Inicio CONTEXTO De Saramago a Nabokov: los literatos que escribieron sobre la ceguera

De Saramago a Nabokov: los literatos que escribieron sobre la ceguera

Estatua de José Saramago en Conil de la Frontera, leyendo un libro a un niño, realizada por el escultor Augusto Arana. FOTO: Pedro M. Martínez Corada

Un hombre detenido con su coche ante un semáforo en rojo se queda ciego de manera súbita. Se trata del primer casó de una ceguera blanca que se expande de manera fulminante por la ciudad, en la que los ciegos tratarán de sobrevivir a cualquier precio.

Con este primer párrafo se puede resumir el “Ensayo sobre la ceguera”, una de las obras monumentales con que José Saramago construyó una de las distopias más impactantes de la literatura moderna. Sin embargo, más allá de eso, la novela de Saramago nos da pábulo para hablar sobre los ciegos y la literatura, en uno de los veranos más extraños que hemos vivido, en el que nos vemos arrinconados por la pandemia del Covid-19.

Saramago no es el único escritor se ha inspirado en la ceguera para construir sus paradojas y eliminar sus propios demonios. A esta lista, por ejemplo, hay que sumar a Vladimir Nabokov, autor de La Risa en la oscuridad.

Saramago no es el único escritor se ha inspirado en la ceguera para eliminar sus propios demonios

En esa novela, Nabokov cuenta la historia de Albinus, que deja a su esposa por Margot, mujer más joven que juega con él y le mete dentro de un triángulo amoroso en el que se entremezclan la pasión y la degradación.

Es que, tras sufrir un accidente que lo deja ciego, Albinus se retira con Margot a una casa aislada. Pero lo que no sabe es que allí también se instala un joven llamado Axel, que hace el amor con Margot y se pasea retadoramente desnudo ante Albinus, que oye pasos e intuye que algo extraño está sucediendo.

Esta relación entre literatura y ceguera fue abordada ampliamente por la escritora mexicana Guadalupe Nettel en un artículo titulado Ciegos literarios, en el que destaca a Samuel Beckett, quien fuera premio nobel de 1969.

Vladimir Nabokov. FOTO: Walter Mori

“Los ciegos de Beckett encarnan perfectamente la neurosis y la desesperación del minusválido recluido y aislado del mundo, sujeto a un sirviente del que depende por completo y al que no puede dejar de aborrecer”, afirma Nettel.

Los ciegos también forman parte del mundo literario de Ernesto Sabato, que fue uno de los grandes de la literatura argentina en el siglo XX. En El Túnel, Sabato cuenta la historia de Juan Pablo Castel, un hombre que desde la cárcel explica los motivos que lo llevaron a cometer un asesinato contra su amante María Iribarne que, a su vez, estaba casada con un hombre ciego.

Sabato, además, aborda con mayor amplitud el tema de la ceguera en su Informe sobre ciegos, que en origen fue publicado como un apéndice de la novela Sobre héroes y tumbas, una de las obras cumbre de la literatura latinoamericana del pasado siglo.

Alguien sostuvo que el Informe sobre ciegos era un documento encaminado a criticar a Jorge Luis Borges, otros de los grandes de la literatura latinoamericana y universal, extremo que siempre negó Sabato, tratando de poner fin a una polémica que, según él, no tenía fundamento alguno.

Sabato, además, aborda con mayor amplitud el tema de la ceguera en su ‘Informe sobre ciegos

Curiosamente, Borges, que murió ciego, también habló ampliamente de los efectos de perder la visión, como recuerda Guadalupe Nettel. De hecho, Nettel se refiere a una conferencia pronunciada por Borges, en la que el escritor habló de la nostalgia que siente por el color rojo y de la fidelidad del amarillo en su memoria:

“El mundo del ciego no es la noche que la gente supone. En todo caso estoy hablando en mi nombre y en nombre de mi padre y de mi abuela, que murieron ciegos; ciegos, sonrientes y valerosos, como yo también espero morir. Se heredan muchas cosas (la ceguera, por ejemplo), pero no se hereda el valor”.

En fin, por más duro que sea el verano, siempre nos queda la buena literatura.