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Javier Rojas: “No veo una verdadera revolución en diseños de lentes de contacto para la corrección de la presbicia”

Javier Rojas

La contactología alcanza nuevos horizontes en el siglo XXI, que pasará a la historia de la humanidad como la centuria en la que la miopía alcanzó el calificativo de pandemia. Este artículo forma parte del CUADERNO DE LA ÓPTICA dedicado a la contactología, que está patrocinado por TEMÁTICA SOFTWAREESCHENBACH WASABI PRODUCTIONS.

Javier Rojas cuenta con una amplia experiencia en la adaptación de lentes de contacto, un área que ha ido ganando importancia dentro de la actividad de la óptica y optometría, sobre todo desde que la miopía ha sido declarada como una de las grandes pandemias del siglo XXI.

Pregunta: La contactología ha dado pasos de gigante en los últimos años, sobre todo desde que la OMS advirtió sobre los peligros que acarrea la pandemia de la miopía. En este contexto, ¿cuál ha sido la evolución de la orto-k en los últimos cinco años y cuáles son las proyecciones de su evolución a mediano plazo?

Respuesta: Ciertamente, ha sido muy positivo para la fi gura del óptico-optometrista el hecho de que la orto-k y otros diseños de lentes de contacto sean considerados como métodos efectivos en ralentización de la progresión miópica en determinados individuos. Con ello, nuestra profesión se ha posicionado como esencial en el control de esta pandemia. En mi opinión, creo que podemos resumir los grandes avances del control de la miopía con orto-k en los últimos años en dos grandes ejes.

P. ¿Cuáles son esos dos grandes ejes de los que nos habla?

R. El primero de ellos hace referencia a la seguridad de la técnica. Un número creciente de publicaciones demuestran que la orto-k es una técnica, aunque no exenta de riesgos, segura en términos generales para su aplicación en niños. En segundo lugar, la aparición de más diseños, especialmente diseños tóricos que aumentan los niveles de astigmatismo que podemos corregir con orto-k, ha aumentado el espectro de pacientes que podemos tratar con esta técnica. En cuanto a la evolución de la técnica, me gustaría que fuera más predecible a la hora de controlar la miopía. Es decir, hoy se conoce y es ampliamente aceptada una tasa de estabilización de la miopía con orto-k. Según esto, en pacientes dentro de ciertos rangos de edad corregidos con orto-k, la miopía progresaría menos que cuando se compara con pacientes corregidos con gafas, por ejemplo. El problema es que esa tasa de estabilización es un valor medio derivado de estudios con diferentes grupos poblacionales y con cierta variabilidad. Por ello, su efectividad para el control de la miopía puede variar entre individuos o grupos poblacionales.

P. ¿Cómo aborda el control de la miopía de un paciente teniendo en cuenta esa problemática?

R. Cuando propongo el control de miopía a un paciente, me gustaría predecir si ese paciente es de los que más se va a benefi ciar de la técnica o no. La optimización de los diseños para conseguir el desenfoque periférico deseado en cada individuo podría ser una respuesta a esa variabilidad, pero aún no tenemos la certeza.

“La efectividad de la orto-k para el control de la miopía puede variar entre individuos o grupos poblacionales”

P: ¿Cree que la orto-k es una técnica conocida entre la sociedad? Si es así, ¿qué edades tienen los pacientes que recurren al orto-k para corregir su miopía?

R: Aunque cada vez es más conocida, aún hay mucho camino por recorrer. Y esta es una tarea propiamente de nuestro colectivo. Hay que difundir los beneficios de la orto-k, pero quizás, teniendo en cuenta que no es una técnica viable en todos los pacientes miopes. Existen limitaciones en cuanto a la magnitud del error refractivo que podemos corregir con orto-k, necesitamos que los pacientes tengan un mínimo de constancia y que sean cumplidores en las tareas de mantenimiento y desinfección de las lentes, así como con los seguimientos propuestos por el profesional que le atiende regularmente. No obstante, si bien en los últimos años la orto-k se ha enfocado a los niños para el control de la miopía, no deja de ser un método de corrección visual efectivo también para adolescentes y adultos.

P: ¿Basta con el tratamiento de orto-k para corregir la miopía? ¿Cómo se complementa este proceso?

R. Aunque la orto-k por sí sola tiene efectos en el control de miopía, recientemente se han propuesto técnicas combinadas de lentes de contacto con atropina que mejorarían la tasa de ralentización de la progresión miópica que esas técnicas tienen por separado. Por supuesto, no hay que olvidar tener unos buenos hábitos de higiene visual. En ese sentido, por ejemplo la realización de actividades al aire libre tiene cierto efecto en la prevención de la aparición de la miopía, si bien su efecto en la progresión de la misma es indeterminado.

P. ¿Cómo ha avanzado el diseño de lentes de contacto personalizadas?

R. En el ámbito de las lentes blandas, la estandarización de parámetros ha tenido enormes beneficios. Entre ellos, la aparición de los reemplazos frecuentes que han disminuido las complicaciones alérgicas e infecciosas asociadas al porte de lentes de contacto. Sin embargo, aunque las lentes blandas con parámetros estándar pueden ser óptimas para un amplio espectro de pacientes, no creo que sean idóneas para todos los pacientes. Es decir, existen ojos sanos que no vamos a poder adaptar con lentes con parámetros estándar y vamos a tener que personalizar o “customizar” la lente con parámetros que se ajusten más al ojo que adaptamos. En ese sentido, debo reconocer que en la actualidad adapto más diseños “customizados” o personalizados que hace unos años.

“En la actualidad adapto más diseños de lentillas personalizadas que hace unos años”

P. ¿Por qué ocurre eso?

R. En parte, gracias a que la industria ofrece hoy más posibilidades para personalizar la lente blanda con respecto a hace unos años. Precisamente, una de mis áreas de interés es cómo identificar aquellos ojos que no pueden ser adaptados de forma idónea con lentes estándar y que necesitarían una lente con parámetros “a medida”. En el ámbito de las lentes esclerales, que se utilizan mayoritariamente para la corrección de condiciones patológicas de la superfi cie ocular, también está aconteciendo un importante cambio hacia la personalización. Por ejemplo, la tecnología EyePrint Pro ya permite la fabricación de lentes de contacto esclerales totalmente a medida para cada paciente. Consiste en la obtención de una impresión mediante un molde con un material similar al utilizado en la obtención de moldes para los audífonos. Ese molde se envía al laboratorio y allí se realiza un escaneo 3D para, a partir de ese escaneo, diseñar y fabricar una lente totalmente “a medida” para ese paciente. Eso es algo que ya podemos aplicar en nuestras consultas desde hace unos años y en la actualidad se trabaja para que ese molde de la superfi cie ocular se obtenga a partir de la captura de una imagen. También es algo en lo que estoy activamente involucrado.

P. ¿Dónde hay más avances: en gas permeable, en blandas, en reemplazo frecuente…?

R. Quizás donde se observa un mayor avance es en el ámbito de las lentes esclerales ya que han revolucionado el ámbito de la adaptación de lentes de contacto con fi nes médicos o en pacientes con patologías. Estos pacientes necesitan sus lentes de contacto para el desarrollo de su vida cotidiana. Hace tan solo 15 años, la principal opción para estos pacientes era la lente de contacto gas permeable corneal. Cuando el paciente no toleraba la sensación asociada al porte de esas lentes de contacto, no teníamos muchas más opciones. Tampoco a nivel quirúrgico había muchas alternativas para estos pacientes. La aparición de las lentes esclerales ha supuesto una revolución tanto para los pacientes como para los que nos dedicamos a la adaptación de lentes en estas condiciones. Se trata de lentes también de material gas permeable, pero con unas dimensiones considerablemente más grandes que las corneales. A diferencia de las corneales, se apoyan fuera de la córnea y no se mueven, lo que hace que sean bastante más cómodas. Sin duda, han supuesto un avance y un beneficio para estos pacientes. Vivimos una eclosión de estos diseños y tal y como he descrito en la pregunta anterior, existe una tendencia clara hacia la personalización de este tipo de lentes, con el objetivo de conseguir un mejor alineamiento de la lente con la superficie ocular.

P. ¿Cómo ve el sector de la contactología al segmento de los présbitas? ¿Qué tipo de productos se han desarrollado para este segmento de la población?

R. Lo veo con esperanza, ya que es un segmento con grandes posibilidades de crecimiento. Pero también con cierta angustia ya que no veo una verdadera revolución en cuanto a diseños para la corrección de la presbicia. Aunque se lanzan diseños nuevos, continuamos teniendo un número no despreciable de pacientes en nuestra consulta a los que no podemos adaptar lentes para corrección de la presbicia porque no ven bien con ellas. Creo que es en este ámbito donde se necesitan cambios profundos. Y creo que esos cambios pasan por la personalización. Existen ciertos hallazgos que, en mi opinión, solo pueden solucionarse mediante la personalización. Por ejemplo, sabemos que el alineamiento de la zona óptica con el eje visual del paciente es crítico cuando adaptamos lentes para corrección de la presbicia. Y con frecuencia esa zona óptica está descentrada con respecto al eje visual o la pupila del paciente. Deberíamos poder personalizar la lente de contacto para el présbita, descentrando la zona óptica de la lente. Es un concepto que ya está disponible en lentes esclerales multifocales y que algún laboratorio en EEUU ya ofrece en lentes de contacto blandas. También sería interesante poder personalizar la zona óptica en lentes de contacto blandas en función del tamaño pupilar del paciente. Espero con ganas esos cambios.

“No me preocupa tanto la aparición de nuevos usuarios de lentes de contacto, sino conservar a los que ya tenemos”

P. En la denominada ‘nueva normalidad’ que nos ha dejado el Covid-19 ya se ha hecho habitual el uso de mascarillas, cosa que contribuye a empañar las gafas. ¿Cree que este factor podría popularizar aún más la utilización de lentillas?

R. Realmente, no me preocupa tanto la aparición de nuevos usuarios de lentes de contacto. Si bien la aparición de nuevos usuarios que demanden ser adaptados con lentes de contacto es siempre positiva, me preocupa mucho más la conservación de los usuarios que ya tenemos. Y es que de un tiempo hacia acá, manejamos el concepto de que por cada nuevo usuario de lentes de contacto perdemos uno. Ciertamente, el abandono es una lacra tanto para los profesionales de la visión que nos dedicamos a la adaptación de lentes de contacto como para la propia industria. Además sabemos que, en la mayoría de las ocasiones, ese abandono está asociado a incomodidad durante el porte de lentes.

P. ¿Cuál es el origen de la incomodidad?

R. Esa incomodidad puede ser debida a varias condiciones asociadas al porte de lente, la mayoría de las cuales tiene solución o margen de mejora. Deberíamos centrar nuestros esfuerzos en mejorar la comodidad y la visión entre los ya usuarios. Y por supuesto optimizar la adaptación en los nuevos usuarios para que continúen utilizando lentes de contacto a largo plazo.

P. En este tiempo de uso masivo de pantallas (cosa que va más allá del confinamiento), ¿Recomendaría el uso habitual de lentes de contacto, teniendo en cuenta que la frecuencia del parpadeo se reduce de manera significativa cuando la persona está frente a la pantalla?

R. Aunque el trabajo con pantallas y videoterminales es un hándicap para el uso de lentes ya que los síntomas de sequedad suelen acentuarse, no es una norma que aquellas personas que trabajen con ordenador muchas horas no puedan llevar lentes de contacto. Debe ser el paciente el que decida si las lentes de contacto le proporcionan comodidad sufi ciente o no para utilizarlas en el trabajo con ordenador. Si no es el caso, los profesionales de la visión debemos intentar optimizar la comodidad ajustando la adaptación, proponiendo medidas ergonómicas y, en última instancia, planteando un uso combinado de gafas y lentes de contacto. Cada vez más pacientes complementan el uso de gafas con lentes de contacto. Por ejemplo, para determinadas actividades como el trabajo con ordenador utilizan sus gafas porque se encuentran más cómodos con ellas, mientras que para la práctica deportiva sus lentes de contacto son ideales.

P. ¿Qué medidas se podrían tomar para conseguir que la sociedad entienda que el uso de lentes de contacto debe implica un seguimiento riguroso y frecuente por parte del especialista visual?

R. Las medidas a tomar pasan por la dispensación de lentes de contacto bajo receta o prescripción emitida por el profesional de la visión y con caducidad anual. Con esta medida, conseguiríamos un mayor cumplimiento de los seguimientos por parte del usuario y limitaríamos la venta indiscriminada por internet. No es nada nuevo ya que es el sistema que se utiliza en EEUU desde hace años. Las compañías de lentes de contacto también deberían involucrarse en transmitir la percepción de que la lente de contacto es un producto sanitario que requiere una adaptación y seguimiento por un profesional sanitario.