La inteligencia artificial comienza a transformar el abordaje del edema macular diabético. El proyecto español Diadema ha demostrado que es posible predecir la evolución visual de los pacientes desde el momento del diagnóstico mediante el análisis de imágenes retinianas.
La IA irrumpe en la retina: Diadema anticipa la evolución del edema macular diabético
En España, el número de pacientes con edema macular diabético pasará de 431.934 en 2021 a cerca de 1,7 millones en 2030
Un profesional de la salud visual realiza un examen a un paciente.
El estudio, cuyos resultados han sido publicados en British Journal of Ophthalmology y presentados en el congreso de la Sociedad Española de Retina y Vítreo (SERV), utiliza algoritmos de IA para cuantificar con precisión el volumen de fluido acumulado en la retina, un factor clave en la progresión de la enfermedad.
El avance llega en un contexto de fuerte aumento de la patología. En España, el número de pacientes con edema macular diabético pasará de 431.934 en 2021 a cerca de 1,7 millones en 2030, lo que refuerza la necesidad de herramientas que permitan anticipar la respuesta al tratamiento y evitar casos de ceguera irreversible.
Más allá del grosor de la retina
Hasta ahora, los especialistas basaban gran parte de la evaluación en el grosor macular. Sin embargo, este parámetro no siempre refleja con precisión la evolución visual del paciente.
Diadema introduce un cambio de enfoque: mediante inteligencia artificial aplicada a la tomografía de coherencia óptica (OCT), mide el volumen de fluido en distintas capas de la retina, proporcionando una lectura más exacta del estado de la enfermedad.
“Podemos cuantificar de forma objetiva y automatizada el fluido retiniano, lo que supone un avance respecto al grosor macular central”, explica el doctor Javier Zarranz-Ventura, investigador principal del estudio.
Uno de los principales hallazgos es que la cantidad de fluido presente antes de iniciar el tratamiento anticipa el resultado visual a un año vista. Cuanto mayor es la acumulación inicial, peor suele ser la agudeza visual final.
Además, la evolución en los primeros meses resulta determinante. Los pacientes que muestran una reducción significativa del fluido a los tres meses tienden a obtener mejores resultados visuales a largo plazo.
El proyecto abre la puerta a una gestión más personalizada del edema macular diabético. Con esta tecnología, los especialistas pueden identificar desde el inicio a los pacientes con peor pronóstico, ajustar el tratamiento y reforzar el seguimiento en las fases clave.
El estudio también introduce un nuevo parámetro clínico: por cada 100 nanolitros menos de fluido en la retina, la agudeza visual mejora de media una letra y media en los test de visión.
Suscríbete a la newsletter de modaengafas.com
Noticias relacionadas


