La pérdida súbita de visión en uno o ambos ojos puede ser una de las primeras señales de un ictus. Sin embargo, solo la mitad de los españoles sabe reconocer los síntomas de esta enfermedad cerebrovascular, que provoca alrededor de 90.000 nuevos casos y más de 23.000 fallecimientos anuales en España, según la Sociedad Española de Neurología (SEN).
La pérdida repentina de visión puede alertar de un ictus: 90.000 nuevos casos al año en España
Hasta el 20% de los casos se registra en menores de 55 años, mientras que su incidencia está aumentando entre los adultos jóvenes
FOTO: Towfiqu Barbhuiya vía Unsplash
Con motivo del Día Mundial del Ictus, que se conmemora este jueves 29 de octubre, la SEN insiste en la importancia de identificar las señales de alerta y actuar inmediatamente para reducir el riesgo de muerte y discapacidad.
Entre los síntomas se encuentran la pérdida repentina de visión, la debilidad o falta de sensibilidad en un lado del cuerpo, las dificultades para hablar o comprender el lenguaje y la aparición de un dolor de cabeza intenso y súbito.
La pérdida visual puede presentarse de manera aislada o acompañada de otras alteraciones neurológicas, por lo que reconocerla como una posible señal de ictus resulta especialmente importante.
Cada minuto cuenta para evitar secuelas
La SEN advierte de que más del 30% de las personas que sobreviven a un ictus presenta secuelas que generan algún grado de discapacidad o dependencia.
«Por cada minuto que pasa sin que la sangre llegue al cerebro se pierden casi dos millones de neuronas», explica María Mar Freijo, coordinadora del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la SEN.
Freijo recuerda que, ante cualquier sospecha, es fundamental llamar inmediatamente al 112, incluso cuando los síntomas sean leves o desaparezcan a los pocos minutos.
Pese a los avances en los tratamientos, el denominado Código Ictus, que permite activar una respuesta sanitaria coordinada, solo se utiliza en aproximadamente el 40% de los casos atendidos en los hospitales españoles.
Hasta el 90% de los ictus podrían prevenirse
La prevención constituye otra de las prioridades de la SEN. Según sus estimaciones, hasta el 90% de los ictus podrían evitarse mediante el control adecuado de los factores de riesgo vascular y la adopción de hábitos saludables.
La hipertensión arterial, el tabaquismo, la diabetes, el colesterol elevado, la obesidad, el sedentarismo y el consumo excesivo de alcohol figuran entre los principales factores de riesgo modificables.
La sociedad científica también advierte de que el ictus no afecta exclusivamente a las personas mayores. Hasta el 20% de los casos se registra en menores de 55 años, mientras que su incidencia está aumentando entre los adultos jóvenes.
A escala mundial, el ictus provoca cerca de 12 millones de nuevos casos y más de siete millones de fallecimientos anuales, según el estudio Global Burden of Disease.
La SEN recuerda que mejorar el conocimiento de los síntomas, incluida la pérdida brusca de visión, resulta fundamental para que más pacientes reciban atención a tiempo y puedan beneficiarse de los tratamientos disponibles.
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