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“Un examen visual a los estudiantes es más importante que nunca tras el confinamiento”

Una buena visión es fundamental en los procesos de aprendizaje. FOTO: Annie Spratt (Unsplash)

El Colegio de Ópticos-Optometristas de la Comunitat Valenciana (Coocv) mueve ficha en la vuelta al cole. El organismo, liderado por Andrés Gené, ha alertado a la sociedad de que los niños y jóvenes deben pasar por un examen visual antes de retomar sus estudios.

El inicio del curso escolar está marcado por la incertidumbre en todas las etapas académicas. La situación sanitaria provocada por la pandemia de coronavirus impide por el momento saber si millones de estudiantes van a poder asistir a clase de forma regular o si por el contrario habrá que optar por métodos telemáticos.

“No obstante, independientemente de la fórmula que se lleve a cabo por las autoridades educativas, lo que sigue siendo necesario para que los estudiantes afronten de nuevo el curso con garantías es que tengan su visión al máximo rendimiento”, ha explicado el Coocv.

““El óptico-optometrista evaluará las habilidades visuales de los estudiantes para determinar si existe alguna alteración visual”

De hecho, este año la visita al óptico-optometrista es más necesaria que nunca, ha considerado el Coocv. Después de más de tres meses de confinamiento y el mismo tiempo de vacaciones, niños y adolescentes deben revisar su visión. “El óptico-optometrista evaluará las habilidades visuales de los estudiantes para determinar si existe alguna alteración visual que pueda afectar a su desarrollo académico”, ha dicho Andrés Gené, presidente del Coocv.

CONSECUENCIAS DEL CONFINAMIENTO

El confinamiento al que se sometió la población para frenar el brote del Covid-19 provocó un cambio radical en las rutinas, afectando la salud visual de niños y adolescentes, principalmente.

 “Todavía falta analizar el alcance total del confinamiento a nivel visual, pero es muy probable que se haya producido un aumento importante de los casos de visión borrosa en niños y adolescentes”, ha remarcado Gené. En este sentido, el año pasado se estimaba que alrededor de un 25% de los alumnos afrontaba la vuelta a las aulas con un problema visual no diagnosticado, una cifra que con seguridad habrá crecido en los últimos meses.

Ante esta situación extraordinaria, un completo análisis visual permitirá que el óptico-optometrista no solo compruebe la agudeza visual en ambos ojos, y si necesita la compensación de algún defecto refractivo, también valorará el correcto funcionamiento del sistema acomodativo, vergencial y de los movimientos oculares, aspectos fundamentales que pueden afectar al rendimiento académico.