Visitamos a un señor de 70 años, jubilado, que conduce y usa un ordenador de sobremesa de manera frecuente.
La prevención del conflicto (la sobregraduación útil)
El motivo de queja del paciente es la visión de lejos; al preguntarle cómo ve la pantalla del ordenador, nos confirma que no tiene ningún problema
FOTO: Getty Images
Salud general y ocular buena (fuera de unas cataratas incipientes de reciente diagnóstico), hipermétrope de ambos ojos, usuario de lentes progresivas (+2,50 en A.O. con una adición de 2.50), acude a nuestro centro por pérdida visual de lejos ya que, de momento, no se le recomienda cirugía.
Como es previsible, la densificación del cristalino, por efecto de las cataratas, le crea una reducción de la hipermetropía, en este caso en torno a 1D menos respecto a sus lentes.
Con la nueva Rx (+1,50 en AO, ya ajustada en 0.25 a la baja en previsión de nuevas reducciones) recupera la AV unidad en ambos ojos, y mantenemos la misma adición.
El motivo de queja del paciente es la visión de lejos; al preguntarle cómo ve la pantalla del ordenador, nos confirma que no tiene ningún problema.
Optamos por contemplar la graduación actual en unas nuevas gafas también para todo uso, en lugar de la idea inicial de aprovechar su montura.
De esta manera, podemos mantener las suyas como ocupacionales tal cual están.
Además, manifiesta una endoforia básica de poco valor (2 DPm) con Rx, por lo que el leve descentrado inducido en base temporal, al mirar en visión intermedia por la zona de lejos de los progresivos, no afecta en absoluto a la comodidad binocular.
Con esta opción nos avanzamos al conflicto.
Si nos hubiéramos limitado a actualizar las lentes progresivas para todo uso, al cabo de muy poco tiempo volvería a manifestar otra queja: la de ver mejor de lejos, pero peor la pantalla de sobremesa del ordenador.
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