaron a levantarse de sus asientos. Primero unos pocos. Después muchos más. Hasta que la mayor parte de los cerca de 240 ópticos presentes estaban de pie. Una imagen poderosa. Una fotografía humana de varias décadas de enseñanza. Una manera silenciosa de decir gracias.
Porque detrás de cada uno de aquellos profesionales había una clase, una explicación, una corrección, un consejo o una conversación compartida con quien dedicó gran parte de su vida a formar a las generaciones que hoy sostienen la profesión.

Laura Guisasola (centro) con sus alumnos, el día en que dio su última clase magistrlan en la FOOT. FOTO: RRSS
No era la primera vez que recibía un homenaje. Apenas unas semanas antes, el 28 de mayo, había impartido una última lección magistral en la Facultad de Óptica y Optometría de Terrassa, la FOOT, la institución a la que ha estado ligada toda su vida profesional. Primero cuando era Escuela Universitaria y después cuando se convirtió en Facultad.
Aquella despedida cerraba una historia de décadas entre las mismas paredes donde enseñó, investigó y acompañó a miles de estudiantes en sus primeros pasos dentro de la profesión.
Resulta difícil medir la huella que deja un docente. No aparece en balances ni en estadísticas. No se puede contabilizar en artículos científicos ni en años de servicio. La verdadera dimensión de esa huella se descubre cuando quienes aprendieron de ti siguen recordando tu nombre muchos años después.
Laura Guisasola ha sido una referencia para la óptica y la optometría catalana y española. Pero, sobre todo, ha sido una maestra. Una de esas personas que contribuyen a construir una profesión desde las aulas, generación tras generación, sin buscar protagonismo.
Por eso, cuando centenares de ópticos se pusieron en pie para aplaudirla, el reconocimiento trascendió cualquier premio. Porque aquella ovación no celebraba únicamente una carrera académica. Celebraba una vida dedicada a enseñar.
Y pocas distinciones pueden ser más valiosas que comprobar que una parte de uno mismo permanece en cada alumno que ayudó a formar.
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