Los ojos pueden ofrecer nuevas pistas sobre lo que está ocurriendo en el cerebro durante las primeras etapas de la enfermedad de Alzheimer. Un nuevo estudio publicado en Advanced Science ha identificado alteraciones de las conexiones entre neuronas en la retina asociadas con la progresión de la enfermedad y el deterioro cognitivo.
La retina entra en el radar del alzhéimer como posible fuente de biomarcadores tempranos
El trabajo pone el foco en las sinapsis, las conexiones que permiten la comunicación entre las neuronas y cuya pérdida constituye uno de los indicadores relacionados con el deterioro cognitivo en el alzhéimer.
FOTO: Getty Images
El trabajo pone el foco en las sinapsis, las conexiones que permiten la comunicación entre las neuronas y cuya pérdida constituye uno de los indicadores relacionados con el deterioro cognitivo en el alzhéimer.
Los investigadores han observado que esta vulnerabilidad sináptica temprana también está presente en la retina, una extensión del sistema nervioso central que presenta una ventaja evidente para la investigación: resulta mucho más accesible que el cerebro.
La retina revela señales tempranas del Alzheimer en un avance pionero de la UCM
Los resultados abren así una vía para estudiar si determinados cambios retinianos podrían convertirse en biomarcadores de la enfermedad de Alzheimer, aunque los hallazgos se encuentran todavía en el terreno de la investigación y no constituyen una prueba diagnóstica disponible en la práctica clínica.
De personas cognitivamente sanas a pacientes con demencia
Los investigadores estudiaron muestras de retina humana correspondientes a personas situadas en diferentes etapas, desde individuos cognitivamente normales hasta personas con deterioro cognitivo leve y pacientes con demencia por enfermedad de Alzheimer.
El análisis reveló una pérdida progresiva y alteraciones ultraestructurales de componentes presinápticos y postsinápticos.
Estos cambios presentaron además una estrecha asociación con algunos de los principales elementos vinculados a la enfermedad, entre ellos el beta-amiloide, la tau patológica y la neuroinflamación, así como con la patología cerebral y el deterioro cognitivo.
Los experimentos realizados por los investigadores aportaron otra pieza al puzle. El beta-amiloide provocó una rápida disminución de UCHL1 y de proteínas sinápticas tanto en células neuronales humanas SH-SY5Y como en neuronas primarias del hipocampo de ratón.
Lo relevante es el momento en el que se produjeron esos cambios: aparecieron antes de que pudiera observarse una degeneración neuronal evidente.
UCHL1, una de las claves
Una parte central del estudio gira alrededor de UCHL1, una proteína relacionada con el sistema ubiquitina-proteasoma y la proteostasis neuronal y particularmente presente en las sinapsis.
Los resultados señalan a la UCHL1 retiniana como un posible marcador temprano de la disfunción sináptica.
Los investigadores recurrieron además a técnicas de aprendizaje automático para estudiar el comportamiento de los diferentes biomarcadores retinianos analizados. UCHL1 resultó ser el predictor más fuerte del panel para el estadio de Braak y la puntuación MMSE, dos referencias utilizadas para evaluar, respectivamente, la progresión neuropatológica y el estado cognitivo.
Los autores plantean así que UCHL1 podría desempeñar un doble papel: como candidato a biomarcador y como elemento implicado en los mecanismos que conectan la patología amiloide, la neuroinflamación y la vulnerabilidad de las sinapsis.
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