Los resultados de los alumnos españoles en el informe PISA han vuelto a encender las alarmas sobre el nivel educativo. El retroceso ha colocado en el centro del debate las pantallas, las redes sociales, la pérdida de concentración, los cambios metodológicos y las sucesivas reformas educativas.
España suspende en el informe PISA, pero nadie pregunta si los alumnos ven bien
FOTO: Getty Images
Pero hay una pregunta que prácticamente nadie se hace: ¿ven bien los alumnos?
La cuestión no es menor. Buena parte del aprendizaje pasa por los ojos: leer, escribir, seguir la pizarra, interpretar gráficos o trabajar durante horas frente a libros y pantallas. Una mala visión no explica por sí sola un mal resultado académico, pero puede convertirse en una dificultad añadida para aprender.
Laura Guisasola, del grupo de investigación Visión, Optometría y Salud (VOS) de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC), lo señaló durante la presentación de los resultados del proyecto Cohorte Infantil de Salud Visual de Terrassa (Cisvit). Ante una pregunta de Modaengafas, explicó que no existen estudios que permitan relacionar directamente los resultados de PISA con la salud visual, aunque advirtió de que una mala salud visual puede conducir al fracaso académico.
Y los datos de Cisvit aportan un elemento importante al debate.
Entre los niños de ocho y nueve años analizados, la prevalencia inicial de miopía era del 12,3%. Después de un año aumentaba hasta el 17,1% y, a los tres años, alcanzaba el 28,7%.
El dato no permite establecer ninguna relación causal con el informe PISA. Pero sí revela que los problemas visuales pueden avanzar precisamente durante una etapa decisiva de la escolarización.
Ahí aparece uno de los puntos ciegos del debate educativo. Cuando un alumno tiene dificultades se habla de motivación, métodos de enseñanza, entorno familiar, pantallas o capacidad de concentración. Mucho menos frecuente es preguntarse si existe una dificultad visual que pueda estar interfiriendo en su aprendizaje.
Los resultados de Cisvit están alimentando además el debate sobre la prevención y el cribado pediátrico de la miopía. El objetivo supone cambiar el enfoque: no esperar únicamente a corregir el defecto refractivo cuando ya ha aparecido, sino detectar antes a los niños que comienzan a mostrar señales de riesgo.
PISA mide cuánto han aprendido los estudiantes. Las causas de sus resultados son complejas y difícilmente pueden reducirse a un único factor.
Pero entre tantas explicaciones sobre lo que ocurre dentro de las aulas quizá falta una pregunta extraordinariamente sencilla: antes de preguntarnos por qué un niño no aprende, ¿hemos comprobado que ve bien aquello que intentamos enseñarle?
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