La vuelta al colegio vuelve a poner la salud visual de los niños en primer plano. El Colegio Oficial de Ópticos Optometristas de Galicia (COOG), liderado por Esther Amaro, advierte de que el 30% del fracaso escolar en la infancia está relacionado con problemas de visión no detectados y recomienda realizar revisiones visuales coincidiendo con el comienzo del curso.
Los ópticos gallegos alertan: tres de cada diez casos de fracaso escolar están relacionados con problemas visuales no detectados
El COOG destaca también la ortoqueratología entre las alternativas para el manejo de determinadas miopías infantiles
La miopía es una de las causas de fracaso escolar. FOTO: Unplash
El objetivo es identificar alteraciones que pueden interferir en el aprendizaje, entre ellas la ambliopía, la miopía, la hipermetropía, el astigmatismo, el estrabismo, las variaciones en la refracción o determinados problemas binoculares capaces de dificultar tareas como la lectura.
El COOG, a través de una nota de prensa, recuerda que durante la infancia el sistema visual todavía se encuentra en proceso de maduración y considera las revisiones periódicas una herramienta fundamental para detectar precozmente posibles alteraciones.
No todos los problemas visuales son fácilmente reconocibles por los niños. Por ello, el Colegio, en una campaña dirigida a la población, señala una serie de comportamientos que pueden servir de advertencia para padres y profesores.
Entre ellos se encuentran torcer la cabeza al leer, tener dificultades para calcular las distancias, presentar una mala coordinación entre el ojo y la mano, no ver correctamente la pizarra, desviar los ojos, guiñar uno de ellos o acercarse excesivamente a los libros, ordenadores y tabletas.
También pueden aparecer dificultades directamente relacionadas con la lectura, como confundir palabras, saltarse líneas o presentar problemas de comprensión lectora.
La miopía entra en el aula
Una parte importante de la advertencia del COOG se centra en la miopía. Según los datos recogidos por la organización, afecta aproximadamente al 30% de la población mundial y podría alcanzar a 4.800 millones de personas en 2050, cerca de la mitad de la población mundial. Hasta un 10% podría presentar alta miopía.
El Colegio también pone el foco en los hábitos visuales de los menores y relaciona el incremento de la miopía juvenil con el exceso de tiempo dedicado a las pantallas digitales. Ante este escenario, recomienda moderar su utilización, fomentar las actividades al aire libre y aplicar la regla 20-20-20 durante las tareas prolongadas de cerca.
La organización reclama además una adecuada ergonomía e iluminación tanto en las aulas como en las zonas destinadas al estudio.
Orto-K para frenar la progresión
El COOG destaca también la ortoqueratología entre las alternativas para el manejo de determinadas miopías infantiles.
Esta técnica utiliza lentes de contacto Orto-K específicamente diseñadas para utilizarse mientras se duerme, que modifican temporalmente la forma de la córnea. Al retirarlas por la mañana, el usuario puede ver durante el día sin necesidad de utilizar gafas o lentes de contacto.
Según el Colegio, se trata de un método no farmacológico ni quirúrgico destinado a intentar frenar la progresión de la miopía. Puede estar indicado en niños con miopías en evolución que tengan la madurez suficiente para utilizar las lentes y realizar correctamente su manipulación y mantenimiento.
La organización recuerda finalmente que las familias con niños y jóvenes menores de 17 años pueden acceder a las ayudas estatales de hasta 100 euros del Plan Veo para contribuir al coste de gafas y lentes de contacto.
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