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El edema macular diabético se dispara: España superará 1,6 millones de afectados en 2030

Los expertos coinciden en que la persistencia de fluido intrarretiniano se asocia a daño estructural irreversible y limita la recuperación visual, incluso cuando la enfermedad se controla más adelante

Con el aumento previsto de casos y la cronicidad de la diabetes, el EMD se consolida como un desafío estructural para el sistema sanitario. FOTO. Getty Images

Por Redacción - 09/02/2026

España se enfrenta a un fuerte repunte del edema macular diabético (EMD). Las previsiones apuntan a que el número de afectados superará 1,6 millones de personas en 2030, lo que supone un incremento del 288% respecto a 2021, según datos de la undécima edición de Retina: Avances en el diagnóstico y tratamiento (Readyt), organizado por AbbVie.

El EMD provoca la acumulación de fluido en la mácula —la zona de la retina responsable de la visión central y del detalle— y, si no se trata de forma adecuada, puede desembocar en inflamación persistente y ceguera irreversible.

En este contexto, especialistas en retina de todo el país reunidos en la última edición del encuentro Readyt, organizado por AbbVie con el aval de la Sociedad Española de Retina y Vítreo (SERV), han subrayado la necesidad de intervenir de forma precoz y con un objetivo clínico claro: alcanzar el “cero fluido”, es decir, lograr una mácula lo más seca posible y en el menor tiempo.

Los expertos coinciden en que la persistencia de fluido intrarretiniano se asocia a daño estructural irreversible y limita la recuperación visual, incluso cuando la enfermedad se controla más adelante.

“El daño que provoca el fluido intrarretiniano es, en muchos casos, irreversible. Si no actuamos de forma temprana y ambiciosa, la visión perdida difícilmente se podrá recuperar”, ha señalado el doctor Javier Ascaso, jefe de Servicio de Oftalmología del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Según el especialista, la reducción máxima del líquido representa una ventana de oportunidad para cambiar el curso de la enfermedad, tanto en EMD como en el edema macular asociado a oclusión venosa retiniana.

Sin embargo, alcanzar este objetivo exige seguimientos más estrechos y ajustes terapéuticos ágiles, una exigencia que choca con la realidad de una Oftalmología altamente saturada dentro del Sistema Nacional de Salud.

Para el doctor Luis Arias, jefe de la sección de retina del Hospital Universitari de Bellvitge, la clave pasa por individualizar el tratamiento: “No se trata solo de intensificar, sino de elegir la estrategia más adecuada para cada paciente en el momento oportuno”, especialmente en casos con respuesta subóptima o mayor componente inflamatorio.

La IA entra en consulta

Uno de los ejes del encuentro fue el papel creciente de la inteligencia artificial en las consultas de retina. Los especialistas consideran estas herramientas un apoyo para mejorar la recogida, ordenación y análisis de datos clínicos, facilitando decisiones más precisas.

Entre sus aplicaciones destacan el cribado automatizado del paciente diabético, la cuantificación de biomarcadores en OCT y la estandarización de pruebas diagnósticas. “La IA no sustituye al oftalmólogo, amplía su capacidad de decisión”, ha explicado el doctor Rodrigo Abreu, del Hospital Universitario de La Candelaria.

Con el aumento previsto de casos y la cronicidad de la diabetes, el EMD se consolida como un desafío estructural para el sistema sanitario, tanto por carga asistencial como por impacto en calidad de vida y autonomía del paciente.

Para los especialistas, la combinación de detección precoz, tratamientos personalizados y apoyo tecnológico será determinante para preservar la visión en una patología cuyo peso epidemiológico seguirá creciendo en la próxima década.

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