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El 20% de las personas que practican deportes en la nieve sufre problemas en sus ojos

FOTO: James Adams (Unsplash)

Un 20% de personas que practican esquí padece enfermedades de la visión, según ha alertado el Colegio de Ópticos-Optometristas de Galicia (COOG).

De hecho, el COOG ha lanzado una campaña de salud visual para recordar a a los aficionados a los deportes de nieve y las pistas de esquí que deben prestar especial atención a la protección de sus ojos, porque, aunque con menos intensidad que en verano, el sol brilla igualmente.

Cuando se sube a la montaña, los deportistas se protegen de las inclemencias del tiempo, pero los ojos también necesitan su protección porque el reflejo del sol en la nieve es más brillante e intenso; a gran altitud, la atmósfera es más delgada y deja pasar más radiación ultravioleta; el viento hace que los ojos se resequen, lo cual entorpece la visión; en la alta montaña, las partículas en suspensión, así como los pequeños cristales de hielo, se pueden proyectar contra la córnea; y si se esquía, la velocidad y el viento impiden ver con normalidad, obligando a cerrar los ojos constantemente.

las partículas en suspensión, así como los pequeños cristales de hielo, se pueden proyectar contra la córnea

En los meses más fríos del año, además, el sol se sitúa más bajo en el cielo y a un ángulo diferente, lo que puede incrementar la exposición a la radiación ultravioleta. Este riesgo resulta tan significativo en días grises como en días despejados. El principal daño que produce la nieve en los ojos se conoce como oftalmía, que es una queratoconjuntivitis o inflamación e irritación constante de la conjuntiva y de la córnea. La oftalmía de la nieve es un problema, sobre todo, en zonas de altitud.

El nivel de radiación ultravioleta e infrarroja es más alto en las montañas, porque a esa altura la capa de la atmósfera es más fina y la proporción de rayos ultravioleta en la luz solar aumenta un 10 por ciento cada 1.000 metros. Esta circunstancia puede afectar a la percepción de las formas y colores, así como provocar serias quemaduras en la córnea.

Los síntomas de la oftalmía de la nieve se presentan a las 4 o 6 horas de haber realizado las actividades en el exterior y la sensación es similar a la de tener un cuerpo extraño en el ojo, acompañado de lagrimeo, fotofobia, ojos rojos y disminución de la agudeza visual. Otros efectos negativos que tienen los rayos ultravioletas son la aceleración de la aparición de cataratas y la degeneración macular asociada a la edad, dos de los problemas de salud visual más frecuentes durante la madurez.

Los síntomas de la oftalmía de la nieve se presentan a las 4 o 6 horas de haber realizado las actividades en el exterior

El COOG señala que es necesaria una protección adecuada para evitar estos daños, sobre todo en el caso de los niños que tienen la córnea más sensible y sus ojos son más transparentes por lo que reciben más radiación que un adulto y son más propensos a sufrir este tipo de lesiones. Los efectos de la radiación ultravioleta son acumulativos a lo largo de la vida, por lo que se debe extremar la precaución desde la niñez.

Así, todos los que quieran practicar este deporte deben “proteger sus ojos con unas gafas homologadas que tengan un factor de protección mínimo de 3, siendo el 4 el ideal”, según indica el COOG. Las lentes más adecuadas son aquellas que utilizan filtros de color marrón o amarillo, ya que ayudan a mejorar los contrastes en la visión. También se aconseja usar lentes que disponen de protecciones laterales que evitan la entrada de frío y viento. Estas precauciones no resultan solo imprescindibles para la práctica de esquí y otros deportes de invierno, sino para realizar cualquier tipo de actividad en la nieve, como, por ejemplo, pasear.