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De un pequeño taller en Jena a multinacional: los 175 años de Zeiss

Dos imágenes que resumen la evolución de Zeiss. FOTO: Zeiss Group

En 1846 ocurrían muchas cosas: por ejemplo, por primera vez se utilizaba el éter como anestesia o se producía el descubrimiento de Neptuno. Las fronteras de la ciencia iban cayendo una tras otra, en un mundo deseos de nuevos descubrimientos.

Las noticias de todos esos avances llegaban a cuentagotas a Jena, una localidad situada a 250 kilómetros de Berlín. Ahí, un joven llamado Carl Zeiss abrió su taller de mecánica de precisión y óptica y, sin saberlo, daba origen a uno de los grupos empresariales más importantes del mundo, que, en 2020, alcanzó una facturación de 6.297 millones de euros.

«Zeiss tiene una historia muy única y bastante turbulenta. Y sus muchos hitos tecnológicos atestiguan sus repetidos -y exitosos- intentos de desafiar los límites de lo que es física y técnicamente viable. Este espíritu innovador único ha imbuido a la empresa de un poder real de permanencia mientras nos ayuda tanto a nosotros como a nuestros clientes a tener éxito», dice Karl Lamprecht, presidente y consejero delegado del grupo.

FORJANDO SUEÑOS

Carl Zeiss, creador de la compañìa. FOTO: Carl Zeiss

El fundador de la compañía, Carl Zeiss, comenzó a forjar sus sueños a través de un proceso de prueba y error, mediante el cual fue desarrollando sus productos, lo que, a la postre, le sirvió para levantar la empresa de alta tecnología que conocemos hoy en día.

De hecho, en los primeros años que siguieron a la apertura de su taller, Zeiss diseñó, construyó y reparó instrumentos físicos. En 1847, comenzó a producir microscopios simples, y a partir de 1857, él y su equipo acometieron la producción de microscopios compuestos.

Desde 1860, Zeiss trabajó con Ernst Abbe -un profesor de la Universidad de Jena que se convertiría en su socio- en la producción de lentes sobre la base de cálculos matemáticos.

Abbe desarrolló una fórmula para limitar la resolución óptica en un microscopio

En 1873, Abbe desarrolló una fórmula para limitar la resolución óptica en un microscopio. Desde 1890, los hallazgos de Abbe y su estilo de trabajo también han sido adoptados en otros campos de la óptica. Esto llevó a la creación de nuevos productos, nuevas áreas de negocio y un rápido crecimiento para la empresa.

Sin embargo, en toda la intrincada maquinaria industrial y de inventiva faltaba un tercer hombre: a los dos se unió Otto Schott, especializado en la fabricación de cristales, que hizo posible que las ideas de Zeiss y Abbe pudiesen plasmarse.

La multitud de hitos tecnológicos alcanzados a lo largo de la historia de la compañía incluyen la participación de Zeiss en el alunizaje del 20 de julio de 1969, lo que le ayudó a redefinir los límites de lo que es posible, con una huella convirtiéndose en el símbolo de este logro excepcional. Las fotos de este acontecimiento histórico fueron capturadas con lentes de cámara Zeiss especialmente desarrolladas para su uso en el espacio.

Las fotos de la llegada del hombre a la luna fueron capturadas con lentes de cámara Zeiss.

Zeiss también es reconocido como proveedor de planetarios. El primer planetario que fue construido para el Museo Deutsches de Múnich abrió sus puertas en 1925, atrayendo la atención de vastas franjas de la población. A finales de 1930, se habían construido 21 planetarios en varias ciudades, incluyendo Chicago, Milán, Filadelfia y Tokio.

Muchos ganadores del Premio Nobel, además, han trabajado con microscopios Zeiss, incluyendo a Robert Koch, el hombre que descubrió la tuberculosis, y Christiane Nüsslein-Volhard, que lleva a cabo investigaciones sobre el control genético en el desarrollo de embriones.

DIVISIÓN Y REUNIFICACIÓN

La historia de Zeiss refleja el devenir que ha marcado a la propia Alemania, con todos sus altibajos provocados por las dos guerras mundiales y la crisis financiera global.

Después de la II Guerra Mundial, la compañía se dividió en dos: Carl Zeiss Jena y Carl Zeiss West Germany. En ese entonces, las tropas estadounidenses se llevaron a 77 empleados seleccionados de la planta Zeiss en Jena hasta Heidenheim, en el sur de Alemania. En 1946, Opton Optische Werke Oberkochen GmbH fue fundada como filial de la Fundación Carl Zeiss.

Las empresas de Jena y Oberkochen continuaron trabajando de manera estrecha hasta 1953. A partir de la primavera de ese año, Carl Zeiss en Oberkochen y Carl Zeiss Jena separaron sus caminos y empezaron a operar de forma independiente en una Alemania dividida.

ZEISS VUELVE A SER UNA

Todo eso cambió con la reunificación alemana en 1989 y 1990, un evento que subrayó lo importante que era Zeiss en el Este y el Oeste. Después de un largo proceso, las dos empresas volvieron a formar una sola entidad.

En la actualidad, Zeiss está llevando a cabo una estrategia de inversión global que incluye una serie de proyectos internacionales destinados a expandir, modernizar y realinear sus filiales en Alemania, Europa y Asia. Además, Zeiss sigue invirtiendo en una infraestructura optimizada, en edificios de última generación e instalaciones de producción, y especialmente en acelerar la digitalización y sostenibilidad de la empresa. La última inversión fue el nuevo Zeiss Innovation Center en Dublín, California (EE.UU.), que abrió sus puertas hace apenas unas semanas.