Frente a la pregunta de qué se puede hacer, en relación con la aparición de problemas visuales derivados del uso continuado de pantallas, es necesario cambiar un modelo visual que aún sigue presente.
Más allá del 20/20/20
Si atendemos a los motivos principales de queja durante y tras la actividad continuada con pantallas, comprobaremos como los reyes de la fiesta, para todas las edades y condiciones, son los problemas en visión próxima en forma de visión borrosa
El uso intensivo de pantallas está afectando la salud visual de la población joven. FOTO: Bruce Mars vía Unsplash
Si partimos de restringir las disfunciones visuales no patológicas a cuatro condiciones refractivas y a los estrabismos evidentes, difícilmente abordaremos el problema de manera eficiente.
La disfunción visual pone en evidencia la incapacidad de respuesta del sistema frente a las exigencias del medio y aquí aparecen las dos asignaturas pendientes.
La primera es la visión de cerca. La mayoría de los protocolos de examen solo la contemplan cuando el examinado tiene más de 40 años. Plantear una adición o unos prismas de ayuda a una persona joven emétrope, no forma parte de sus opciones porque parece no tener derecho a padecer una disfunción visual próxima.
La segunda asignatura pendiente, también incluida en la anterior, es la visión binocular. Como somos bípedos, a nadie se le ocurre valorar nuestra forma de andar solo observando cómo saltamos a la pata coja; sin embargo, en una parte importante de exámenes la valoración visual se hace al «ojo cojo», quedando la binocularidad oculta tras un tupido velo, salvo estrabismos evidentes.
Si atendemos a los motivos principales de queja durante y tras la actividad continuada con pantallas, comprobaremos como los reyes de la fiesta, para todas las edades y condiciones, son los problemas en visión próxima en forma de visión borrosa, retrasos en los cambios de distancia de enfoque, incomodidad e incluso episodios más o menos puntuales de diplopía por la presencia de disfunciones binoculares.
La cuestión va más allá del 20/20/20, de salir al aire libre y de disfrutar más horas de la luz natural.
Un modelo que no contemple los problemas acomodativos y binoculares, de manera universal y sistemática, no aportará la solución a una parte importante de los conflictos derivados de nuestro mundo visual próximo.
La actividad intensa y extensa con pantallas ha puesto en evidencia que la visión de cerca es tan importante como la de lejos, a cualquier edad y condición.
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