Esa es la pregunta que ha formulado Nano Vista a más de 100 familias que residen en España, con el fin de obtener datos que puedan ayudar a los ópticos a desarrollar el segmento de las gafas para niños.

En concreto, la encuesta se ha realizado a 119 familias, de las cuales, todas tienen un niño que utiliza gafas.

El 61% de los padres encuestados ha declarado haber vivido de manera muy negativa el hecho de que su hijo necesitase gafas. “Ese resultado contrasta con la vivencia de ahora, donde únicamente un 5% lo vive como una experiencia negativa frente al 70% que lo vive con naturalidad, e incluso el 25% de los niños lo viven como algo muy positivo”, según ha explicado Nano Vista.

Un 33% de los encuestados ha dicho que su preocupación fundamental es que sus hijos rompan las gafas, y un 28% ha asegurado que les preocupa que otros niños se metan con sus hijos por llevar gafas.

El 22% de los padres también ha mostrado su inquietud por el gasto extra que supondrá el uso de gafas por parte de sus hijos,  y un 11% ha señalado que vive con mucha angustia sobre el hecho de cómo será el futuro de sus hijos si necesitaran gafas durante toda la vida.

Alicia Banderas Sierra, licenciada en psicología y con una gran experiencia y trayectoria en el ámbito infantil, juvenil y familiar, ha valorado los resultados de la encuesta y ha explicado que “los padres tendemos a proyectar sobre nuestros hijos nuestras propias vivencias. Cuando fuimos niños llevar gafas o aparato era claro motivo de burla y algunos lo vivieron como algo muy negativo”.

Sin embargo, ha remarcado que eso hoy ha cambiado radicalmente. “En primer lugar, porque hay muchos más niños que llevan gafas y, por otro lado, muchos incluso lo viven como algo divertido, cool y como su seña de identidad… También es cierto que las gafas de hoy no tienen nada que ver con las de nuestra infancia, hoy pueden elegir modelos,  colores y materiales que ajustan de verdad a su personalidad y su estilo de vida”.