La primavera dispara el riesgo de casos de conjuntivitis y refuerza el papel preventivo del óptico

Expertos advierten del aumento de síntomas oculares en primavera y subrayan la importancia de diferenciar los tipos de conjuntivitis para evitar complicaciones y mejorar el abordaje clínico

Cuando la conjuntivis se agrava, se suele recurrir a colirios específicos FOTO: Getty images

Por Redacción - 01/04/2026

La primavera la sanfre altera… y también la salud ocular. Con la llegada de esa estación y el incremento de alérgenos como el polen, se intensifican los casos de picor ocular, lagrimeo y enrojecimiento, síntomas que a menudo se asocian a molestias leves, pero que pueden esconder una conjuntivitis.

En este contexto, el papel preventivo de los profesionales de la salud visual gana en importancia por la casuística de cada uno de los casos.

Según explica José Alberto Muiños, director médico de Miranza Clínica Muiños, “no todas las conjuntivitis son iguales, y diferenciarlas es clave para evitar complicaciones y aplicar el tratamiento adecuado”.

La conjuntivitis alérgica, por ejemplo, es una de las más frecuentes en esta época del año, asociada a pólenes, ácaros o epitelios animales. Además, Muiños destaca una variante relevante para el canal óptico: la conjuntivitis papilar, vinculada al uso de lentes de contacto y a la reacción frente a sus materiales, que puede aparecer meses después de iniciar su uso y comprometer la visión si no se trata a tiempo.

Junto a estas, también se encuentran la conjuntivitis irritativa —relacionada con agentes como el cloro, el maquillaje o la contaminación— y la infecciosa, de origen bacteriano o vírico, que puede cursar con secreción. “El origen determina el tratamiento. No todas las conjuntivitis requieren lo mismo”, subraya Muiños.

Lentes de contacto

El uso inadecuado de lentes de contacto se posiciona como uno de los principales factores de riesgo. Tal y como apunta el especialista, las lentillas requieren una correcta hidratación ocular, que puede verse comprometida por factores ambientales como el calor o el aire acondicionado.

A ello se suma un error habitual: el uso de agua en su mantenimiento. “Nunca deben limpiarse con agua, solo con soluciones específicas”, advierte Muiños. Asimismo, el uso prolongado de ciertos productos de mantenimiento puede favorecer la aparición de reacciones alérgicas, lo que refuerza el papel de las lentes de uso diario como alternativa preventiva en determinados perfiles de paciente.

De síntoma leve a complicación clínica

Aunque en muchos casos la conjuntivitis cursa de forma leve, Muiños insiste en la necesidad de no banalizar los síntomas. Un abordaje tardío puede derivar en infecciones o incluso en úlceras corneales, con riesgo de cicatrices permanentes (leucomas) que afecten a la agudeza visual.

Entre las señales de alerta destacan la secreción blanquecina o amarillenta y el enrojecimiento persistente, ante los que se recomienda derivación al especialista.

Prevención y manejo: el papel del profesional

En cuadros leves, medidas como compresas frías o el uso de lágrimas artificiales pueden ser suficientes. En casos más avanzados, será necesario recurrir a colirios específicos o tratamientos antiinflamatorios bajo prescripción.

Desde el grupo Miranza insisten en la importancia de la prevención, especialmente en usuarios de lentes de contacto. La educación del paciente en higiene y hábitos de uso se posiciona como una herramienta clave para reducir la incidencia de conjuntivitis en consulta.

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