Inicio CONTEXTO Las ópticas mantienen el pulso en el año de la distopia

Las ópticas mantienen el pulso en el año de la distopia

Las empresas del sector cerraron sus ópticas desde el 14 de marzo por fuerza mayor, tras la declaración del estado de alarma. FOTO: Modaengafas.com

Las ópticas han sabido capear el temporal en un año complicado, en el que nadie pudo prever las consecuencias de la pandemia de la covid, un virus que -en un principio y de manera ingenua- todos lo asociaban a China.

El 14 de marzo de 2020, el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, anunciaba la declaratoria del estado de alarma para frenar la expansión de la covid-19 que, en ese momento, ya tenía en jaque a Europa. De repente, aquel virus del que se había venido hablando desde finales de 2019, y que todo el mundo pensaba que se trataba de un problema relacionado con China, se convertía en la peor de nuestras pesadillas, en una especie de distopia que nadie -o casi nadie- pensó que la viviría.

De repente, la población -acatando la disposición gubernamental- se confinó en sus hogares; las calles de las ciudades y pueblos de España se vaciaron, dando una nueva dimensión a la palabra soledad. Las ópticas, aunque autorizadas a abrir por ser una actividad esencial, bajaron sus persianas de manera forzosa y enviaron a sus trabajadores a casa. Y, lo que en teoría iba a ser un encierro de 15 días, se prolongó hasta la primera quincena de mayo, cuando empezó la desescalada.

las calles de las ciudades y pueblos de España se vaciaron, dando una nueva dimensión a la palabra soledad

A pesar de que algunas ópticas funcionaron a medio gas para brindar a la ciudadanía servicios esenciales durante el confinamiento, prácticamente no facturaron. Las grandes empresas del sector y los grupos, acogiéndose a la normativa, presentaron expedientes de regulación de empleo temporales (ERTE), especialmente para el personal que trabaja en las ópticas. También se impuso el teletrabajo para el personal de oficinas.

UNA DRÁSTICA CONTRACCIÓN

Con gran parte de la población teletrabajando y las tiendas cerradas, la contracción del sector de la óptica fue considerable. Sondeos realizados por Modaengafas.com a ópticos-optometristas con establecimientos pequeños, reflejaron que sus ventas, en una época normal, ascendía a 20.000 euros mensuales de promedio.

Con esa cifra, se deduce que las pérdidas para el sector superaron los 200 millones de euros mensuales durante la cuarentena, teniendo en cuenta que el Libro Blanco de la Visión 2018 consigna la existencia de 10.198 establecimientos en España.

para el cierre de 2020 se esperaba un retroceso de los ingresos del sector de alrededor del 18%

Un informe de la consultora DBK señala que para el cierre de 2020 se esperaba un retroceso de los ingresos del sector de alrededor del 18%, ya que las ventas del sector caerían hasta los 2.145 millones de euros.

“El conjunto de puntos de venta asociados a grupos de compra experimentará un descenso del 18%, similar al que experimentarán los integrados en cadenas. Por su parte, los establecimientos no asociados a grupos y no integrados en cadenas se enfrentan a una caída de las ventas cercana al 20%”, dice el informe de DBK.

Establecimiento de General Óptica durante el confinamiento. FOTO: Modaengafas.com

De hecho, la caída prevista no es tan grande como la de otros sectores, gracias al carácter sanitario de primera necesidad de algunos de los productos ópticos, lo que, según DBK, “permitirá mantener cierto nivel de demanda en el conjunto de 2020, si bien será insuficiente para compensar la caída registrada en los primeros meses”.

No obstante, el progresivo envejecimiento de la población y el aumento del uso de aparatos electrónicos, agudizado por el confinamiento de la población, continuarán incrementando las necesidades de medios compensadores de la visión.

Debido a la actual situación, a corto y medio plazo es previsible que se registre un mayor grado de asociacionismo en torno a grupos de compra por parte de establecimientos independientes, mientras que las cadenas aumentarán su penetración en el mercado.

Dos factores impulsaron las ventas: la demanda represada durante los meses de pandemia, y el estado de la salud visual de la población

DESPEGUE INESPERADO EN LA DESESCALADA

El 4 de mayo, las ópticas levantaron las persianas, especialmente las que pertenecen a ópticos independientes. Y, aquella incertidumbre con la que los ópticos volvieron al trabajo se transformó en una alegría: las ventas empezaron a ir mejor de lo esperado.

Dos factores impulsaron las ventas: la demanda represada durante los meses de pandemia, y el estado de la salud visual de la población, que sufrió graves quebrantos durante el confinamiento debido al uso masivo de dispositivos digitales.

Datos de un estudio realizado por Visión y Vida señalan que, durante la cuarentena, un 44,5% de la ciudadanía sufrió molestias visuales como ojo seco o dolor de cabeza. Además, el 23,9% de las personas consideró que su visión empeoró durante la etapa de confinamiento, cosa que se confirmó cuando acudieron a las ópticas a realizarse un examen visual.

durante la cuarentena, un 44,5% de la ciudadanía sufrió molestias visuales

En este contexto, 2020 también pasará la historia porque, finalmente, se ha consolidado el sistema de citas dentro del sector. Aunque buena parte de las ópticas ya intentaba trabajar de esta manera, no lo conseguía, debido a que la población no se acostumbraba a funcionar de esta manera.

Luis Rozados, director general de Federópticos, dijo en una entrevista concedida a Modaengafas.com que “los clientes han cambiado su forma de comprar porque” ahora demandan cita antes de ir a la óptica.  Y, cuando se trabaja por cita, la forma de vender es otra”.

De esta manera, la óptica se proyecta al 2021, el año en que las vacunaciones masivas, en teoría, pondrán un punto final a la pandemia de la covid.