El Consejo de Gobierno de la Universidad de Valladolid (UVa) aprobó la creación del primer Grupo de Investigación Reconocido (GIR) en Optometría de la institución, tras superar la evaluación favorable de la Agencia para la Calidad del Sistema Universitario de Castilla y León.
Valladolid sitúa la Optometría al máximo nivel investigador con un nuevo GIR
Se trata de un hito para la profesión, ya que hasta ahora el equipo funcionaba como grupo interno del IOBA, pero con este reconocimiento adquiere carácter oficial como grupo de investigación de la Universidad a nivel global
Integrantes del Grupo de Investigación Reconocido (GIR) en Optometría. FOTO: Coocyl
Se trata de un hito para la profesión, ya que hasta ahora el equipo funcionaba como grupo interno del IOBA, pero con este reconocimiento adquiere carácter oficial como grupo de investigación de la Universidad a nivel global, adscrito al área de Medicina dentro de Ciencias de la Salud, según ha explicado el Colegio de Ópticos-Optometristas de Castilla y León (Coocyl).
El investigador principal es el catedrático Raúl Martín Herranz, vocal del Coocyl. El equipo lo integran también las profesoras Irene Sánchez Pavón y Sara Ortiz Toquero, además de Pilar Guadalupe Rodríguez Zarzuelo, miembro del IOBA. Está prevista, además, la incorporación de una investigadora predoctoral y varios investigadores asociados formados en el propio grupo.
El procedimiento para constituirse como GIR exige cumplir estrictos criterios científicos, entre ellos contar con al menos tres profesores a tiempo completo y someter a evaluación externa los logros investigadores de los últimos cinco o diez años.
Desde el punto de vista práctico, el reconocimiento aporta estabilidad institucional y mayores opciones de acceso a financiación competitiva. “Un GIR es un reconocimiento a la labor investigadora y te permite optar con más fuerza a proyectos y recursos. Además, esperamos que nos ayude a dar más visibilidad a la investigación en Optometría que hacemos en la Universidad de Valladolid”, señala Martín Herranz.
En el plano simbólico, el catedrático destaca la evolución de la disciplina: “Hace 30 años no podíamos hacer ni la tesis doctoral propia en Optometría y hoy estamos al mismo nivel que cualquier otra área científica”.
Entre los proyectos en marcha destaca un estudio sobre lentes progresivas para la presbicia orientado a reducir el abandono de este tipo de compensación óptica, uno de los problemas más habituales en la práctica clínica.
El grupo ha culminado además dos tesis doctorales centradas en la aplicación de inteligencia artificial a la atención visual y a la formación de profesionales: el desarrollo de un asistente virtual basado en IA para apoyar la toma de decisiones en atención visual primaria y un e-simulador de interacción clínica en lentes de contacto para la enseñanza de la contactología.
Asimismo, prepara nuevos proyectos sobre el estudio de la lágrima en el síndrome visual informático y una propuesta europea centrada en el desarrollo de tecnología avanzada para la exploración corneal.
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