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De las cataratas a la queratitis: los peligros que acechan a los ojos en verano

Ojo con queratitis. Foto tomada de Wikipedia.

El Colegio de Ópticos-Optometristas de Castilla y León (Coocyl) ha advertido a la población de que los problemas oculares aumentan hasta un 25% en la época estival por la mayor exposición al sol y al aire libre.

“Existe una relación directa entre la radiación solar –visible, ultravioleta e infrarroja–, y distintos problemas visuales y oculares, como cataratas, queratitis o conjuntivitis”, ha explicado el Coocyl.

En este contexto, el Coocyl ha explicado a la población que las gafas de sol deben ser un complemento indispensable, “pero siempre homologadas y con cristales y filtros de calidad y adquiridas en establecimientos sanitarios de óptica, donde el profesional óptico-optometrista garantiza que las lentes elegidas proporcionan una protección personalizada en función de nuestras necesidades”.

las gafas de sol deben ser un complemento indispensable, pero siempre homologadas

“Debemos saber en qué situaciones vamos a necesitar la protección adecuada, cuál es el mejor filtro según la actividad a realizar y asegurarnos de la calidad de las lentes –muchas dejan pasar la radiación solar, a pesar de ser muy oscuras– y de las monturas, que tienen que cubrir los laterales del ojo”.

El Coocyl ha añadido que tanto la sal del mar como el cloro de las piscinas pueden irritar los ojos, y el cloro, además, altera de forma significativa la superficie ocular, “por lo que hay que intentar evitar, en la medida de lo posible, el contacto directo con el agua utilizando gafas de natación”.

La sequedad propia del verano provoca una mayor evaporación de la lágrima

Por otro lado, la sequedad propia del verano en ambientes lejanos al mar, sobre todo en la montaña, provoca una mayor evaporación de la lágrima, aumentando la sensación de ojo seco. Para ello, el óptico-optometrista puede recomendar los mejores tratamientos, como el uso de lágrimas artificiales.

Del mismo modo, el calor y las sustancias químicas presentes en el agua tratada suelen encontrarse detrás de muchos casos de conjuntivitis irritativas, víricas o bacterianas propios de estas fechas. Ojos rojos, escozor, quemazón, hipersensibilidad a la luz, sensación de cuerpo extraño y lagrimeo son algunos de los síntomas comunes que alertan de la presencia de este problema, que puede minimizarse con el uso correcto de las gafas adecuadas.