Del ojo seco a la queratitis corneal: los peligros del invierno para la visión

Los sistemas de calefacción logran resecar el aire en interiores, lo que también contribuye a la sequedad ocular y a un mayor riesgo de tener los ojos irritados

Detrás de los sublimes paisajes que nos deja el invierno se ciernen algunas amenazas para la visión. FOTO: Getty Images (Unsplash)

Por Redacción - 16/01/2024
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El Colegio de Ópticos-Optometristas de Castilla y León (Coocyl) ha dado luz verde a una campaña para alertar a la población sobre los riesgos que se ciernen sobre la salud visual durante el invierno, que van desde el ojo seco hasta la queratitis corneal

Ana Belén Cisneros, vicedecana del Coocyl, ha explicado que “el frío invernal puede reducir la producción de lágrimas y resecar la superficie ocular, causando irritación y molestias”. Para evitarlo, se puede considerar “el uso de gafas de sol como protección y barrera física reduciendo la exposición directa del viento y del frío a los ojos”.

Igualmente, los sistemas de calefacción logran resecar el aire en interiores, lo que también contribuye a la sequedad ocular y a un mayor riesgo de tener los ojos irritados. “Es aconsejable usar humificadores para mantener un nivel adecuado de humedad en el ambiente y evitar así que los ojos se resequen. Además, para todas estas situaciones en las que notemos deshidratación, se recomienda el uso de lágrimas artificiales sin conservantes”.

Del mismo modo, hay que tener en cuenta que cuando hace mal tiempo aumenta el uso de dispositivos electrónicos en el hogar. Las horas frente al televisor o navegando por internet incrementan la fatiga visual y los síntomas asociados a la sequedad. En este contexto, los usuarios de lentes de contacto son más vulnerables, ya que las lentillas pueden perder su forma y adherirse al globo ocular, lo que causa incomodidad y visión borrosa.

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Si hay algo que define el invierno es la llegada de la nieve, y, en consecuencia, la práctica de actividades deportivas relacionadas o, simplemente, el disfrutar de una jornada de ocio en paisajes nevados.

“Los rayos de sol se reflejan en la nieve y aumenta la exposición a la radiación UV, lo que puede dañar e incluso provocar queratitis corneal y daños irreversibles en la retina”, ha enfatizado Ana Belén Cisneros.

Por ello, ha añadido, “es imprescindible el uso de gafas de sol con protección UV especial, incluso en días nublados; se recomienda un filtro solar de categoría 4 y polarizado con una absorción del 90% de la radiación solar”, con el objetivo también de minimizar el riesgo a largo plazo de desarrollar otras condiciones patológicas, además de la queratitis, como cataratas o incluso degeneración macular asociada a la edad (DMAE).

A corto plazo, el mayor riesgo es lo que se conoce como ceguera de la nieve’. La fotoqueratitis puede afectar al 20% de las personas que practican actividades en la nieve con tan solo una hora de exposición sin la protección conveniente, por lo que hay que extremar el cuidado de los más pequeños, ya que son más vulnerables a los rayos UV, y los efectos de la exposición solar pueden mostrar su efecto con el paso de los años.

Entre 6 y 12 horas después, las quemaduras oculares pueden cursar con enrojecimiento de los ojos, inflamación de los párpados, sensación de cuerpo extraño, dolor, sensibilidad a la luz, jaqueca o visión borrosa.

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