Corría el año 1972, los años del baby boom y España vivía los últimos tiempos del franquismo, de tal modo que el cambio político se atisbaba y los aires de libertad empezaban a embriagar a la sociedad.

En medio de ese ambiente, el desembarco de los jóvenes en las universidades comenzaba a notarse con la aparición de nuevos estudios o el impulso de los que ya existían. Fue así como, el 15 de septiembre, por decreto, se creó la de Escuela Universitaria de Óptica de la Universidad Complutense de Madrid.

Desde entonces, miles de estudiantes venidos de toda España han pasado por las aulas de la Escuela para nutrir a las ópticas que han ido apareciendo a pie de calle, al igual que a los grupos y cadenas que se han ido formando en el transcurso de los años, y que hoy dan vida a un sector que mueve una cifra de negocio de 2.600 millones de euros al año.

El pasado 13 de diciembre, coincidiendo con Santa Otilia, la ahora Facultad de Óptica de la Universidad Complutense de Madrid celebró sus 50 años de vida. En ese acto, Miguel Ángel Muñoz -que dirigió la institución durante 12 años- recordó que los estudios de óptica compartían el edificio de Arcos de Jalón -en el que todavía hoy se ubica el centro- con otras titulaciones complutenses.

Los estudios de óptica comenzaron a adquirir una importancia en la sociedad y la demanda aumentó, obligando a que la escuela tuviera que adaptarse, incrementado sus recursos humanos, tanto docentes como materiales.

Uno de los mayores hitos fue la construcción de la Clínica Universitaria de Óptica en 1999

Uno de los mayores hitos fue la construcción de la Clínica Universitaria de Óptica en 1999 justo un año después de que Muñoz se convirtió en director del centro. “La Clínica es uno de los hechos que más ha marcado los estudios de optometría actuales y ha significado un cambio muy importante en la profesión al situar el término de clínica y lo que significa en el ámbito de la optometría, sobre todo de nuestro país”.

Por su parte, José Miguel Ezquerro, actual decano de la Facultad, ha explicado que la antigua escuela “es ahora un centro de referencia nacional e internacional, en la que seconsigue que la formación de sus estudiantes sea completa, gracias a su personal, profesorado y unas instalaciones con once aulas docentes con capacidad para 913 estudiantes, así como laboratorios docentes y de investigación, una amplia biblioteca, cuatro salas de trabajo en grupo y, por supuesto, la Clínica”.

Ezquerro ha otorgado el mérito del crecimiento y consolidación de la Facultad a “los (alumnos, profesores…) que están, a los que han estado y a los que nos han dejado… No hay que parar, hay que seguir evolucionando. Y esperamos pronto hacerlo en el campus de Moncloa”.