Como sabemos, el signo típico de la presbicia es alejar el texto para buscar una mejor nitidez, dado que el déficit acomodativo «estructural» impide enfocar las letras con claridad a la distancia de lectura «normal».
Es lo que también se conoce como «tocar el trombón».
En cambio, la mayor parte de los niños y niñas, con disfunciones acomodativas, suelen utilizar una distancia de lectura corta.
Se encuentran más cómodos acercándose el texto a la nariz que manteniendo una distancia de lectura desahogada.
El usar una distancia corta no necesariamente busca invitar a que el ojo no director se vaya a pasear, a efectos de evitar el esfuerzo de coordinarse con él, como puede suceder con la insuficiencia de convergencia.
Tampoco por encontrarse más cómodos, al reducir el esfuerzo de divergencia, como sucede con la endoforia.
La cuestión está en por qué, con ortoforias o heteroforias leves, niños y niñas con déficits acomodativos manifiestan un reflejo visual postural de cerca corto.
En primer lugar, recordemos que las disfunciones acomodativas infantiles, salvo excepciones, no afectan a la estructura del sistema como es el caso de la presbicia del adulto, sino sólo a su función, en consecuencia el efecto es distinto.
Una disfunción acomodativa infantil puede fluctuar, no siempre impide enfocar a distancias cortas ni de la misma manera.
Al tratarse de una afectación del «software» visual puede afectar más o menos según el día, el momento, el tipo de actividad o el estado de fatiga.
En cualquier caso, la prioridad práctica del sistema no es tanto buscar la definición perfecta de las imágenes percibidas como buscar su identificación.
Al reducir la distancia de lectura, los caracteres observados se ven mayores, produciéndose un efecto de magnificación que determina la posibilidad de identificar las letras con mayor facilidad, aunque sea en condiciones de pérdida de nitidez.
Salvando las distancias, es como la persona con baja agudeza visual que usa una distancia muy corta para leer.
Como es previsible, los niños y niñas con disfunciones acomodativas no son precisamente bestias lectoras.
Si con la solución de acercarse para identificar con menos esfuerzo lo que perciben como de mayor tamaño, ya les basta.
Además, la ausencia de referencias determina la normalización de la anomalía.
Los niños y niñas con déficit acomodativo no suelen tocar el trombón
Una disfunción acomodativa infantil puede fluctuar, no siempre impide enfocar a distancias cortas ni de la misma manera
FOTO: Getty Images
Etiquetas:
Déficit acomodativo
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