Las pantallas pasan factura a la visión. Más de la mitad de los españoles experimenta fatiga o molestias visuales después de utilizar dispositivos electrónicos, según el último Estudio de la Visión en España elaborado por Baviera.
Más de la mitad de los españoles sufre fatiga visual tras utilizar dispositivos electrónicos
Entre las personas que pasan más de seis horas diarias frente a una pantalla de lunes a viernes, el porcentaje alcanza el 64%, una circunstancia estrechamente vinculada con las actuales jornadas laborales
Una mujer trabajando frente a su ordenador. FOTO: Getty Images vía Unsplash
La incidencia aumenta a medida que crece el tiempo de exposición. Entre las personas que pasan más de seis horas diarias frente a una pantalla de lunes a viernes, el porcentaje alcanza el 64%, una circunstancia estrechamente vinculada con las actuales jornadas laborales.
Los datos vuelven a colocar sobre la mesa el impacto que tiene la digitalización de la vida cotidiana sobre el confort visual, especialmente después del verano, cuando buena parte de la población recupera las rutinas de trabajo y aumenta de nuevo las horas delante del ordenador.
Seis horas de pantalla elevan las molestias
La fatiga visual o astenopia puede aparecer cuando se mantiene durante periodos prolongados el esfuerzo de enfoque en distancias próximas. A ello se suma que la concentración frente a los dispositivos electrónicos puede reducir la frecuencia del parpadeo.
Entre los síntomas asociados se encuentran visión borrosa, enrojecimiento ocular, dolor de cabeza, lagrimeo y sequedad ocular. En situaciones más intensas también puede producirse una disminución temporal de la agudeza visual.
La vuelta a la oficina puede acentuar este escenario. El ordenador concentra buena parte de la actividad profesional de muchos trabajadores, pero la exposición no termina necesariamente al abandonar el puesto. Teléfonos móviles y otros dispositivos prolongan el uso de pantallas durante reuniones, desplazamientos y periodos de descanso.
El puesto de trabajo entra en la ecuación
Además del número de horas, existen otros factores relacionados con la forma en la que se utilizan los dispositivos.
La distancia respecto a la pantalla, la postura, la iluminación del espacio de trabajo y la ausencia de pausas pueden influir en la aparición de molestias visuales.
El regreso a la actividad después de las vacaciones se convierte así en un momento para volver a poner el foco sobre los hábitos visuales de una población cada vez más expuesta al trabajo en distancias próximas.
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