El asma, una enfermedad inflamatoria crónica de las vías respiratorias, afecta en España a un 10,4% de los niños de entre 6 y 7 años y a un 15,3% de los adolescentes de entre 13 y 14 años. Su tratamiento tiene como objetivo mantener el control de la patología y prevenir exacerbaciones, siendo los inhaladores con corticoides una de las herramientas más eficaces al reducir la inflamación bronquial.
El asma y la salud visual: un vínculo bajo vigilancia clínica
En la práctica, los especialistas insisten en un mensaje claro: los inhaladores continúan siendo tratamientos seguros y eficaces cuando se utilizan correctamente
Este 5 de mayo se conmemora el Día Mundial del Asma. FOTO Colin Meg vía Unsplash
Sin embargo, en los últimos años, la investigación ha puesto el foco en su posible impacto a largo plazo en la salud ocular. Diversos estudios apuntan a que el uso prolongado de corticoides inhalados podría estar asociado a un mayor riesgo de desarrollar cataratas, especialmente en pacientes con dosis elevadas y tratamientos mantenidos en el tiempo. Se trata de una patología habitualmente vinculada al envejecimiento y considerada la principal causa de ceguera reversible en el mundo.
“No hay que alarmarse, ya que hablamos de un posible factor de riesgo acumulativo, no de un riesgo inmediato”, explica Luis Fernández-Vega Cueto-Felgueroso, oftalmólogo del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega. Según el especialista, estos casos suelen aparecer tras exposiciones prolongadas, por lo que la clave está en la vigilancia y en identificar a los pacientes que pueden beneficiarse de revisiones periódicas.
En este sentido, la evidencia científica señala que el riesgo está más relacionado con la exposición acumulada a corticoides que con el propio diagnóstico de asma. Cuanto mayor es la dosis y la duración del tratamiento, mayor es la probabilidad de aparición de cataratas, aunque los expertos subrayan que este riesgo sigue siendo inferior al asociado a corticoides administrados por vía oral.
Más allá de esta patología, también se está investigando el impacto directo del asma en la salud ocular. Algunos estudios sugieren que la inflamación crónica y episodios de menor oxigenación podrían generar cambios sutiles en la microcirculación de la retina, incluso en edades tempranas, lo que abre la puerta a nuevos enfoques de seguimiento clínico.
En la práctica, los especialistas insisten en un mensaje claro: los inhaladores continúan siendo tratamientos seguros y eficaces cuando se utilizan correctamente. No obstante, en pacientes con uso prolongado de corticoides, recomiendan incorporar revisiones visuales periódicas para detectar posibles alteraciones de forma precoz y actuar a tiempo.
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