Hay trayectorias que pueden resumirse en un currículo. Otras se miden por las empresas que ayudaron a construir, las personas que formaron y el respeto que dejaron tras de sí. La de Jaime Palomino pertenece a esta última categoría.
Las huellas de Jaime Palomino
Jaime Palomino pertenecía a la segunda generación de una familia ligada a la óptica. Hoy ese vínculo continúa en sus hijos, Nuria e Iñaki, y alcanza ya a una cuarta generación, con Carla Palomino al frente de Opti-Privee.com
Jaime Palomino fue uno de los profesionales que han contribuido el impulso del sector.
Con su fallecimiento, el 14 de julio en Madrid, el sector óptico español pierde a uno de esos profesionales que acompañaron, desde dentro, la transformación de toda una industria. Su historia es también la de varias décadas de evolución del mercado de la óptica en España.
Todo comenzó cuando apenas tenía 14 años. Entró en el taller de Indo para aprender un oficio que terminaría convirtiéndose en el eje de toda su vida profesional. Aquel joven que empezó entre herramientas y monturas acabaría gestionando la delegación del norte de España, en un recorrido construido paso a paso, desde la experiencia directa y el conocimiento del negocio.
Después llegaría Essilor, donde desarrolló su carrera en el área comercial de lentes e instrumentos. Pero fue en 1973 cuando abrió una de las páginas más relevantes de su trayectoria. De la mano de la empresa austríaca Optyl impulsó la creación de Optyl España, de la que fue director general, acercando al mercado español algunas de las marcas que marcarían una época, entre ellas Christian Dior, Hugo Boss, Carrera, Porsche Design, Viennaline y Terry Brogan.
Aquellos años contribuyeron a situar a Optyl España entre las compañías de referencia del sector, en un momento en el que las monturas comenzaban a dejar de ser únicamente un producto sanitario para convertirse también en un elemento de diseño, identidad y moda.
La quiebra de Optyl Internacional en Austria no supuso el final de su recorrido, sino el comienzo de otra etapa. Al frente del grupo de compras Primera Ópticos impulsó la adquisición de cadenas como Novolent y Pinar, participando en la consolidación empresarial de un sector que seguía creciendo y transformándose.
Su compromiso con la óptica también encontró expresión en el ámbito institucional. Como presidente de Fedao contribuyó a representar los intereses de una industria que vivía importantes cambios y necesitaba voces capaces de mirar más allá del presente.
Pero quienes lo conocieron saben que su verdadera dimensión no se explica únicamente por los cargos que ocupó ni por las empresas que dirigió.
Jaime Palomino pertenecía a la segunda generación de una familia ligada a la óptica. Hoy ese vínculo continúa en sus hijos, Nuria e Iñaki, y alcanza ya a una cuarta generación, con Carla Palomino al frente de Opti-Privee.com. Más que una sucesión familiar, es el hilo de una vocación que ha atravesado el tiempo.
Queda también el recuerdo del hombre que organizaba equipos, detectaba talento y ayudaba a formar a algunos de los mejores profesionales comerciales del sector. De alguien que entendía que la autoridad se ganaba con el ejemplo y que el éxito solo tenía sentido si se construía sobre el respeto, la honestidad y la justicia.
Las huellas más profundas rara vez son las más visibles. Permanecen en la memoria de quienes compartieron un proyecto, en las conversaciones que siguen recordando una enseñanza o un consejo, y en los valores que sobreviven al paso de los años.
Su familia despide a un padre, un abuelo y un referente con una enorme tristeza, pero también con la gratitud de haber compartido su camino y de conservar un legado que trasciende la esfera profesional. Porque algunas vidas no terminan cuando se apagan. Continúan, silenciosamente, en las personas que ayudaron a crecer y en el oficio al que dedicaron toda una existencia.
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