La Fundación ONCE Baja Visión (FOBV) da un paso adelante en la profesionalización de la atención especializada al poner en marcha su red de centros colaboradores. La entidad ha incorporado a Barañano Baja Visión y Óptica Alcocer como los primeros establecimientos validados dentro de este nuevo modelo, que persigue crear una estructura de referencia en todo el territorio nacional.
La Fundación ONCE estructura su mapa de la baja visión con una red óptica certificada
El objetivo es claro: construir una red capilar que permita atender a hasta 400.000 personas que podrían requerir servicios y soluciones específicas de baja visión
FOTO. Levi Meir Clancy (Unsplash)
El objetivo es claro: construir una red capilar que permita atender a hasta 400.000 personas que podrían requerir servicios y soluciones específicas de baja visión, un segmento históricamente atomizado y con acceso desigual a recursos especializados.
La selección de los dos primeros centros se ha realizado tras un estudio técnico previo por parte de la fundación, en el que se ha evaluado la formación del equipo, la experiencia clínica y el equipamiento especializado. Superado este proceso, ambos pasan a formar parte oficial de la red como centros colaboradores acreditados.
La baja visión en España: un recorrido por 50 años de historia de una nueva especialidad
Desde el punto de vista operativo, los convenios incluyen ventajas directas para los beneficiarios de la FOBV, que podrán acceder a servicios y productos con un 20% de descuento, facilitando así la adquisición de ayudas visuales, soluciones ópticas y adaptaciones técnicas orientadas a mejorar la autonomía personal.
Para los establecimientos, la integración en la red también aporta visibilidad y posicionamiento. Los centros podrán utilizar un logotipo identificativo de colaborador FOBV, un sello que certifica el cumplimiento de estándares técnicos y profesionales definidos por la fundación y que actúa como garantía de calidad ante pacientes y prescriptores.
Con esta iniciativa, la FOBV sienta las bases de un modelo de colaboración público-social con el canal óptico especializado, orientado a homogeneizar protocolos de atención, elevar la cualificación del servicio y acercar recursos a distintos territorios. El despliegue progresivo de la red abre, además, nuevas oportunidades para ópticas y centros que quieran diferenciarse en el ámbito de la baja visión, un nicho de alto valor añadido y creciente demanda.
La creación de esta estructura responde al compromiso de la fundación con la mejora de la calidad de vida, la promoción de la autonomía y la eliminación de barreras de acceso para un colectivo que, en muchos casos, encuentra dificultades para recibir una atención ajustada a sus necesidades específicas.
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