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La pobreza visual golpea a los mayores: uno de cada cinco no puede pagar las ayudas de baja visión

Los datos proceden de personas que sí han llegado hasta las ópticas, por lo que podría quedar fuera del estudio una parte de la población mayor con mayores dificultades de acceso

La pobreza visual golpea a los mayores: uno de cada cinco no puede pagar las ayudas de baja visión

FOTO: Getty Images

Por Redacción - 07/10/2026

Hay realidades que duelen, que son como la más dura de las bofetadas. La pérdida de visión entre las personas mayores tiene también una dimensión económica. El 18,4% de los mayores de 75 años no podría asumir el coste de las ayudas de baja visión que podrían mejorar su capacidad visual, mientras que en otro 25,7% de los casos los profesionales dudan de que el paciente pueda afrontar ese desembolso. Así lo refleja el informe Radiografía de la salud visual en la tercera edad, elaborado por Visión y Vida junto con Visión España.

El estudio pone cifras a un problema que las entidades vinculan con la denominada “pobreza visual”. Visión y Vida estima que en España alrededor de dos millones de personas mayores de 65 años podrían encontrarse en esta situación.

“Con esta obra hemos querido examinar cómo ven estas personas, qué dificultades encuentran en su vida cotidiana y qué barreras pueden impedirles acceder a las ayudas que necesitan”, ha explivcado Salvador Alsina, presidente de Visión y Vida, durante la presentación del informe.

Los resultados obtenidos a partir de las revisiones realizadas en establecimientos de óptica indican que el 25,7% de estas personas podría mejorar su calidad visual mediante equipamientos y ayudas de baja visión.

La necesidad aumenta con la edad

Las soluciones necesarias no se limitan a gafas o lentes de contacto. En determinados pacientes pueden ser necesarias ayudas de baja visión, como lupas o telescopios, para mantener actividades cotidianas y reducir las limitaciones derivadas de la pérdida visual.

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En este grupo también existe una mayor percepción de las dificultades: el 38,6% de los mayores de 90 años califica su visión como mala o muy mala.

La posibilidad de obtener una mejora mediante estos dispositivos aumenta considerablemente entre los grupos de mayor edad. En las personas de 90 años o más, el porcentaje alcanza el 48,6%.

Sin embargo, uno de los problemas detectados por el estudio es precisamente la normalización de una visión deficiente. Entre el conjunto de los mayores de 75 años, el 81,2% considera que su visión es buena o muy buena, a pesar de que los resultados clínicos muestran situaciones de baja agudeza visual en una parte de los participantes.

Según Alsina, algunas personas terminan adaptando su vida a esas limitaciones, abandonando actividades y aficiones en lugar de buscar soluciones para mejorar su visión.

Otro de los datos que pone sobre la mesa el informe es la baja frecuencia de renovación de los equipamientos ópticos.

El 22,6% de los mayores de 75 años lleva más de cinco años sin renovar sus gafas o lentes de contacto. Entre las personas de 90 años o más, la proporción se dispara hasta el 35,2%.

La diferencia respecto al conjunto de la población es considerable. Según los datos de Fedao citados en el informe, de media nacional solo un 2% de los usuarios tarda más de cinco años en renovar sus gafas.

Visión y Vida advierte además de un posible sesgo: los datos proceden de personas que sí han llegado hasta las ópticas, por lo que podría quedar fuera del estudio una parte de la población mayor con mayores dificultades de acceso.

De hecho, el 20,7% de los participantes no podía acudir solo a su revisión óptica. Entre los mayores de 90 años, el porcentaje alcanza el 62,8%, aunque la organización precisa que esta dificultad no puede atribuirse exclusivamente al estado de su visión.

Cataratas, ojo seco, DMAE y glaucoma

El informe también dibuja el mapa de las patologías visuales diagnosticadas entre los mayores de 75 años. Las cataratas ocupan la primera posición y afectan al 50,5% de los participantes.

Entre las personas diagnosticadas de cataratas que esperan una intervención, el 46,6% lleva más de un año aguardando para ser operado, según los datos aportados por las entidades.

Por detrás aparecen el ojo seco, con un 37,3%; la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), con un 14,9%; el glaucoma, con un 10,9%, y la retinopatía diabética, con un 3,1%.

“Tenemos que acabar con la idea de que envejecer supone ver mal”, señala Andrés Mayor, presidente de Acción Visión España.

Las dificultades visuales repercuten además sobre actividades cotidianas como leer, coser, conducir de noche, reconocer caras, ver la televisión o desplazarse. El 54,1% manifiesta problemas para ver con poca luz o ante los deslumbramientos, porcentaje que aumenta hasta el 69,3% a partir de los 90 años.

Visión España reclama una estrategia nacional

Las entidades buscan que estos resultados trasladen el debate desde el terreno estrictamente visual al de la autonomía y la calidad de vida de las personas mayores.

Visión y Vida recuerda que el 30% de los mayores de 65 años sufre una caída cada año y apunta a la visión como uno de los factores que pueden intervenir en determinados accidentes. Según los datos aportados por la asociación, una fractura de cadera supone un coste medio cercano a los 10.000 euros, al margen de sus posibles consecuencias sobre la autonomía.

Visión España reclama, por su parte, una estrategia nacional para prevenir la ceguera evitable, liderada por el Gobierno y consensuada con las comunidades autónomas en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud.

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Redacción
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