La mochila, los libros y el material escolar vuelven a ocupar la agenda de las familias, pero los ópticos-optometristas quieren añadir un elemento más a esa lista: comprobar cómo ven los niños. El Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas (Cgcoo), presidido por Andrés Gené, ha lanzado una campaña de salid visual en la que recomienda a las familias aprovechar el inicio del curso para realizar una revisión visual que permita detectar posibles alteraciones antes de que se conviertan en una barrera en las tareas escolares.
Los ópticos ponen la visión en la lista de la vuelta al cole: revisar a tiempo para eliminar barreras en el aula
La vuelta al colegio de 2026 cuenta además con el respaldo del Plan VEO, impulsado por el Ministerio de Sanidad con la colaboración del Consejo
Una niña pasa por un examen visual. FOTO: Getty Images vía unsplash
En concreto, el Cgcco pone el foco en problemas como miopía, hipermetropía, astigmatismo, estrabismo o ambliopía, que pueden afectar a la calidad de la visión y dificultar actividades habituales como leer, escribir, trabajar con dispositivos digitales o seguir la pizarra.
En este contexto, el Consejo introduce un matiz relevante: una alteración visual puede representar una barrera para determinadas tareas, pero no debe considerarse por sí sola una explicación de las dificultades de aprendizaje, ya que el rendimiento escolar depende de múltiples factores.
El Plan VEO entra también en el aula
La vuelta al colegio de 2026 cuenta además con el respaldo del Plan VEO, impulsado por el Ministerio de Sanidad con la colaboración del Consejo. El programa facilita ayudas de hasta 100 euros anuales para gafas o lentes de contacto a menores de hasta 16 años que cumplan los requisitos establecidos.
El niño puede no saber que ve mal
Una de las dificultades para detectar estos problemas es que los propios menores pueden no ser conscientes de que su visión no es correcta.
“Los escolares no siempre son capaces de identificar que no ven bien porque, en muchos casos, no conocen otra forma de ver”, explica Andrés Gené. Por ello, el Consejo defiende que las revisiones visuales se incorporen a los cuidados habituales durante la infancia.
Las familias y el profesorado pueden desempeñar también un papel importante. Entre las señales de alerta se encuentran acercarse excesivamente a los libros o las pantallas, entornar los ojos, taparse uno de ellos, adoptar posiciones inusuales para mirar o tener dificultades para ver la pizarra.
A estas conductas se suman la visión borrosa o doble, frotarse frecuentemente los ojos, sufrir cansancio ocular o dolores de cabeza después de tareas prolongadas de cerca, perder repetidamente el punto durante la lectura o presentar la desviación de un ojo. Estos signos no constituyen por sí mismos un diagnóstico, pero el Cgcoo recomienda consultar con un óptico-optometrista cuando persisten o aparecen de manera frecuente.
Entre las alteraciones que más preocupan al sector se encuentra la miopía, cuya prevalencia ha aumentado durante los últimos años.
El Consejo recuerda que, según el Libro Blanco de la Salud Visual en España 2022, la proporción de personas con miopía aumentó nueve puntos en cuatro años hasta representar el 37% de la población adulta. La miopía suele aparecer durante la infancia y puede progresar mientras crece el ojo.
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