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Juan Carlos Mora: “El gran reto de las ópticas independientes y de toda la vida es rejuvenecer”

Juan Carlos Mora de Oñate, director general de Óptica Roma.

Por Jaime Cevallos - 04/04/2025
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Desde su fundación en 1965 en la antigua plaza de Roma (hoy plaza de Manuel Becerra), Óptica Roma ha pasado de ser una pequeña ortopedia de 50 metros cuadrados a convertirse en un referente del sector óptico madrileño. Juan Carlos Mora de Oñate, su director general y miembro de la tercera generación familiar habla del pasado, presente y futuro de esta empresa que apuesta por la innovación sin perder su esencia.

P. Óptica Roma nació en la plaza de Manuel Becerra. ¿Qué queda hoy de aquel pequeño negocio familiar que abrió sus puertas en 1965?

Respuesta: Pues poco, prácticamente solo el nombre… De hecho, ha cambiado hasta el nombre de la plaza, que en aquella época se llamaba plaza de y ahora es la plaza de Manuel Becerra. Y del negocio, con decir que empezó siendo una ortopedia de unos 50 metros cuadrados a lo que es hoy: un edificio donde tenemos nuestras oficinas, almacenes, aula de formación y, sobre todo, nuestra óptica con más de 300 metros de atención al público y unas 20 personas.

P. ¿Qué significa para usted y su familia ser parte de la tercera generación de la empresa?

R. La palabra clave es responsabilidad. Responsabilidad por mantener un legado, por las 70 familias que dependen de este trabajo y por la salud de más de 30.000 clientes que atendemos cada año. Y la segunda palabra que representa trabajar para Óptica Roma es orgullo. Esa satisfacción de decir que pertenecemos a esta empresa, que transmite valores de profesionalidad y confianza.

P. ¿Cuáles han sido las dificultades que han encontrado en el paso de una generación a otra?

R. En nuestro caso, el paso de una generación a otra ha sido muy sencillo. Desde el principio sabíamos lo que quería cada uno, y la transición ha sido muy natural. Mis padres —mi padre desde el punto de vista de la gestión y mi madre desde la parte más técnica de la óptica— han sido muy generosos al dejar paso a las siguientes generaciones.

Mi hermana y yo hemos trabajado desde el primer día asumiendo esta responsabilidad. Aunque ahora somos la tercera generación, el cambio de mi abuelo a mi padre fue muy rápido, ya que mi abuelo solo estuvo un par de años. Creo que los cambios más complicados podrían llegar con las siguientes generaciones, entre primos, y por eso ya estamos trabajando en preparar los pactos de socios que garanticen el futuro de la empresa. Estoy seguro de que, con buena voluntad y unas bases claras, el futuro estará garantizado.

P. ¿Qué retos ha supuesto para Óptica Roma mantenerse en un mercado cada vez más digital y globalizado? ¿Qué papel juega la tecnología hoy en Óptica Roma?

R. Creo que mi padre fue un adelantado a su tiempo y siempre apostó por las nuevas tecnologías. De hecho, creo que nos precipitamos con la venta online de productos ópticos y tuvimos que dar marcha atrás; cuando llegó el momento de retomarlo, ya estábamos desmotivados por las malas experiencias.

Siempre hemos creído que hay que apostar por la tecnología adaptada a nuestro negocio. Algunas iniciativas saldrán mejor que otras, pero herramientas tan sencillas como nuestra intranet —para la gestión de pedidos, la formación y la comunicación interna— han supuesto un antes y un después en agilidad y eficiencia.

La digitalización de los gabinetes o de la maquinaria, en el fondo, es innovación. Y nosotros siempre hemos creído en ella. Creo que la digitalización es una consecuencia de la innovación, que a su vez forma parte del espíritu emprendedor que tenemos los empresarios, ese deseo constante de hacer las cosas mejor.

P. Óptica Roma mantiene su presencia en Madrid. ¿Han pensado en expandirse a otras ciudades o crecer mediante franquicias?

R. Sí, es algo que hemos valorado muchas veces. De hecho, te diría que es la eterna pregunta. Pero lo tenemos claro: no vamos a salir de Madrid. Aquí nos sentimos cómodos, y los clientes nos reconocen como una óptica de calidad y profesional.

Además, nos gusta estar cerca de nuestros compañeros: trabajamos de la mano con todos ellos, visitamos nuestras ópticas, nos reunimos con nuestros directores y hacemos mucha formación presencial. Todo esto solo se puede hacer desde la cercanía que nos da tener todas nuestras ópticas en la misma ciudad.

Mi padre siempre ha dicho que no queremos ser la óptica más grande, sino una gran óptica. Está claro que queremos seguir creciendo —y es probable que lo hagamos pronto—, pero no queremos renunciar a lo que somos ni a lo que tenemos. Estamos convencidos de que las empresas no pueden quedarse como están; si lo hicieran, lo pasarían mal, porque la competencia no pregunta ni espera. Pero crecer sin control sería todavía peor.

Óptica Roma
En la foto constan dos generaciones de la familia Mora de Oñate.

P. A lo largo de estos años, ¿hay alguna historia o cliente que recuerde especialmente y que refleje los valores de Óptica Roma?

R. Hemos tenido la suerte de contar con clientes muy especiales, desde presidentes del Gobierno hasta la Casa Real. Ir a La Moncloa o al Palacio de la Zarzuela a ejercer nuestra profesión de optometristas han sido momentos únicos.

Pero, sin duda, la mayor satisfacción es cuando vienen nuevos clientes diciendo cosas como: “Mis padres han sido clientes de Óptica Roma de toda la vida y confiamos en vosotros”.

En este sentido, el gran reto de las ópticas independientes y de “toda la vida” es rejuvenecer y lograr que las nuevas generaciones nos vean como su óptica de referencia.

P. Como empresa familiar, ¿cuáles son los mayores desafíos y también las mayores satisfacciones de trabajar junto a varias generaciones?

R. El mejor momento del día es el café de las mañanas. Siempre lo cuento. Tenemos una mesa reservada para la familia en la cafetería al lado de la óptica, y antes de abrir nos juntamos mi padre y los cuatro hermanos para hablar de la vida, del trabajo o de lo que sea. Saber que siempre vas a poder compartir un rato y un café con la familia es un regalo que nos llevaremos siempre.

Suena a tópico, pero en nuestro caso, tener claro qué responsabilidades tiene cada uno, que todos asuman su papel y respeten las decisiones de los demás, es básico para mantener la familia unida y el negocio funcionando.

Nuestro desafío será la siguiente generación, y como te decía antes, estamos trabajando para hacerlo bien y dejar los deberes hechos.

P. ¿Cómo ve el futuro de la óptica y la optometría? ¿Qué papel quiere que juegue Óptica Roma en los próximos años?

R. El papel de la optometría es cada vez más importante en la sociedad. Estamos más cerca de los oftalmólogos que nunca —aunque siempre haya alguien que no lo quiera ver así—, somos más profesionales y contamos con más conocimientos. Aunque muchas cadenas han intentado bajar el nivel de las ópticas, creo que incluso ellas se darán cuenta de que ese no es el camino. Tenemos que creer en nuestra profesión, ponerla en valor y exigirnos a nosotros mismos ser cada vez mejores.

Como en casi todos los sectores, cada vez se diferenciarán más las cadenas (sean de proveedores o de grupos extranjeros) de las ópticas independientes, y creo que estas últimas tenemos mucho que aportar.

Además, una de las grandes ventajas de las empresas familiares es nuestro espíritu de continuidad. Tomamos decisiones pensando en el largo plazo, y eso nos da personalidad; los clientes lo notan y lo agradecen. En Óptica Roma, además, creamos un ambiente laboral especial, somos una familia en todos los sentidos. La semana pasada se jubiló una compañera que llevaba 40 años con nosotros; ella me enseñó a poner mis primeras lentes de contacto, y siempre será parte de la familia.

Etiquetas: Óptica Roma
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Jaime Cevallos
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