MILÁN.- Mido no defrauda. Nunca lo hace. El salón que abrió sus puertas el sábado y bajará el telón este lunes volvió a confirmar —con la contundencia de los hechos— que sigue siendo el gran corazón de la óptica mundial. Las cifras, aún por llegar, importan poco cuando la evidencia se impone: la edición 2026 se ha desplegado como una constelación de novedades, primicias y decisiones que marcan rumbo.
Mido dibuja el mapa del mañana: entre monturas, tecnología y geopolítica
El invierno milanés quedó fuera, detenido en la puerta. Dentro, en los siete pabellones de la Fiera de Milano, el aire era otro: más denso, más cálido, cargado de conversaciones, promesas y acuerdos
Mido registró una presencia notoria de visitantes en el primer día. FOTO: Modaengafas.com
El invierno milanés quedó fuera, detenido en la puerta. Dentro, en los siete pabellones de la Fiera de Milano, el aire era otro: más denso, más cálido, cargado de conversaciones, promesas y acuerdos. El recinto se transformó en una ciudad efímera de negocios donde nuevas empresas ensayaron sus primeros pasos internacionales mientras las ya consolidadas reafirmaban su territorio.
Natural Optics presentó IVB, su división internacional, como quien abre una ventana al mundo: las colecciones de Antonio Miró, Miró Jeans y Monsine buscarán ahora nuevos horizontes. Visibilia, con gesto firme, coronó a Kappa como estandarte de su portafolio, y Proóptica debutó en el certamen con la determinación de mirar más allá del mercado ibérico y Brasil. En el terreno de las monturas, Optim volvió a confiar —por segundo año consecutivo— en Coca-Cola, una licencia que se ha convertido en pasaporte hacia nuevos mercados.
Mido es más que un escaparate de producto. Es también un lugar donde se cruzan trayectorias vitales y se reescriben destinos
La tecnología, siempre silenciosa y decisiva, también reclamó su espacio. Horizons, tras renovar su identidad el año pasado, presentó la evolución de Mimesys: una ampliación de su universo tecnológico que hoy conecta a cerca de 200 laboratorios en todo el mundo. La innovación, aquí, no se exhibe: avanza.
Pero Mido es más que un escaparate de producto. Es también un lugar donde se cruzan trayectorias vitales y se reescriben destinos. Como el de Alfredo Turati, mexicano, con toda una vida dedicada al sector, que ha decidido plantar raíces en Italia junto a su familia. En Mido, los negocios conviven con las biografías; los contratos, con los sueños.
El salón abrió, además, un espacio para pensar. Pensar de verdad. En un momento en que los mercados y las cadenas productivas mutan sin descanso, la industria de la óptica se ve obligada a repensarse, a mirar más allá del presente inmediato. Por eso, Mido 2026 puso sobre la mesa los grandes ejes que redibujan el mundo: economía, geopolítica y futuro, entendidos como herramientas para leer riesgos, oportunidades y nuevos caminos de desarrollo. Porque hoy competir no es solo fabricar mejor, sino comprender dónde y cómo se compite.
El salón abrió, además, un espacio para pensar. Pensar de verdad. En un momento en que los mercados y las cadenas productivas mutan sin descanso
En el centro de esta reflexión, presentada por Simone Lijoi, el diálogo entre la periodista Monica Maggioni y Alec Ross —autor y profesor de la Bologna Business School— ofreció una lectura lúcida de las fuerzas que están reconfigurando equilibrios, mercados y cadenas de suministro. Una conversación necesaria para entender qué significa hoy hacer empresa en un mundo donde cada giro geopolítico se refleja, casi de inmediato, en las exportaciones, las estrategias industriales y las decisiones de mercado.
La pregunta que atravesó el encuentro resonó con fuerza en toda la industria: ¿cómo seguir siendo competitivo cuando cambian las reglas del comercio, las relaciones de poder y las rutas productivas? Entre escenarios en transformación constante y tensiones cada vez más visibles, el debate aportó claves para interpretar el presente sin atajos, y para construir visión en medio de la incertidumbre.
El cierre llegó con una última pregunta, casi un susurro que resumía todo: ¿qué clave de lectura llevarse a casa para moverse con mayor claridad en un mundo que avanza a velocidad vertiginosa? La respuesta fue clara, aunque no explícita: hoy innovar no es solo crear productos mejores, sino comprender el contexto en el que esos productos deberán vivir, circular y competir.
Y por supuesto, nunca dejar de soñar. Con los pies en la tierra, porque si no sueñas…
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