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¿Cuáles son las principales causas de disminución de la visión en el mundo?

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Los errores de refracción, la miopía o el astigmatismo son las principales causas de la disminución visual en el mundo, mientras que los desencadenantes de la discapacidad visual son las ametropías no corregidas, las cataratas y el glaucoma.

Estos datos han sido divulgados por el Colegio de Ópticos-Optometristas de Castilla y León (Coocyl) con motivo de la celebración del Día Mundial de la Visión y para persuadir a la población de la importancia de acudir al óptico una vez al año.

De hecho, como recuerda la Agencia Internacional para la Prevención de la Ceguera (IAPB), al menos 2.200 millones de personas tienen una discapacidad visual que podría tratarse, y de ellas, unos 1.000 millones tienen una pérdida de visión que podría haberse prevenido o está a tiempo de evitarse. Además, millones de personas viven con afecciones oculares que aumentan el riesgo de pérdida de visión: 196 millones de personas padecen degeneración macular asociada a la edad (DMAE), 146 millones viven con retinopatía diabética, 76 millones tienen glaucoma o 277 millones conviven con una alta miopía.

1.000 millones de personas tienen una pérdida de visión que podría haberse prevenido o está a tiempo de evitarse

Un escenario que es tremendamente más grave en países con ingresos bajos y medios, donde la discapacidad visual tiene una prevalencia cuatro veces mayor que en las regiones de ingresos altos, y con una carga todavía mayor en las zonas rurales y en las personas mayores, las mujeres, las personas con discapacidad, las minorías étnicas o las poblaciones indígenas.

Por eso, tal y como recuerda la decana de Coocyl, Inmaculada Aparicio, “debemos ser conscientes de la gran suerte que tenemos de vivir en una sociedad desarrollada, donde contamos con los recursos necesarios para proporcionar una prevención y tratamiento adecuados”.

“Como ópticos-optometristas –continúa la experta–, nuestro compromiso es garantizar una óptima visión, para lo cual recomendamos una revisión ocular anual que nos ayudará a detectar y solucionar problemas como las deficiencias refractivas y binoculares, así como trabajar en la prevención de la salud visual. Una vez realizado el examen visual, podremos aconsejar el mejor camino a seguir para que en un futuro haya esperanza para la vista”.

La salud visual no se limita a la graduación o prescripción de gafas, el componente más importante es la ausencia de enfermedades visuales

Porque el impacto sobre nuestra calidad de vida cuando perdemos toda o parte de la visión es enorme, según la secretaria general de Coocyl Ana Belén Cisneros, habida cuenta de que la vista es uno de los sentidos más utilizados, y la mayor parte de la información que nos rodea llega a través de nuestros ojos.

La principal causa de disminución de la visión en el mundo son los errores de refracción, la miopía o el astigmatismo. Según la OMS, se estima que las tres principales causas de discapacidad visual son las ametropías no corregidas (43%), las cataratas (33%) y el glaucoma (2%).

Para prevenir y tratar estos problemas visuales, la Academia Americana de Oftalmología y la Asociación Americana de Optometristas recomiendan una revisión de la salud visual cada dos años en personas adultas y anualmente en nuestros mayores de 60; sin embargo, no es frecuente que acudamos al profesional de la visión con esta frecuencia.

El 74% de la población todavía espera a notar algún problema visual para visitar al especialista

“La salud visual no se limita a la graduación o prescripción de gafas, el componente más importante es la ausencia de enfermedades visuales, que suelen presentarse sin ningún síntoma, de ahí la importancia de acudir periódicamente a una valoración preventiva”, añade Ana Belén Cisneros.

Con todo, desde Coocyl se insiste en que, aunque la sociedad está cada vez más mentalizada sobre la importancia de las revisiones oculares, el 74% de la población todavía espera a notar algún problema visual para visitar al especialista. Y una vez detectado el problema, el 66% tarda hasta tres meses en acudir al óptico-optometrista por motivos como la pereza, la estética o por considerarlo un síntoma poco importante, sin sospechar que su salud visual está en juego.