Del Big data al servicio: la información vale oro

El manejo de los datos se ha convertido en una estrategia fundamental de las empresas, tanto desde el punto de vista interno (mejorar los servicios y la operativa) como del externo (la puerta de acceso a los clientes)

del Big data al servicio en la óptica

El Big data sirve para que los datos almacenados de forma remota puedan ser utilizados por las empresas como base para su toma de decisiones. FOTO: Unplash

Por Jaime Cevallos - 18/12/2022
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Este artículo forma parte del Cuaderno de Modaengafas..com dedicado a la tecnología y que ha puesto el foco en el Big data.

Verano 1995. El uso de los móviles aún era minoritario en España, un país en cuyas ciudades la presencia de las cabinas de Telefónica devenía en señal de identidad; en los bares, en cambio, funcionaban unos teléfonos de monedas, muy fáciles de trucar para los adolescentes de la época: apenas se descuidaba el camarero, se ponían manos a la obra y, mostrando su lado más macarra, podían hacer una llamada a Kuala Lumpur o al destino que más les apeteciera.

En esos tiempos, la mayoría de la gente comenzaba a dar los primeros pasos por internet. De hecho, se conectaban desde su casa, a través de un modem que ocupaba (y monopolizaba) la línea telefónica; una de las primeras cosas que hacían esos nóveles internautas era crearse una cuenta de correo electrónico en Hotmail, Altavista, MSN o Yahoo. Entonces, introducían su nombre, dirección, profesión y toda la información que les pedían, sin poner reparo alguno a la hora de hacerlo.

Aquello, que parecía tan banal, ya era el punto de partida de una nueva era, y eso que todavía no había nacido Google. La ahora corporación aún se estaba gestando en la mente se sus creadores, Larry Page y Sergey Brin, dos estudiantes de la Universidad de Stanford, que lo único que pretendían era desarrollar un sistema para ordenar los resultados de los buscadores de la época.

En 1996, Page y Brin lanzaron la primera versión de Google utilizando una página web de la Universidad de Stanford y un año después registraron el dominio Google.com; se puede afirmar que ese fue el momento en que esos dos jóvenes cambiaron el curso de la humanidad, ya que sembraron las primeras semillas de la transformación digital en un campo que, a la luz de los acontecimientos, resultó demasiado fértil.

Y es en ese contexto se comenzó a hablar del Big data, que viene a ser un proceso que analiza e interpreta grandes volúmenes de datos, tanto estructurados como no estructurados.

FACEBOOK

Si Google se convirtió en la primera gran autopista de los datos, tras su estela apareció Facebook, una especie de paraíso de los datos más íntimos de las personas. En 2004, Mark Zuckerberg creó -sin saberlo- la primera gran red social de la historia. El objetivo del entonces estudiante de la Universidad de Harvard era el de contar con un medio que le permita a la gente compartir sus vivencias e interactuar con otros usuarios.

En 1996, Page y Brin lanzaron la primera versión de Google utilizando una página web de la Universidad de Stanford

En sus orígenes, Facebook era una red que la utilizaban solo los estudiantes de la Universidad de Harvard, pero, dado su éxito, más adelante se abrió a todos aquellos que tuviesen correo electrónico, llegando a modificar los hábitos de las personas y su manera de relacionarse.

Facebook se consolidó como una herramienta poderosa para manejar datos, tanto así, que se ha visto envuelta en muchas polémicas. Una de las polémicas que más se recuerda tiene relación con la demanda presentada en Estados Unidos por Six4Three, ex desarrollador de aplicaciones, que acusó a la red social de arruinarlo al cortarle el acceso a estos datos.

De hecho, en la demanda se dijo que Facebook solo facilitaba los datos personales de los usuarios a las empresas que les contrataban publicidad, según varias crónicas publicadas en 2019 por varios medios de prensa.

EL PODER DE LOS DATOS

Los datos, en términos generales, sirven para todo, desde mejorar la operativa interna de una empresa hasta llegar a saber cómo son sus clientes. FOTO: Myriam Jessier/Unsplash

Más allá de las polémicas en las que se ha visto envuelta Facebook, el asunto es que el manejo de los datos se ha vuelto una herramienta muy poderosa.

El Big data, según una definición encontrada en internet, sirve para que los datos almacenados de forma remota puedan ser utilizados por las empresas como base para su toma de decisiones.

Ante el peso de la realidad, las empresas -en general- se esfuerzan en mejorar su eficacia a través del análisis de los datos que pueden captar de sus actuales y futuros clientes. Pero no solo se trata de eso, ya que también hay empresas que, a partir de los datos, tratan de generar, fuentes de ingresos adicionales.

En la actualidad, son muchas las fuentes que producen datos, entre las que destacan las páginas web, redes sociales, plataformas de ecommerce y el llamado internet de las cosas.

Los datos, en términos generales, sirven para todo, desde mejorar la operativa interna de una empresa hasta llegar de una manera directa a los consumidores, según rango de edad, gustos, intereses, hábitos, etc.

Ante el peso de la realidad, las empresas -en general- se esfuerzan en mejorar su eficacia a través del análisis de los datos

Florent Carrière, director general de Mióptico, hizo hincapié en este detalle durante un discurso que pronunció el 19 de noviembre en Madrid, durante un acto organizado por su grupo con los asociados.

“Tenemos que lograr que nuestros clientes nos faciliten su correo electrónico, para poder ofrecerles productos diferenciados, lo que ellos necesitan”, dijo el ejecutivo.

Ya hay muchas empresas del sector que manejan los datos, tanto así, que ya no es extraño que una persona de más de 40 años reciba un SMS de una cadena de óptica informándole de unas promociones de gafas progresivas; también se han vuelto habituales los mensajes de las empresas felicitándole el cumpleaños a un cliente. El antiguo buzoneo se ha trasladado a los dispositivos móviles.

El gran objetivo del Big data es tomar decisiones en tiempo real, lo que permitirá a las empresas de óptica mejorar el servicio a los clientes, tanto en lo que se refiere a la atención en el punto de venta como al suministro de productos.

En la actualidad, ya se puede afirmar que el sector de la óptica se encuentra en la ruta del Big data, sobre todo, las grandes cadenas; las ópticas pequeñas están comenzando a transitar por este sendero que les puede ayudar a consolidar sus posiciones en su zona de influencia. En fin, son tiempos de Big data.

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Jaime Cevallos
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