La Federación Española de Asociaciones del Sector Óptico (Fedao) lanza la voz de alaarma. El sector se está quedando sin ópticos-optometristas, porque aquellos que forman parte de la generación de los boomers se van jubilando y cada vez hay menos estudiantes en las universidades.
Fedao alerta: España se queda sin ópticos-optometristas y pide medidas urgentes para solucionar el problema
El diagnóstico no es nuevo, pero sí más urgente. Según el estudio elaborado por Fedao junto a Deloitte sobre el futuro del sector en 2030, España ya opera con un déficit estructural de profesionales
En la próxima década se jubilará el 20% de los ópticos españoles y, actualmente, unas 190 vacantes ya no logran cubrirse. FOTO: Getty Images vía Unsplash
El diagnóstico no es nuevo, pero sí más urgente. Según el estudio elaborado por Fedao junto a Deloitte sobre el futuro del sector en 2030, España ya opera con un déficit estructural de profesionales.
En la actualidad, el país cuenta con alrededor de 19.000 ópticos-optometristas en activo para cerca de 10.000 establecimientos. Sin embargo, serían necesarios entre 20.000 y 23.000 para garantizar una cobertura adecuada, teniendo en cuenta horarios, volumen de centros y la obligatoriedad de contar con un profesional colegiado durante toda la jornada.
El problema no solo existe, sino que va a más. El envejecimiento del colectivo y la jubilación de la generación del baby boom marcarán un punto de inflexión en los próximos años. El estudio sitúa en 2036 el momento en el que las salidas superarán a las nuevas incorporaciones, ampliando la brecha de forma progresiva.
Todo ello en un contexto de demanda creciente. Más del 61% de la población española utiliza gafas o lentes de contacto, una cifra al alza por factores como el envejecimiento y el incremento de la miopía, que ya afecta a más del 62% de los universitarios.
El desajuste es evidente. Más pacientes y menos profesionales. Una ecuación que sitúa al sector ante un riesgo estructural: no poder absorber la demanda futura de atención visual.
Desde Fedao subrayan que el problema ha dejado de ser interno para convertirse en una cuestión sanitaria y social. Las ópticas funcionan hoy como una red de proximidad que asume gran parte de las revisiones visuales, la detección precoz de patologías y el seguimiento de problemas visuales, aliviando la presión del sistema público.
“Si no hay profesionales suficientes, no habrá capacidad para atender a los ciudadanos”, advierten desde la federación.
El impacto, además, no es homogéneo. El estudio detecta importantes diferencias entre comunidades autónomas, con territorios por debajo de las ratios necesarias, especialmente en zonas envejecidas, lo que puede derivar en desigualdades en el acceso a la salud visual.
Ante este escenario, Fedao plantea una hoja de ruta con medidas urgentes: atraer talento hacia la profesión, reforzar el reconocimiento sanitario del óptico-optometrista, avanzar hacia modelos de apoyo público a la salud visual y facilitar la incorporación de profesionales extranjeros.
El mensaje es directo. Si no se actúa ahora, España puede no ser capaz de garantizar un servicio básico en los próximos años.
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