Pregunta: Usted ha sido vicepresidente durante ocho años. ¿Qué asuntos considera que quedaron pendientes y ahora quiere culminar?
Rafael J. Pérez Cambrodí: “Más de 20 millones de consultas anuales se realizan en las ópticas de nuestro país”
El presidente del Colegio de Ópticos-Optometristas de la Comunitat Valenciana habla en esta entrevista de los planes que tiene para llevar la profesión a otro nivel
Rafael J. Pérez Cambrodí, presidente del Colegio de Ópticos-Optometristas de la Comunitat Valenciana. FOTO: Modaengafas
Respuesta: En la gestión colegial se dan circunstancias y situaciones puntuales que exigen soluciones inmediatas y otras que se mantienen a lo largo del tiempo porque son inherentes al lógico proceso de progreso de la profesión. La junta a la que he tenido el honor de pertenecer en estos ocho años, encabezada por Andrés Gené, se enfrentó a retos muy difíciles en situaciones inesperadas como la pandemia de la Covid o la tragedia de la DANA y respondió de una forma impecable a las necesidades urgentes de nuestros colegiados en aquellos momentos tan difíciles. Otros asuntos que exigen compromiso y estrategia a medio-largo plazo incluyen poner de relieve la labor sanitaria de los ópticos-optometristas en los establecimientos sanitarios, es decir, dignificar la optometría comunitaria como eje de la salud visual en nuestro país, ampliar y normalizar la presencia del óptico-optometrista en la sanidad pública, bloquear la desinformación y los tratamientos pseudocientíficos y dar respuesta al necesario relevo generacional en nuestra profesión.
P. ¿Cómo le gustaría que los colegiados recordaran su mandato cuando finalice?
R. Como un período en el que se materializaron objetivos de progreso en competencias profesionales, en el que se fortaleció el conocimiento científico y la investigación, pero sobre todo en el que aumentó el prestigio social y en el que se reconoció la competencia y liderazgo de del óptico-optometrista en campos concretos de la salud como la atención primaria visual, la contactología, la rehabilitación visual ortóptica o la atención a la discapacidad visual.
P. Ha situado la incorporación de los ópticos-optometristas a la sanidad pública como una prioridad. ¿Qué pasos concretos piensa dar para que deje de ser una reivindicación histórica y se convierta en una realidad?
R. Ya es una realidad gracias en gran medida al trabajo y al esfuerzo realizado por el Consejo General y los colegios territoriales en los últimos años. Un esfuerzo de diálogo con la administración, partidos políticos, sindicatos y representantes de otras profesiones para demostrar que era una irresponsabilidad enorme no contar con un profesional formado por las universidades públicas y con un potencial muy importante para cuidar de la salud visual de la ciudadanía. En los todavía escasos ejemplos de su presencia en hospitales públicos, nadie cuestiona que la presencia del óptico-optometrista ha sido beneficiosa para la ciudadanía ya que aquellos servicios de oftalmología que los han incorporado se han demostrado más eficientes en los procesos asistenciales. Las sinergias en la atención multidisciplinar con los oftalmólogos, la eficacia y conocimiento en el uso de tecnología diagnóstica y la incorporación de servicios hasta ahora fuera de las prestaciones habituales han proporcionado un salto de calidad muy significativo.
Sin embargo, nuestra presencia sigue siendo muy escasa en algunos departamentos de salud. Nuestras previsiones indican que, para cumplir las necesidades básicas, precisaríamos de al menos 200 profesionales más en los hospitales de nuestra comunidad. Seguiremos dialogando con quien tenga la responsabilidad de la gestión y demandando que esta cifra se amplíe por el bien de la ciudadanía valenciana.
P. ¿Qué modelo considera más viable: ¿ópticos-optometristas integrados en hospitales, en Atención Primaria o una combinación de ambos?
R. Creo que el perfil asistencial del óptico-optometrista se define, entre otros, pero, sobre todo, por sus funciones de atención primaria visual. Los responsables políticos, los gestores de los departamentos de salud y en su caso los servicios de Oftalmología deberán decidir cómo aprovechar mejor este recurso en base a indicadores objetivos, pero no cabe duda de que nos sentiremos cómodos de cualquier forma en la que podamos ayudar mejor a que los circuitos asistenciales sean más eficientes. Esto debe estar por encima de la jerarquización administrativa. Tengo claro que el oftalmólogo es nuestro socio natural en el modelo sanitario actual pero también que debe respetarse el principio de autonomía e independencia de criterio en las materias de su competencia que toda profesión sanitaria debe preservar.
P. Las empresas del sector se quejan de que faltan ópticos-optometristas. ¿Qué debemos hacer para que los jóvenes escojan la optometría que profesión?
R. Es cierto que faltan ópticos-optometristas, pero quizás esta circunstancia es más acuciante en el caso de las ópticas pequeñas y medianas que tienen dificultades para responder a la necesidad del relevo generacional o a la carga de trabajo con recursos limitados. A veces esto conduce a que este modelo de ópticas, que se caracteriza por un gran nivel profesional, deba cesar su actividad por no poder afrontar estos problemas; en el caso de las grandes cadenas de óptica, en mi opinión, su percepción acerca de la falta de ópticos-optometristas quizás se relaciona más con la imposibilidad de responder a sus planes de expansión comercial.
En cualquier caso, la solución a este problema debe ser abordada desde varias perspectivas y dirigidas a diferentes objetivos en distintos momentos.
P. ¿Por ejemplo?
R. En primer lugar, los colegios profesionales debemos comunicar mejor en qué consiste la profesión entre los estudiantes que acceden por primera vez a la universidad; para ello hay que usar los canales de información que ellos utilizan y con una información veraz y motivadora. Por otro lado, las universidades deberían adaptar sus planes de estudio a la realidad actual de la profesión de la cual han estado lamentablemente muy alejadas; el modelo académico de algunos países europeos ya nos demuestra claramente que deben priorizarse materias y contenidos de carácter clínico desde los primeros años de la carrera como corresponde a una profesión sanitaria. Esto atraería a nuevos estudiantes que escogerían óptica y optometría como primera opción de estudio y minimizaría el abandono que hoy por hoy es demasiado alto tras el primer año del grado. Por último, y tras acabar los estudios, las empresas empleadoras deberían favorecer una remuneración acorde con la capacitación de nuestros profesionales y con el rendimiento económico que les generan, y promover fórmulas de conciliación laboral para evitar el más que frecuente burn out durante los primeros años de ejercicio profesional. También y de manera inexcusable, tanto colegios, empresas e industria debemos proporcionar herramientas de formación continua de excelencia que al final revierten en la satisfacción personal del profesional y en mayor capacidad de generar ingresos para los empleadores.
P. ¿Cuál considera que es hoy el principal desafío de la optometría en España?
R. Como disciplina científica la optometría tiene el reto de explorar nuevas aplicaciones de su cuerpo de conocimiento. En los últimos años, han surgido en España grupos de investigación punteros a nivel mundial que han generado una gran producción científica en ámbitos tan diversos como la contactología avanzada, el control de miopía o la rehabilitación visual en diferentes perfiles de pacientes hasta ahora sin alternativas de tratamiento activo como la Baja Visión o el daño cerebral adquirido. La intervención rehabilitadora en disfunciones de la acomodación, de la binocularidad y de la oculomotricidad ha ido ganando un espacio fundamental que ya ningún profesional informado discute. Ahora debemos trasladar ese conocimiento y estas herramientas para que sean accesibles para la mayoría de la población.
P. ¿Qué papel deben desempeñar las ópticas comunitarias dentro del sistema sanitario?
R. Ya desempeñan una labor inmensa que la ciudadanía y todos los responsables políticos destacan como un hecho fundamental. Más de 20 millones de consultas anuales se realizan en los establecimientos sanitarios de óptica de nuestro país. Esto representa una ingente actividad asistencial que el sistema sanitario público no podría asumir con los recursos de los que dispone. Debemos insistir en que la labor de la óptica comunitaria es un pilar fundamental de nuestro sistema sanitario que debemos proteger, estimular y optimizar a través de un trabajo cada vez más centrado en las necesidades del paciente, con protocolos normalizados de relación y derivación a otros profesionales y vinculado únicamente a la promoción de la salud. En esto nos ayuda la cada vez mayor capacitación de los ópticos-optometristas, el acceso a tecnología diagnostica cada vez más precisa y a soluciones terapéuticas más individualizadas.
P. ¿Qué servicios profesionales cree que tendrán mayor crecimiento en los próximos años?
R. Creo que las vías de especialización más potentes en el futuro inmediato son la Contactología avanzada, la rehabilitación Visual ortóptica y la Baja Visión. Además de una extensa formación en Optometría de Atención Primaria, que será fundamental para todos los profesionales, el futuro pasa por el desarrollo de las especialidades; la contactología cada vez proporcionará más y mejores respuestas a patologías del segmento anterior y a las necesidades de control de una miopía con carácter pandémico. Por otro lado, la rehabilitación visual basada en un modelo neurofisiológico de acción con evidencia robusta será capaz, además de avanzar en lo ya conocido, de complementar con garantías procesos de intervención multidisciplinar en patologías neurodegenerativas y neuromusculares. Igualmente deberá ser implementada en la estimulación de capacidades visuales afectadas por patologías oculares que causan Baja Visión y que permitirán recuperar habilidades funcionales perdidas.
P. Usted tiene una importante trayectoria investigadora. ¿Cómo piensa acercar la investigación científica al día a día de los profesionales que trabajan en las ópticas?
R. Estoy convencido que la investigación científica debe tener un fin de aplicabilidad clínica real. Nuestra responsabilidad como investigadores en el campo de la Optometría es la de idear y desarrollar proyectos que tengan el objetivo definido de mejorar la calidad de vida y la funcionalidad visual de nuestros pacientes. La forma de acercar la investigación científica al día a día de los profesionales de las ópticas pasa por traducir la evidencia en herramientas prácticas y aplicables. Esto implica ofrecer formación continuada basada en la evidencia, elaborar guías y protocolos sencillos y prácticos, trasladar los hallazgos más relevantes en un lenguaje accesible y fomentar la colaboración entre investigadores, universidades y profesionales asistenciales. Además, es importante impulsar estudios realizados en el propio entorno de los establecimientos sanitarios de óptica para que los resultados respondan a los retos reales de la práctica clínica. De este modo, la investigación deja de ser un conocimiento distante y se convierte en un apoyo para mejorar la atención al paciente y la toma de decisiones.
P. ¿Qué papel deben desempeñar las universidades en la evolución de la profesión?
R. Desempeñan un papel fundamental en la evolución de la profesión, no solo formando a los futuros ópticos-optometristas, sino también liderando la generación de conocimiento y la innovación. Su responsabilidad es garantizar una formación de calidad, actualizada y basada en la evidencia científica, que prepare a los estudiantes para responder a las necesidades reales de la sociedad. Al mismo tiempo, es esencial fortalecer la colaboración entre universidades, colegios profesionales y el sector asistencial para que la docencia y la investigación estén conectadas con la realidad de la práctica clínica. En este sentido, nuestro propósito es proponer conjuntamente programas de postgrado de excelencia con el objeto de fomentar la especialización en las áreas de desarrollo profesional con mayor potencial que anteriormente hemos mencionado. Debemos mejorar mucho en este sentido. Pensamos que los programas formativos deberían incluir más y mejores contenidos de carácter clínico desde los primeros cursos del grado, y deberíamos fomentar la labor asistencial a través de las clínicas universitarias, donde los estudiantes estarían expuestos a pacientes reales como parte fundamental y a lo largo de toda su formación. Deberíamos aprovechar la experiencia de nuestros colegas europeos que a través de este marco conceptual han adquirido un mayor reconocimiento social y más competencias profesionales.
P. ¿Considera que el actual grado en Óptica y Optometría responde a las necesidades del mercado y de la sanidad?
R. Mi opinión es que se ha avanzado mucho en los últimos años en este sentido, aunque aún estamos lejos de los objetivos deseables. El mercado exige más y mejores profesionales que solo podremos formar si ofrecemos una alternativa académica atractiva basada en un perfil fundamentalmente sanitario. Como ya se ha comentado, creo que hay que adaptar los programas de grado introduciendo un mayor peso en disciplinas clínicas con alto contenido práctico y exposición a pacientes desde el primer curso; esto no significa eliminar todas las asignaturas teóricas en las que se fundamenta el cuerpo teórico de la Optometría, la Contactología y la Óptica Oftálmica, aunque sí evitar duplicidades entre ellas en cuanto a los contenidos impartidos y revisar si las asignaturas básicas de primero de grado son o no prescindibles.
P. ¿Qué competencias deberían reforzarse en la formación de los futuros profesionales?
R. La capacidad de estructurar una mentalidad clínica en el que la toma de decisiones se fundamente en la evidencia y en la experiencia. Igualmente creo que no hay que olvidar el perfil humanístico de nuestra profesión. Debemos tener presente que ante nosotros hay personas únicas con circunstancias diferentes y con distintos modos de afrontarlas que esperan que respondamos a sus expectativas con rigor, pero también con empatía; los pacientes valoran a quienes solucionan sus problemas, pero también a quienes los acompañan y comparten con ellos la adversidad. Por último, creo que también es importante dar la posibilidad a los futuros profesionales de dotarse de conocimientos de normativa, regulación sanitaria, bioética, gestión sanitaria, empresarial y comercial que permitan afrontar la diversidad de perfiles profesionales a los que pueden optar. Hoy en día, en los currículos de los grados universitarios, estos conocimientos son anecdóticos y no somos conscientes de lo importantes que ya son y serán en el futuro.
P. ¿Cómo valora el nivel de formación continuada de los ópticos-optometristas valencianos?
R. Desde el Coocv nos esforzamos y consideramos una prioridad el ofrecer una propuesta formativa extensa, diversa y al más alto nivel. Para ello y con un criterio de análisis objetivo de los resultados, de total independencia a la hora de elegir qué ponentes y de escuchar atentamente qué cursos son los que nos pide el colectivo, en estos últimos años hemos conseguido que un gran número de colegiados se hayan matriculado en las actividades formativas. Para ello, se han diseñado diferentes formatos en los que se combina la asistencia asíncrona, la presencialidad centrada en la práctica clínica y los programas más extensos en colaboración con nuestras dos universidades públicas y que permiten al profesional adentrarse con mayor intensidad en campos de especialización. Además, todos los cursos están acreditados por las Comisiones de Formación Continuada, proporcionan puntos para la Validación Periódica de la Colegiación y son susceptibles de bonificar la cuota colegial. En definitiva, sí creo que el óptico-optometrista de la comunidad valenciana tiene un gran nivel profesional y la oportunidad de seguir creciendo a través de la formación continuada, que no es solo conveniente sino imprescindible para todo profesional sanitario.
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