Inicio SALUD VISUAL De las cataratas a los tumores en los párpados: los riesgos de...

De las cataratas a los tumores en los párpados: los riesgos de no utilizar gafas de sol

Ojo afectado por cataratas.
Ojo afectado por cataratas.

Cataratas, tumores en los parpados, fotoqueratitis… Los riegos de no usar gafas de sol en el verano sin muy altos para la población.

De hecho, los ojos son 20 veces más sensibles que la piel a la influencia de los rayos solares, y la exposición prolongada a la radiación ultravioleta puede provocar una pérdida temporal de la visión, ha advertido el Colegio de Ópticos-Optometristas de Castilla y León (Coocyl), teniendo en cuenta que el verano se encuentra a las puertas,

Los efectos dañinos del sol en la visión son acumulativos y sus peligros continúan aumentando con el paso del tiempo.

Con unas gafas de sol homologadas, las personas se aseguran la protección de la radiación UV del sol, que puede causar fotoqueratitis (quemaduras de la córnea muy dolorosas) y cataratas; así como crecimientos celulares, en su mayoría benignos, en la superficie ocular, como pterigión, que es una membrana vascularizada que invade la córnea y progresa hacia la pupila, o pingüécula, una lesión de color amarillento cerca del limbo corneal.

los ojos son 20 veces más sensibles que la piel a la influencia de los rayos solares

Sombreros y gorras pueden bloquear aproximadamente el 50% de la radiación UV de los ojos, pero, según los especialistas, no aseguran una protección suficiente, sobre todo en la playa, en la alta montaña o en el mar abierto.

La exposición a largo plazo a la luz azul y violeta del espectro solar es también un importante factor de riesgo de la degeneración macular, especialmente en personas que son “más sensibles al sol”.

Las gafas de sol, además, procuran a las personas una visión cómoda, ya que evitan que el brillo del sol y su resplandor, sobre todo en determinadas superficies, interfiera en la capacidad de ver con claridad y provoque que se entrecierren los ojos.

«Facilitan igualmente la adaptación a la oscuridad. Pasar dos o tres horas a pleno sol puede obstaculizar la capacidad de adaptarnos rápidamente a los niveles de luz durante el anochecer o en interiores. Esto puede provocar que la conducción de vehículos por la noche, después de pasar un día al sol sin gafas protectoras, se convierta en una actividad peligrosa», ha remarcado el Coocyl.

Por último, usar gafas de sol con asiduidad disminuye el riesgo de cáncer de piel, al igual que ocurre con las cremas solares. Los tumores de los párpados y de la piel alrededor de los ojos son cada vez más comunes.