Dos hechos determinan la llegada al consenso (por fin) sobre la importancia del entorno y de los hábitos visuales en la creación de miopía.
La insoportable levedad del ver (de cerca)
El primero es la llegada de los móviles inteligentes, pequeñas pantallas polivalentes, potentes y adictivas
Una niña mirando un teléfono móvil. FOTO: Sanket Mishra vía Unsplash
El primero es la llegada de los móviles inteligentes, pequeñas pantallas polivalentes, potentes y adictivas. El segundo es el confinamiento general cuando la pandemia.
Fijar la mirada en un minúsculo rectángulo retroiluminado, fuente inagotable de estímulos exigentes de esfuerzo visual y meses de confinamiento estricto, huyendo del exterior, primero por obligación y luego por habituación, sustituirán el mundo real por un universo plano y próximo, rodeado por cuatro paredes en un espacio en penumbra o iluminado de forma artificial.
Este tiempo, para pensar y observar, favorece la creación de estudios que muestran una relación directa entre la actividad intensa y extensa en distancias cortas, espacios cerrados y fuera de la luz solar, a la vez que confirman el modelo que identifica la imagen hipermetrópica con el estímulo del crecimiento axial ocular o su efecto inhibidor por parte de la luz solar.
Sin embargo, no todas las personas se hacen miopes y endofóricos como respuesta adaptativa.
La genética determinará si son capaces de adaptarse con la concesión a la visión nítida de lejos o si esta respuesta deriva en patológica, también si forman parte de los privilegiados que funcionan perfectamente a todas las distancias o si acaban por sufrir un proceso de inadaptación a las exigentes demandas de un mundo visual próximo.
La cuestión es que este tercer grupo es el más abandonado.
Pueden ser emétropes y ortofóricos de lejos, con una agudeza visual por encima de la norma, en cambio podrán manifestar disfunciones acomodativas, binoculares o en la motilidad de cerca que les convertirán en inadaptados.
Este perfil disfuncional próximo debería tomarse en consideración, no solo porque pueda ir asociado al riesgo patológico de una miopía descontrolada, sino porque es una de las causas de incomodidad, de pérdida de rendimiento académico y laboral y de abandono de la lectura.
La visión de cerca también existe fuera de la miopía.
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