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La inclusión de los ópticos en la sanidad pública ahorraría al Estado 50 millones de euros anuales

La inclusión de los ópticos en la sanidad pública ahorraría al Estado 50 millones de euros anuales
Más de un millón de casos de agudeza visual se derivan cada año al oftalmólogo FOTO: David Travis (Unsplash)

No hay más ciego que el que no quiere ver. El Sistema Nacional de Salud podría ahorrar cincuenta millones de euros al año integrando a ópticos-optometristas en atención primaria.

Eso se desprende del Libro Blanco de la Salud Visual 2022, que ha sido impulsado por el Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas, juntamente con la Sociedad Española de Optometría y la Fundación Salud Visual.

Los autores del Libro Blanco han sacado esta conclusión tras analizar lo que está pasando en la atención primaria. Cada año, los médicos de familia y pediatras derivan al oftalmólogo a un millón de pacientes por problemas de agudeza visual.

cada año hay más de un millón de derivaciones al oftalmólogo por problemas de agudez visual

Esto supone un impacto económico de más de 70 millones de euros cada año, que podrían reducirse en más de 50 millones de euros si nuestra atención primaria tuviera una dotación básica de ópticos-optometristas o bien se realizaran acuerdos para la derivación de estos pacientes a los establecimientos sanitarios de óptica, según los datos del Libro Blanco.

(La cifra de ópticos colegiados crece un 1,6%, hasta 18.271, en el año de la pandemia)

Hay que destacar que el 75% de los médicos de atención primaria (MAP) opina que la demanda asistencial por problemas relacionados con la visión es muy o bastante frecuente; el 80% cree que la cartera de servicios diagnósticos o terapéuticos en lo referente a la visión en atención primaria es insuficiente; mientras que, el 93% manifiesta de forma contundente que no tiene las herramientas necesarias para valorar el estado de la visión de sus pacientes.

Dos de cada tres derivaciones a oftalmología son por problemas refractivos; por ello, el 91% de los MAP considera que estas derivaciones suponen una sobrecarga de trabajo para ellos o para los oftalmólogos.

Cabe recalcar que el 88% de los MAP considera que el profesional idóneo para una valoración del estado refractivo o de la visión binocular es el óptico-optometrista, frente a solo un 12% que opina que es el oftalmólogo. Ninguno de los encuestados considera que el personal de enfermería debe ser la primera opción.