Soy optometrista, tengo 40 años y te juro que nunca había caído en esto:
¿por qué en el gabinete no hablamos abiertamente de la menopausia?
Y ya ni hablemos de la perimenopausia…
La menopausia, tema tabú dentro del gabinete
Como profesionales de la visión, tenemos la responsabilidad de entender cómo influyen los cambios hormonales en la vista e integrarlos con total naturalidad en nuestras anamnesis
Ilustración: Unsplash
¿Otro tema que las mujeres tenemos que afrontar solas?
En la actualidad, la menopausia sigue siendo un tabú. Se habla poco, se investiga poco… y, sin embargo, afecta profundamente a la salud general de la mujer, incluida su salud visual.
Como profesionales de la visión, tenemos la responsabilidad de entender cómo influyen los cambios hormonales en la vista e integrarlos con total naturalidad en nuestras anamnesis. Solo así podremos evitar diagnósticos erróneos o tratamientos inadecuados.
Un ejemplo muy común: pensar que ha aumentado la graduación cuando, en realidad, la paciente sufre sequedad ocular provocada por los cambios hormonales de la menopausia. Esa sequedad puede hacer que la visión fluctúe y genere molestias continuas.
Y, si lo pensamos bien, esto debe de ocurrir mucho más de lo que creemos.
Para quienes, como yo, aún no hemos profundizado en la salud hormonal femenina (mea culpa), aquí van algunos síntomas visuales asociados a la menopausia que deberíamos tener presentes en nuestra práctica diaria:
- Cambios en la sensibilidad al contraste, que empeoran la visión nocturna y provocan deslumbramientos. Las pacientes suelen decir cosas como “veo mal de noche” o “las luces de los coches me deslumbran más que antes”.
- Sequedad ocular, visión borrosa intermitente o rechazo a las lentes de contacto, debido a la disfunción de las glándulas de Meibomio y la glándula lagrimal.
- Alteraciones en la migraña con aura, que pueden volverse más intensas o presentar síntomas nuevos, generando miedo en muchas mujeres que nunca habían sido advertidas de esta posibilidad.
- Posible relación con el glaucoma. Aunque la evidencia científica aún es limitada, conviene tenerlo presente y realizar un seguimiento más frecuente de la PIO y del fondo de ojo.
Estos aspectos demuestran que nuestra profesión tiene un papel clave.
No solo para desestigmatizar la menopausia en el gabinete, sino también para acompañar y aliviar el cambio vital que viven nuestras pacientes.
Un simple tratamiento de higiene palpebral junto con lágrimas artificiales adecuadas puede permitirles volver a usar lentillas.
Una gafa con filtro amarillo puede mejorar su seguridad al conducir por la noche.
Y, sobre todo, hablar del tema, escuchar y comprender, no tiene precio.
Pequeños gestos que, para ellas, significan un mundo.
Si este tema te interesa y quieres profundizar, te recomiendo la entrevista a Marta Marcé, nutricionista especializada en salud hormonal femenina y una de las grandes referentes hispanohablantes en esta materia. Es una conversación clarísima y llena de consejos tanto para nuestras pacientes como para nosotras mismas si estamos en esta etapa.
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